Miércoles, 23 Marzo 2022 08:53

¿Qué tipo de crisis vive el Frente de Todos? - Por Sergio Berensztein

Escrito por

El Frente de Todos atraviesa una inocultable crisis interna. Las diferencias entre los heterogéneos sectores que conforman la coalición siempre existieron, pero en el pasado el Gobierno al menos hacía esfuerzos por disimularlas.

A esta altura de los acontecimientos eso ya no es posible: el acuerdo con el FMI terminó de exponer la incompatibilidad de las distintas visiones. De hecho, los propios protagonistas reconocen la dimensión de la crisis actual: Gabriela Cerruti contó que Cristina no le atiende el teléfono a Alberto Fernández y Santiago Cafiero aseguró, en una columna publicada en El Cohete a la Luna, que el FDT "atraviesa un momento político crítico" y pidió que no se "quiebre". 

Sin embargo, al menos en los papeles, la coalición por ahora permanece unida. A pesar de las críticas constantes que deslizan desde el kirchnerismo duro, en especial referidas al acuerdo con el FMI, sus representantes siguen disfrutando las mieles del poder. La Cámpora, a través de Fernanda Raverta y Luana Volnovich, controla los recursos estratégicos de ANSeS y PAMI y la agrupación posee dirigentes repartidos por toda la administración pública. Por eso, aunque la ruptura total no debe descartarse, tampoco está claro que sea el desenlace más evidente.

Vale la pena preguntarse, entonces, qué tipo de crisis vive el FDT, evaluar los escenarios contingentes y examinar sus efectos sobre la gobernabilidad, el cumplimiento con el FMI y la competitividad electoral.

Primero, quizás esta crisis sea tan solo un episodio más en el marco de una dinámica que siempre fue disfuncional. El vínculo entre los integrantes del FDT nunca se caracterizó precisamente por su armonía. Por el contrario, desde que llegó al poder se sucedieron recurrentes crisis internas: la desatada luego de que Cristina señaló a los "funcionarios que no funcionan" (algunos de los cuales siguen en sus cargos), la que surgió tras la derrota electoral y los cambios en el gabinete, entre otras de menor calibre. Precisamente la carta de Santiago Cafiero abonaría esta interpretación: a pesar de reconocer el clima de tensión, para el Canciller las cosas aún se pueden arreglar. Los une la patria, dice.

En términos electorales, el presidente Fernández tiene la esperanza de que sea nuevamente la unidad del peronismo la que lo posicione como un candidato competitivo para la reelección, apelando a la misma estrategia que dio resultado en 2019. Y respecto al acuerdo con el FMI, probablemente se cumpliría de manera subóptima: es esperable que los desvíos se produzcan, pero si hay equilibrio entre los sectores moderados y el kirchnerismo, estos podrían ser dentro de ciertos márgenes tolerables para el organismo que conduce Georgieva.

La segunda posibilidad es que efectivamente esta crisis no sea igual a las anteriores y que el vínculo entre los sectores moderados y el kirchnerismo haya ingresado en una nueva dinámica de deterioro progresivo. En este caso, las correcciones fiscales que trae aparejado el acuerdo con el FMI serán más difíciles de realizar, debido a las impugnaciones y críticas constantes provenientes de los sectores ligados a la vicepresidenta, que irán en aumento. A su vez, la gobernabilidad puede estar seriamente comprometida: si la relación entre los distintos sectores del FDT continúa empeorando aparecerán focos de conflicto constantes que deslegitimarán aún más al presidente Fernández. En términos electorales, prematuramente se desataría una puja por la sucesión y el mandatario deberá prepararse para enfrentar uno o más desafíos en las PASO.

La tercera posibilidad es la ruptura total. Es decir, que esta crisis tenga como desenlace la división formal del FDT que, sin el kirchnerismo en su seno, desaparecería como tal. El eventual nuevo oficialismo tendría (si no tiene ya) dos grandes oposiciones: por un lado, la que representa Juntos por el Cambio y, por el otro, al kirchnerismo. Esto desataría una crisis de gobernabilidad mayúscula, por el escaso poder político con el que cuentan los sectores moderados del FDT, que quedarían aislados a cargo del gobierno. Parece ser que la propia Cristina augura la idea de que en Argentina se producirá una crisis de este calibre. Según escribió Verbitsky en su columna dominical, frente a las vacilaciones de un diputado que se preparaba a votar a favor del acuerdo con el FMI porque no quería ser responsable "de que todo salte por los aires dentro de cinco meses", un colaborador de la vicepresidenta le habría contestado que "con el Fondo o sin el Fondo, todo va a saltar dentro de un mes". ¿Es un pronóstico de Cristina o está trabajando para que así suceda?

En términos electorales, es un hecho que sin unidad no habrá 2023 para el oficialismo (de ocurrir una fragmentación tampoco sabemos muy bien qué debería ser considerado como "oficialismo"). Lo paradójico es que quienes fomentan la ruptura esto lo saben muy bien, caso contrario nunca hubiesen creado el FDT en 2019. ¿Será entonces que con unidad o sin unidad ya no vislumbran ninguna chance?

Por último, ¿qué pasará con el acuerdo con el FMI si el Gobierno se rompe? Este punto no queda del todo claro. Una crisis de gobernabilidad seguramente engendrará complicaciones políticas a la hora de implementar el programa, sin embargo, la partida de los sectores kirchneristas también podría destrabar los caminos hoy obstruidos. Si La Cámpora quiere hacer lo posible para que no se cumpla el acuerdo y se produzca el menor ajuste posible, ¿le convendría el autoexilio o permanecer dentro del gobierno, donde conserva poder de veto en muchas decisiones?

En definitiva, lo que pueda pasar en términos de gobernabilidad, acuerdo con el FMI y en materia electoral dependerá en gran medida de lo que suceda con la crisis interna del FDT. ¿Se definirá con una nueva carta de Cristina, que muchos esperan para este 24 de marzo? Serían las primeras palabras de la vicepresidenta desde que se acordó con el FMI y se desató la crisis en el FDT. Veremos si la eventual carta busca disipar los rumores de ruptura o si confirma lo que auguran desde su entorno, que en un mes todo puede saltar por los aires.

Sergio Berensztein

Top
We use cookies to improve our website. By continuing to use this website, you are giving consent to cookies being used. More details…