Lunes, 15 Junio 2020 21:00

Las idas y vueltas del "Plan Vicentin" obligan a Alberto a enfocarse otra vez en la pandemia - Por Mariano Obarrio

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La intervención de Vicentin ya está en marcha, pero la expropiación ingresó en un cono de sombras.

 

El gobierno de Alberto Fernández comprobó que el anuncio le generó un desgaste a la figura del Presidente que venía administrando con cierto éxito la pandemia del coronavirus. Aunque ratificará la expropiación, los números de las encuestas llevan al Gobierno a poner un freno y durante esta semana intentará recuperar la iniciativa con la gestión de la cuarentena, que le dio mejores resultados.

“Esta semana se dedicará a la gestión de la pandemia, hay que salir un poco de este conflicto, que lo desgastó mucho más de lo que esperaba”, aseguraron a A24.com en el entorno del Presidente.

Alberto Fernández se dejó llevar por una propuesta compulsiva de la vicepresidenta Cristina Kirchner. Ella buscó evitar el inminente pase de manos de Vicentin a un grupo extranjero en el marco del concurso y de su segura quiebra.

Pero las protestas masivas en la localidad de Avellaneda, Santa Fe, los cacerolazos en la Ciudad de Buenos Aires, los rechazos de todas las cámaras empresariales, de muchos gobernadores, incluido el santafecino Omar Perotti, y de sus aliados Roberto Lavagna y Eduardo Duhalde, más algunas encuestas negativas que llegaron a Alberto lo hicieron frenar su avanzada. El jueves consideró “alternativas superadoras” para el rescate, sin expropiación en una tensa reunión con el CEO de Vicentin, Sergio Nardelli.

Pero la presión de Cristina Kirchner llevó al Presidente, el viernes, a regresar a su anuncio inicial motorizado por la vicepresidenta: la expropiación como “única alternativa” para salvar a la agroexportadora de su desguace y la extranjerización. “Además, si retrocedía era un signo de debilidad política. Por eso se decidió sostener la expropiación y en todo caso que lo bloquee la oposición en el Congreso”, dijo a A24.com un funcionario oficial.

No está claro el apoyo que tendría la estatización en el Congreso. Dependerá de lo que ocurra con la intervención de Gabriel Delgado, que recién comienza. “La llave de si hay expropiación o no la tendrá Delgado, que será ahora el que hará la intervención, el diagnóstico y la propuesta”, dijo a A24.com un funcionario clave de YPF, que finalmente no absorberá Vicentin.

Los diputados de Lavagna y del bloque Federal de José Luis Ramón podrían oponerse a la expropiación. Es una incógnita cómo caerá la movilización social en los diputados peronistas santafecinos y cordobeses. Ellos todavía no se pronunciaron. En Diputados la cosa no está fácil.

Además, surgieron otros inconvenientes inesperados con la expropiación. El Presidente y el ministro de Desarrollo Productivo, Matías Kulfas, anunciaron que Vicentin pasaría a pertenecer a “YPF Agro” como fiduciario, sin consultar a los directivos de la petrolera nacional ni a su presidente Guillermo Nielsen.

Se encontraron con la sorpresa de que YPF no tiene estatus jurídico para absorber Vicentin ni de constituirse en administrador fiduciario de semejante gigante agroexportador, que vende granos y biodiesel por 4000 millones de dólares al exterior, pero tiene una rentabilidad de apenas 100 millones: 2,5%. Nunca el Gobierno lo formalizó, pero Fernández anunció el lunes 8 algo que nunca podrá ponerse en práctica. El miércoles ya no se hablaba de esa alternativa y la dejaron dormir el sueño de los justos.

“La reunión entre Nielsen y Vicentin fue otro fracaso. Nardelli quería quedarse con la empresa y que YPF asuma el balurdo”, confió una alta fuente a A24.com. “Nadie sabe para dónde vamos, se hacen declaraciones altisonantes, pero la verdad surgirá con el tiempo con la gestión del interventor, Delgado”.

