Sin ella, La Cámpora, que es la expresión más genuina del pensamiento de Cristina Kirchner tiene pocas posibilidades de pesar en la discusión del poder real en la Argentina. De allí que se explican cada una de las acciones que se han venido realizando, para desembocar en la reciente nueva tensión con el gobierno de la Ciudad de Buenos Aires. Para ello, el rol del diputado Máximo Kirchner ha sido y será
clave. Además, ya avisó que va por la titularidad del peronismo bonaerense, aunque sus mandatos estén vigentes hasta diciembre de 2021.
La embestida sobre los recursos de la ciudad de Buenos Aires no forma parte de subirlo al ring electoral a Horacio Rodríguez Larreta. O, al menos, no parece ser la motivación más sobresaliente. Hay otras más profundas y concretas como es el manejo de recursos para el principal distrito del país que hoy gobierna y administra Axel Kicillof. Es decir, Cristina Kirchner más que Alberto Fernández. Aunque en La Plata se esmeren en afirmar que hay muy buen vínculo con el Presidente de la Nación. No habrá que descreer de esa afirmación. A la luz de los acontecimientos, desde presidencia no se han cansado de enviarle recursos para que maneje el gobierno provincial.
Aunque Fernández intente una alianza más directa con los intendentes, esa idea choca con las verdaderas intenciones de Cristina y los suyos quienes no dejan de marcar diferencias en cuanto pueden con el gobierno nacional. Ahora hay en danza algo más, y es la búsqueda de ampliar el poder real en la provincia de Buenos Aires.
La resolución de la traba para la reelección de los intendentes ingresa en tiempo de descuento. Debiera resolverse antes de finales del año para no llevarlo al tiempo electoral. Es por eso que comenzó a bosquejarse un borrador de un acuerdo más amplio dentro del oficialismo para poner sobre la mesa no sólo dicha cuestión, sino mucho más que eso. Los intendentes del conurbano, que suelen reunirse más de lo que cuentan, buscan que el entendimiento con La Cámpora abarque varios ítems.
Los motivos a poner en discusión son la presidencia del PJ Nacional, -los alcaldes quieren a Alberto Fernández - la presidencia del Justicialismo provincial donde empezó a sonar el nombre de Máximo Kirchner, algo que varios intendentes no ven con malos ojos, siempre y cuando se cumplan ciertos requisitos. Es más, hay una avanzada para pedir la caducidad ahora de todos los mandatos partidarios. Barajar y
dar de vuelta.
En esas negociaciones ingresa también la presidencia de la Federación Argentina de Municipios donde suena el Albertista “Juanchi” Zabaleta y sobre todo, cómo se armarán las listas legislativas el año próximo. Ese punto podría ser el de mayor tensión. No hay lugar para todos los que querrán buscar, mantener o cosechar su lugar. A la distribución del 2019, se le suma un condimento adicional que en aquel entonces no existió. El gobernador de la provincia Axel Kicillof querrá incluir hombres y mujeres propias en las listas. Sobre todo, donde se eligen senadores, cámara donde aún el oficialismo no cuenta con mayoría.
El caso más emblemático se da en la populosa primera sección electoral, zona norte y noroeste del Gran Buenos Aires. Se eligen 8 escaños y es donde Juntos por el Cambio suele tener mejor representación que en la Tercera Sección. Una buena elección para el oficialismo le podría dar 5 lugares de los 8. Por eso, los cuatro primeros lugares de la lista serán clave. Entre ellos, hay dos que ocupan senadores vinculados a intendentes. Se sabe que Kicillof tiene su carta para encabezar la lista.
Y Cristina también.
Por ahora son escarceos. No mucho más que ello, pero que evidencian que habrá tensiones en aumento imposibles de disimular en el oficialismo. Es lo que, de alguna manera, entusiasma al incipiente armado que vienen llevando a cabo peronistas “en desuso” - pero muy activos - como los suele describir Jorge Asís. Entre ellos hay muchos ex intendentes con peso propio en sus comunas. ¿Y si ese espacio se convierte en una vía de escape para los intendentes que se sientan desplazados por La Cámpora y Kicillof? Para que eso suceda se requiere de una buena dosis de rebeldía que, hasta ahora, no le han mostrado a Cristina Kirchner, más allá de las estrictos off de récord. Claro, todo puede cambiar. La preservación del poder suele mostrar los instintos más ocultos.
En su intimidad, aquellos jefes comunales que no forman parte de la “orga” saben que, tarde o temprano, si las condiciones objetivas están dadas, irán por sus territorios. Ya lo están observando en la manera que tiene Axel Kicillof de llevar adelante su gobierno. Parece seguir a rajatabla aquel consejo que le habría dado Cristina Kirchner cuando estaba por asumir la gobernación. “Buscá gente joven, profesionales y propios”. Traducido: rompe con la lógica del sistema político bonaerense. De todas maneras, la vice presidente, hábil, se encargó de dejarle puentes en su gabinete para que todo forme parte de un proceso.
Los ministros Julio Alak y Teresa García explican esa lógica. Se pensó, en algún momento, también en Sergio Berni. Pero el ministro de Seguridad tiene su proyecto político que no se cansa de esbozar, hasta en su nuevo rol de columnista dominical.
El comienzo de diciembre es, en la Argentina, el ingreso al mes emblemático desde aquel 2001. Ese año cayó Fernando De La Rúa que llegó a la presidencia después de gobernar la ciudad de Buenos Aires. Lo mismo pasó con Mauricio Macri que fue presidente tras 8 años CABA. En su último discurso, Máximo Kirchner hizo ese paralelismo para mencionar a Horacio Rodríguez Larreta. Quizá ya este proyectando demasiado el futuro. Y no quiere dejar cabo suelto. En la máquina del tiempo, la imaginación no tiene límites. Quizá el primogénito de Cristina Kirchner se vea discutiendo con Larreta desde el sillón de Dardo Rocha.
¿Demasiada ciencia ficción en una Argentina que le cuesta proyectar el mes que viene? Sí, puede ser. Pero hay algo que es real. La provincia de Buenos Aires, para Cristina y los suyos es el seguro de continuidad, proyección y poder.
Sebastián Dumont


La permanencia, continuidad y ampliación del “cristinismo” se explican sólo por lo que suceda en la Provincia de Buenos Aires. 