Miércoles, 16 Diciembre 2020 10:40

Gestión arrasadora - Por Sergio Crivelli

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Hubo incertidumbre económica y política en el año que se va, pero se está disipando. No hay duda, por ejemplo, de que Alberto Fernández tendrá problemas con las legislativas, si el voto es determinado por la economía.

Para explicar su fracaso el oficialismo habla de la herencia y la pandemia. Pero la primera excusa es sólo aceptada por su electorado incondicional. La caída de la imagen del presidente muestra que ese sector es sólo una parte del 48% que lo votó.

Por lo demás la pandemia tampoco es buena coartada. El PBI ya había caído más del 5% en marzo, antes del encierro colectivo y el colapso se produjo seis meses después, a comienzos de septiembre. En agosto el gobierno había conseguido un acuerdo con los bonistas y aplicó un supercepo, pero la huida del peso se aceleró a poco de andar y hubo una feroz corrida cambiaria.

Después de algunas vacilaciones Martín Guzmán estabilizó el tipo de cambio, pero a costa de emitir deuda a tasas altísimas.

En síntesis, hubo una mala gestión de la pandemia porque a pesar de la cuarentena más extensa del planeta el país quedó en el "top ten" de las muertes por millón de habitantes, mientras el PBI caía 12%. Las muertes por Covid en Argentina son 3,5 veces más que la media mundial y la pérdida de PBI el doble del promedio mundial. En América latina está segunda en muertos por millón de habitantes. Además, a pesar de la recesión y del congelamiento de precios y tarifas la inflación anual se estima en 45%.

Hasta aquí la gestión de Fernández fue arrasadora. La pobreza pasó el 45% y, según el Indec, el 40% de los trabajadores del AMBA se quedaron en la calle o sufrieron reducción salarial. La mitad de las familias perdió ingresos, a pesar del festival de subsidios, y un 30% no pudo seguir consumiendo algún alimento esencial. Después Santiago Cafiero habla de cinismo.

La segunda certeza es que, en medio de esta catástrofe económica y social, la política no ayuda. Ante los errores en cadena de Fernández, Cristina Kirchner primero tomó distancia y después comenzó a marcarle la economía y la política lo que afecta la gobernabilidad.

La vice lanzó, además, una dura ofensiva contra la Justicia porque ve que su situación en tribunales no mejora y el reloj avanza. El cuestionamiento ensombreció el panorama institucional, lo que deteriora más que la pandemia a la economía y a la política. El cierre del Palomar es malo para el clima de negocios, pero que en nombre de Boudou y Milagro Sala se intente remover la Corte Suprema afecta la seguridad jurídica y el estado de derecho. ¿Quién va a invertir en esta situación?

POLARIZACION

También hay certeza sobre la polarización, consecuencia del avance de los sectores más radicalizados del kirchnerismo. Esto resucitó en seis meses a Mauricio Macri al tiempo que desnudaba la falta de visión estratégica de Horacio Rodríguez Larreta y el resto de los opositores tipo Monzó que planeaban ofrecer sus servicios al "albertismo". La grieta es inevitable porque el "ir por todo" está en los genes del peronismo. No aceptarlo es ignorar la historia y repetir el error estratégico que hizo posible el regreso de Cristina Kirchner con los resultados que se pueden observar.

Sergio Crivelli  Twitter: @CrivelliSergio

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