Domingo, 02 Enero 2022 05:56

¿Cómo arranca el 2022? Cambios en el clima político y fortalecimiento de los intendentes - Por Sergio Berensztein

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La oposición se encuentra fragmentada con conflictos internos. Mientras tanto, el oficialismo logra terminar el 2021 imponiendo una agenda acorde a sus intereses: volvió a instalar la cuestión del “lawfare”. 

Se fue el 2021 y más que hacer un balance de lo que sucedió en estos 12 meses (lo que muchos otros colegas seguramente harán), propongo hacer un análisis crítico de cómo cierra el clima político, poniendo especial foco en la Provincia de Buenos Aires. 

En apenas un mes y medio, el escenario poselectoral quedó trastocado y revuelto. La oposición se encuentra fragmentada y los conflictos internos, lejos de aminorar tras el triunfo en las urnas, recrudecieron: la UCR en el Congreso se encuentra partida, hay discusiones al interior del PRO, entre el PRO y la UCR, sumadas a las apariciones esporádicas y a veces polémicas de Elisa Carrió, etcétera, etcétera…

En Juntos por el Cambio donde se mire hay conflictos. Muchos de ellos desatados por la carrera de candidaturas hacia 2023. De hecho, a comienzos de esta semana María Eugenia Vidal deslizó su candidatura presidencial, abriendo una nueva línea interna en el PRO. Ya son varios los que se anotan para competir.

Por otra parte, la credibilidad de la oposición quedó severamente dañada luego de que se conociera el video donde Marcelo Villegas, exministro de Vidal, confiesa su fantasía de armar una Gestapo para perseguir a gremialistas. Este video expone en toda su dimensión a las cloacas del Estado: un sistema viciado, que se vale de las peores prácticas, algunas cuasi mafiosas, y que se repiten independientemente de quienes ocupen los cargos.

Sin embargo, esta vez el daño reputacional es mayor, ya que el escándalo alcanza precisamente a aquellos sectores políticos que decían representar a la democracia y el republicanismo.

Mientras tanto, el oficialismo logra terminar el 2021 imponiendo una agenda acorde a sus intereses: volvió a instalar la cuestión del “lawfare” y las supuestas persecuciones judiciales a raíz del video de Villegas, consiguió los votos para aprobar las modificaciones en el impuesto a los Bienes Personales (incluyendo el aumento de las alícuotas para grandes patrimonios y bienes en el exterior), reunió a todos los gobernadores (también a los de la oposición, con la excepción de Horacio Rodríguez Larreta) para que firmaran el Consenso Fiscal y en la provincia de Buenos Aires habilitó la reelección de los intendentes.

Luego de la contundente derrota sufrida en las elecciones y el fracaso que implicó el Presupuesto 2022 (incluyendo el papel controversial que jugó Máximo Kirchner, cuestionado por propios y extraños por su impericia), el oficialismo logró recuperar cierto terreno político.

Sin embargo, vale la pena concentrarse en último punto, ya que la luz verde para la reelección de los intendentes es síntesis y a la vez pone de manifiesto cuáles son los sectores del Frente de Todos que logran fortalecerse, haciéndolo en detrimento de otros, ya que este reacomodamiento no alcanza a todos por igual dentro de la coalición oficialista.

La “intervención” al gobierno de Axel Kicillof

Tras la derrota en las PASO (sorpresiva por su dimensión), los intendentes “intervinieron” el gobierno de Axel Kicillof, uno de los grandes derrotados en los comicios. Martín Insaurralde, ex intendente de Lomas de Zamora, reemplazó a Carlos Bianco (hombre de confianza de Kicillof) en la Jefatura de Gabinete. Además, Leo Nardini de Malvinas Argentinas pasó a ocupar la cartera de Infraestructura y Servicios Públicos.

Los nombramientos tenían un doble objetivo: permitir que ambos pudieran ir por una nueva reelección en 2023 (si no se modificaba la ley) y dotar al peronismo territorial más tradicional, materializado en los jefes comunales, de una mayor cuota de poder en el proceso de toma de decisiones, tanto a nivel provincial como nacional.

Este proceso se fue profundizando entre septiembre y noviembre (más tarde el intendente de Escobar, Ariel Sujarchuk, fue designado para controlar la Hidrovía). A tal punto fue así, que los intendentes lograron a punto de cerrar el año imponer su voluntad en la Legislatura bonaerense en el tema que más les preocupaba: la modificación de la ley sancionada en 2016 que limitaba sus reelecciones.

Paradójicamente, una de las principales interesadas en que se cumpliera a partir del 2023 la ley impulsada por el gobierno de Vidal era La Cámpora, que aspiraba a quedarse con algunos municipios gobernados por caciques tradicionales del PJ bonaerense: todos ellos podrán ir ahora por un nuevo mandato. Durante todo este proceso el propio gobernador de la provincia, Axel Kicillof, fue prácticamente un espectador.

Sergio Massa, en contra de la reelección de los intendentes bonaerenses

Quien sí se manifestó abiertamente en contra de la reelección de los intendentes fue Sergio Massa, exponiendo una nueva contradicción dentro del Frente de Todos. El presidente de Diputados se mantuvo firme en su postura original y lamentó la iniciativa. Después de estar pegado a la política tradicional y al kirchnerismo, Massa de alguna manera intenta volver a despegarse, retornando a los principios fundantes del Frente Renovador, buscando posicionarse con credenciales propias de cara a 2023.

En este marco, y a pesar del rechazo de Sergio Massa: ¿la posibilidad de que los intendentes sean reelegidos implica una sorpresa? Por el contrario, es una continuidad de la dinámica de poder delas últimas décadas. Hace rato que la centralidad política en la provincia de Buenos Aires radica en los intendentes, que se convirtieron en los factores de poder permanentes y determinantes.

En contraposición, el poder de los gobernadores se fue licuando, fundamentalmente de Duhalde en adelante, hasta convertirse en lo que son hoy: meros administradores transitorios. Es porque los gobernadores pasan por la provincia dejando poco y nada, en términos materiales, pero también de construcción política.

Leé también: El Gobierno firma con gobernadores el consenso fiscal 2022, que permite la creación de nuevos impuestos

De hecho, luego de pasar por la Casa de Gobierno de La Plata, algunos se terminan alejando de la política (como Carlos Ruckauf) o abandonan el distrito (como María Eugenia Vidal o Daniel Scioli, que pegó el salto más extraño de todos, de la política bonaerense a la diplomacia).

Precisamente por los fracasos en los intentos de morigerar, aunque sea parcialmente, el poder de los intendentes, estos respondieron con una contraofensiva que tuvo como desencadenante el fracaso electoral del kirchnerismo más duro. Es cierto, Máximo Kirchner acaba de ser nombrado presidente del PJ bonaerense, pero el cargo por sí solo no cambia absolutamente nada. Recordemos que su propia madre nunca quiso ser presidenta del partido: Cristina comprende a la perfección la diferencia entre el poder formal y el poder real.

Precisamente el hecho de que se haya aprobado la reelección de los intendentes a tan solo diez días de que Máximo Kirchner (quien hubiese sido el principal beneficiado si la ley no se modificaba) asuma como presidente del PJ bonaerense, pone de manifiesto los límites del cargo. Curiosamente, el sostenimiento del poder de los jefes comunales implica un freno al avance de La Cámpora. Los que mandaron hasta ahora, los que mandan hoy y los que van a seguir mandando son los intendentes.

Sergio Berensztein

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