El caso de los exfuncionarios Alejandro Vanoli y Amado Boudou van a contramano de esta consigna.
La decisión de despedir al extitular de la ANSeS expresaba el fuerte malestar presidencial por el desmanejo que existió con los jubilados en medio de la pandemia del COVID-19. Quedaba claro, en ese entonces, que no habría mucho espacio para los errores y costos autogenerados dentro del Gobierno en momentos en que se estaba pidiendo a la sociedad un enorme esfuerzo.
Pero lo que parecía ser un castigo por la mala gestión al frente de un organismo público clave, terminó siendo un premio para el exfuncionario. Vanoli, antes de firmar su renuncia, se autodesignó director, como representante del Estado Nacional, de la firma Edenor, una de las mayores distribuidoras eléctricas del país. Se garantizó así un suculento ingreso que le permite mantenerse dentro de la órbita del poder. Desde el Gobierno, nadie hasta ahora le pidió la renuncia por este cargo.
Hoy la sociedad se desayuna con que el excompañero de fórmula de Cristina Fernández de Kirchner, Amado Boudou, comenzó a trabajar con el Gobierno de La Rioja en los planes de reestructuración de deuda privada. “Yo tengo un aprecio especial por él. Nos ayudó muchísimo cuando estuvo en la ANSeS. Ayer me emocionó verlo, verlo bien, verlo con esa sonrisa”, confió el gobernador de La Rioja, Ricardo Quintela.
Cabe recordar que sobre Boudou, un hombre que sigue ligado al kirchnerismo rige la prohibición de por vida para ejercer cargos públicos, dictada por el Tribunal Oral Federal 4, que lo condenó a cinco años y 10 meses de prisión por cohecho pasivo y negociaciones incompatibles con la función pública por la compra de Ciccone, la famosa imprenta de billetes.
Frente a esta obscena y escandalosa designación, el Gobierno Nacional mira para otro lado. De esta manera intenta no abrir aún más la grieta que existe entre las “Palomas y Halcones” que conviven en la Casa Rosada y gran parte del Gabinete.
En definitiva, la política vuelve a privilegiar los acuerdos políticos sobre las malas gestiones y los actos de corrupción que arrastran sus exfuncionarios. Lamentable.
Javier Lojo


Las señales que da un Gobierno en los momentos de crisis son determinantes para poder conseguir el apoyo de la población en busca de un objetivo común.