Lunes, 07 Septiembre 2020 21:00

¿Hay margen para el "botón rojo" de Alberto Fernández? - Por Fernando Laborda

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Incluido Alberto Fernández, no son pocos en el gobierno nacional los que creen que, con el actual nivel de contagios de Covid-19 que rondan los diez mil por día, estarían dadas las circunstancias sanitarias para volver a una cuarentena estricta.

Pero son todavía más los que dudan acerca del grado de acatamiento que el famoso "botón rojo" del que habló el presidente de la Nación tendría en la mayor parte de la población.

La frase pronunciada días atrás por el Presidente -"El botón rojo siempre está a mano porque la salud es lo más importante" - encendió polémicas tanto en la sociedad como en ámbitos políticos.

Es sabido que las autoridades del gobierno porteño, que encabeza Horacio Rodríguez Larreta, se resistirían a volver a restricciones de la circulación de personas como las impuestas allá por el 20 de marzo. En tal sentido, el ministro de Salud local, Fernán Quirós, expresó ayer que "hay mucha gente que ya no puede acompañar las políticas de la cuarentena original".

Pero quien mejor sintetizó las dificultades para volver a la cuarentena estricta fue, curiosamente, una funcionaria nacional, como la secretaria de Acceso a la Salud, Carla Vizzotti, quien ayer sostuvo que "lo del botón rojo no es algo tan simple después de tanto tiempo", dado que "la sociedad está transitando por diferentes momentos, no solamente emocionales, sino también económicos y sociales".

Carla Vizzotti fue más enfática aún, cuando, en declaraciones a Radio 10, explicó las razones por las cuales no es tan sencillo tomar la decisión que sugirió el primer mandatario si los contagios de coronavirus continúan aumentando. "Si no tenemos el consenso, el riesgo es que esa marcha atrás no tenga impacto y se siga muriendo la misma cantidad de personas", puntualizó la funcionaria del Ministerio de Salud de la Nación.

La interpretación de estas afirmaciones es una sola. En el Gobierno saben que la cuarentena, tal como la conocimos en los primeros meses desde la llegada de la pandemia a la Argentina, está agotada. Y, desde el punto de vista político, una de las peores cosas que podría pasarle al Gobierno es que la ciudadanía no acate sus decisiones. Por eso, una de las apuestas del Gobierno en materia sanitaria es que sean los gobernadores de cada distrito del país los que asuman la responsabilidad de implementar, ejecutar y controlar las medidas de aislamiento social, y también sus costos por su cumplimiento o su incumplimiento.

Todas las encuestas de opinión pública marcan desde mediados de mayo una caída en el nivel de aprobación de Alberto Fernández en relación con el manejo del coronavirus. De acuerdo con el más reciente sondeo de Poliarquía Consultores, concluido el 3 de septiembre, entre 1678 personas, el apoyo a la gestión presidencial en esta materia, que era del 80% en la segunda semana de mayo ha caído ahora al 53%, su valor más bajo desde la adopción de las medidas de aislamiento social.

 

 

Sin embargo, la citada encuesta muestra algunos leves cambios de tendencia que podrían justificar una eventual decisión gubernamental vinculada con el "botón rojo".

Por ejemplo, en un contexto de fuerte aumento de la cantidad de contagios en el país, la preocupación por el avance del coronavirus creció en las últimas dos semanas ocho puntos, luego de diez mediciones con tendencia a la baja o estabilidad. Entre la tercera semana de agosto y la primera de septiembre, el porcentaje de quienes dicen estar muy o bastante preocupados por el Covid-19 pasó del 75% al 83%.

 

 

Luego de cuatro mediciones en baja, el respaldo a las medidas de aislamiento y distanciamiento anunciadas por el Gobierno subió seis puntos, alcanzando el 58%, que representa el valor más alto desde mediados de julio. Claro que este apoyo alcanzaba el 89% al inicio de la cuarentena.

El porcentaje de argentinos que cree que se debe flexibilizar la cuarentena bajó seis puntos en los últimos 15 días y alcanza actualmente el 40%. En cambio, creció nueve puntos, desde el 28% hasta el 37%, la idea de que se deben endurecer más la cuarentena y las medidas de restricción.

Un dato llamativo, que puede explicar en parte el anterior punto, es que el número de encuestados que dijo conocer algún familiar o amigo cercano que se contagió de coronavirus creció 15 puntos en dos semanas y alcanza hoy al 40% de la población relevada.

En cuanto a la dicotomía entre salud y economía, el porcentaje de quienes se muestran a favor de mantener la cuarentena y el distanciamiento social aunque genere dificultades económicas creció en los últimos 15 días al 55%, luego de alcanzar el valor más bajo de la serie (51%) en la tercera semana de agosto. Aun así, ese valor se encuentra muy lejos del 84% de la última semana de marzo, cuando el Covid-19 iniciaba su avance en la Argentina.

Fernando Laborda

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