YPF Agro se dedica a vender gasoil mayorista a los productores, a cambio de granos, maíz y soja. Transforma la soja en aceite y en biodiesel, una parte lo exporta y otra lo aplica al combustible de la refinadora de YPF. El maíz y otros granos van a la exportación.

“YPF Agro no será el paraguas protector de Vicentin”, ratificaron en la petrolera. En medio de la confusión general, Kulfas dijo el domingo en declaraciones al diario La Capital de Rosario que “el modelo YPF es el que pensamos para la nueva empresa mixta". Y señaló: “Aunque sean de sectores distintos, estamos hablando de un esquema como el que funciona en YPF, que es una empresa mixta, que cotiza en la Bolsa de Nueva York, tiene un management absolutamente profesional y tiene un directorio con representantes del Estado nacional y las provincias petroleras".

En otras palabras, el modelo sería YPF, pero sin YPF Agro como fiduciario. La petrolera estatal tiene una composición mixta, público-privada. El 51% de las acciones son públicas y el 49% privadas en manos atomizadas de más de cien fondos de inversión y de tenedores de acciones. En Vicentin, si la expropiación avanza, podrían intervenir las cooperativas, los productores y los corredores de granos, que podrían capitalizar su deuda.

Esa es una línea de conversación de Kulfas y Delgado con el presidente de Coninagro, Carlos Iannizzotto, y con el ex presidente de la Federacion Agraria, Eduardo Buzzi, de fuerte llegada al Presidente. Ninguno de ellos aprueba a la expropiación, tal como se la anunció, pero aseguran que las cooperativas podrían intervenir en un modelo virtuoso como ocurrió con la bodega GIOL, de Mendoza, que Iannizzotto conoce muy bien porque surgió de la cooperativa Fecovita, que hoy administra aquella vieja GIOL. El Estado podría participar como un actor, pero no con la expropiación total.

Las conversaciones son embrionarias. Aún nadie sabe qué porción sería pública y si el Estado podría sólo capitalizar la deuda en acciones o si expropiaría toda la sociedad para lo cual debería pagarla luego de un dictamen de cotización del Tribunal de Tasación y de un conflicto judicial que planteará Vicentin por mucho más de lo que vale, al igual que pasó con YPF: hoy un fondo de inversión tiene una demanda por 3000 millones de dólares contra el Estado en tribunales de Nueva York.

La primera incursión de Alberto Fernández en el plan “postpamdemia” fue negativa. Las encuestas de imagen llegaron a darle al Presidente una evaluación positiva del 85 en su mejor momento. Las encuestas post-expropiación fueron malas. Por eso ahora buscará hacerse fuerte en la discusión entre el Gobierno, la provincia de Buenos Aires y la Ciudad de Buenos Aires por más restricciones a la cuarentena, en función del crecimiento de los casos positivos de Covid 19 en el AMBA.

Sin embargo, es posible que el jefe del gobierno porteño, Horacio Rodríguez Larreta, se plante en seguir analizando la curva de contagios en base a los datos científicos. Por ahora, la Ciudad considera que la curva de contagios es “estable" con una duplicación cada 16 días. La provincia duplica cada 12.

El Presidente estuvo cerca del Covid 19. Primero fue Martín Insaurralde, intendente de Lomas que dio positivo. Hubo riesgo de contagio en un ministro, Daniel Arroyo, que finalmente dio negativo.

Ayer se conoció el contagio de Magdalena Odarda, la directora del Instituto Nacional de Asuntos Indígenas (INAI). El enemigo invisible pega cuando nadie lo espera y el “plan postpandemia” del Presidente sufre por ello algunas demoras inesperadas. Es una guerra que se libra día a día, sin programa ni proyectos claros. Igual que la expropiación de Vicentin.

Mariano Obarrio

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