Jueves, 05 Noviembre 2026 12:29

A no asustarse ni excitarse demasiado – Por Rogelio Alaniz

Esta vez las encuestas no se equivocaron. Y si se equivocaron es porque se quedaron cortas. Trump perdió por paliza. El mito de que el mundo marcha fatalmente hacia la derecha es tan falso como el mito de que el mundo avanza hacia la izquierda. Mister Trump perdió por paliza, lo cual era más o menos previsible, pero nadie incluía en la golpiza a Texas o a Kansas, por ejemplo, baluartes republicanos, en algunos casos desde hace más de cien años.

Trump perdió votos en todos lados. No lo votaron los jóvenes, no lo votaron los viejos, no lo votaron los negros, no lo votaron las "minorías" y no lo votaron los vecinos de la denominada "América profunda".

 

Es decir, le retiraron el apoyo aquellos que en su momento lo consagraron presidente. Previsible. La medicina de inflación, razzias antiinmigratorias, aumento de la nafta y guerras que se prometieron no iniciar o resolver rápido, produce resultados que están a la vista. Lo interesante de todo esto es que Trump admitió la derrota.

Por lo menos no está previsto que ordene asaltar la Casa Blanca o algo parecido. Fiel a su estilo narcisista, dijo que perdieron porque no fue él el candidato. Si eso sostiene su autoestima, no refuten esa compadreada. Trump tuvo a lo largo de su carrera política diversos apodos. En la actualidad su apodo preferido es el de "pato rengo".

Se va dentro de dos años y lo que se discute es cuánto poder dispondrá de aquí en más. Al respecto importa advertir a los antitrumpistas más entusiasmados que en EEUU un "pato rengo" sigue disponiendo de poder, sobre todo para sostener políticas exteriores. A no olvidarlo: en el imperio las políticas de estado trascienden las coyunturas partidarias. Milei tampoco quedará pedaleando en el aire.

No habrá en principio cambios y alborotos. Es muy probable que el próximo gobierno de EEUU sea Demócrata. A no persignarse o hacer "cruz diablo". Los Demócratas se diferencian de los Republicanos, pero en los temas que deciden el Pentágono, la Reserva Federal, el Departamento de Estado o la CIA, no se tocan.

Escucho a ciertos colegas periodistas, muy amigos de Milei, escandalizados sobre la posible llegada política de los Demócratas. Según esta versión, los Demócratas son parecidos al chavismo, al populismo más rabioso o al castrismo color oliva. Estos muchachos y estas chicas, aunque no lo sepan, son herederos de aquellos que en los años treinta calificaron a Roosevelt de "diablo rojo" y dijeron que los Kennedy eran la antesala del comunismo. Remember. Se dice que en la familia Morgan estaba prohibido pronunciar el nombre de Roosevelt.

A estos colegas les pido que se serenen. Los Demócratas no son partidarios de Pol Pot, del Che Guevara o de Ho Chi Minh. Uno o dos alcaldes musulmanes no hacen manada, ni está escrito que vinieron a quedarse para siempre. Los amigos Demócratas si tienen que apretar aprietan, si tiene que aplicar mano dura aplican mano dura.

Sus modales no son los de Trump, puede que su sensibilidad tampoco sea la misma, pero quédense tranquilos. Los Demócratas defienden la propiedad privada, creen en las virtudes del imperio y si hay que ir a la guerra, van y si hay que bombardear, bombardean. Solo el delirio promovido por el extremismo de derecha puede considerar que Clinton, Obama, Carter o Kennedy son peligrosos comunistas.

Conclusión: los problemas de los argentinos tenemos que arreglarlos los argentinos. Si EEUU nos ayuda, bien, pero no es aconsejable depender de las migajas del imperio.

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