Jueves, 25 Febrero 2021 11:10

Diccionario para entender el vacunatorio VIP - Por Héctor Gambini

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El Gobierno se golpeó fuerte y ahora trata de pararse sonriendo y a los gritos... pero no le sale. 

El primer PEN que se vacunó fue Alberto Fernández, titular del Poder Ejecutivo Nacional. Es el Presidente, está bien. Aunque la presidenta de Nueva Zelanda diga que ella será vacunada cuando le toque, porque antes que presidenta es ciudadana. Son maneras.

Cuando el Presidente está de viaje, quien ocupa la cabeza del PEN temporariamente es Cristina Kirchner. Vacunada. Y en silencio desde el escándalo.

A ellos les siguió otro PEN, Carlos Zannini, definido como Personal Estratégico Nacional, según las particularísimas visiones de Carla Vizzotti y de Santiago Cafiero.

Como esa calificación de Personal Estratégico no existía entre las justificaciones oficiales previas al descubrimiento del vacunatorio VIP, en su momento lo anotaron, simple y falsamente, como Personal de Salud.

Es decir, no lo vacunaron por lo que es sino por lo que no era.

Junto con Zannini se vacunó su mujer, Patricia Alsúa, también PEN, que en este caso significaría Primero Esposas en el Naufragio.

Si se llega a enfermar Zannini poco menos que cruje el Estado, según lo explicaron Vizzotti y Cafiero. Lo mismo su esposa, se ve.

Cafiero justificó que la señora tiene una enfermedad “prevalente”. Lo mismo sucede con 5.653.000 argentinos (Encuesta Nacional de Factores de Riesgo del Ministerio de Salud) que están esperando su turno.

Nadie duda que a la señora Alsúa le correspondía su vacuna, el problema es por qué se la dieron antes que, a Inés, una señora de Barracas, diabética, que hace un año que no abraza a sus nietos.

Después se vacunó Jorge Topo Devoto, indiscutido PEN: Persona del Entorno de Néstor.

Devoto acompañó a Florencia Kirchner durante su tratamiento en Cuba y es íntimo amigo de Cristina. Se vacunó antes que Ramón, un hombre que trabaja en su tambo de Cañuelas, no participó en películas épicas del kirchnerismo y aún no tiene su turno.

Otros PEN son Daniel Scioli y Domingo Peppo: Personalidades en Embajadas Nuestras. Scioli en Brasil, Peppo en Paraguay.

El director de Audiencias de la Casa Rosada, Nicolás Ritacco, fue un PEN especial. Pibe Estrenando Narrativa, podría ser.

Ritacco tiene 27 años y se describe en FaceBook: “Soy parte de una nueva generación política que quiere solucionar los problemas de la gente”.

Y agrega: “Este 2021 será un año lleno de desafíos, entre ellos la campaña de vacunación más grande de nuestra historia. Por un país unido, solidario y consciente”.

Él ya está vacunado. ¿Es justo que utilizara la dosis que pudo ser para Jacqueline, una chica de 30 años de Constitución que este miércoles se recibió de médica y pasó toda la cuarentena ayudando a gente de la calle en el Parque Sarmiento? Solidario no es. Ni consciente.

El PEN Horacio Verbitsky (Periodista en Estado de Necesidad, sería) tuvo un trato ultraprivilegiado: el vacunatorio VIP (Vamos a Inocularnos Primero) lo montaron por él en el ministerio, según declaró a la Justicia el director del Hospital Posadas.

Fue porque al médico le daba pudor hacer pasar a Verbitsky como acomodado en el hospital, cuando allí aún hay personal de salud sin vacunar.

El Presidente trató de desactivar la bomba echando a Ginés, pero enseguida volvió a atacar a los medios y a la Justicia, como si él pudiera decidir qué es noticia y qué no. Y qué es delito y qué no.

Con ese discurso, el escándalo del vacunatorio VIP entra en zona de lawfare: hacerse cargo nunca; victimizarse siempre.

El relato es una vara dialéctica que sirve como casilla ideológica, catador de estatura moral y lavaculpas instantáneo, todo al mismo tiempo.

El Gobierno se golpeó fuerte y ahora trata de pararse sonriendo y a los gritos, como los boxeadores que sienten el impacto.

Héctor Gambini

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