Lunes, 15 Agosto 2022 08:13

Luis Juez, Juan Schiaretti, Martín Llaryora y el enigma cordobés - Por Sergio Berensztein

Escrito por

Córdoba y sus protagonistas configuran un intrincado enigma político. Existen múltiples circunstancias, que involucran principalmente a la oposición de Juntos por el Cambio, aunque también al oficialismo, que hacen de esta provincia un escenario tan singular. 

Córdoba también tiene un punto en común con otras provincias, como Neuquén, Misiones o Salta, donde hay construcciones políticas únicas, que vuelven al sistema local algo muy diferente del nacional. Sin embargo, el caso de Córdoba es especial porque se trata de la segunda provincia más poblada del país: son muchos votos. 

Gran parte del enigma que envuelve a Córdoba se debe a los confusos pasos que viene dando su gobernador Juan Schiaretti, quien amaga con lanzarse para competir a nivel nacional. En las últimas semanas, Facundo Manes profundizó su acercamiento con el líder cordobés, lo que disparó una ola de rumores: ¿Intenta tentarlo para que se incorpore a JxC o pretenden armar un nuevo espacio que compita por fuera? El viernes fueron Martín Lousteau y el diputado Emiliano Yacobitti quienes lo visitaron alimentando aún más las suspicacias. El encuentro generó malestar entre los dirigentes de JxC que pretenden competir contra el peronismo provincial, especialmente Luis Juez, que aspira a convertirse en el futuro gobernador.

Luis Juez y la hegemonía en Córdoba

En Córdoba desde el año 1999 que el fallecido José Manuel de la Sota y Juan Schiaretti se alternan en el poder, una situación notable por la falta de alternancia. ¿Podrá romper Luis Juez con esta hegemonía? Por el lado de Hacemos por Córdoba, espacio de Schiaretti, que asoma como eventual candidato es el actual intendente de la Capital, Martín Llaryora, que también fue vicegobernador y guarda la particularidad de antes haber sido intendente de otra ciudad, San Francisco.

Con el antecedente del contundente triunfo alcanzado en las legislativas del año pasado (obtuvo el 54% de los votos, contra el 25% de Hacemos por Córdoba), Juez percibe que en 2023 posiblemente esté más cerca que nunca de alcanzar su máximo anhelo. Sin embargo, los enigmáticos armados entre sus coterráneos peronistas y sus propios “socios” del radicalismo lo inquietan. Rodrigo de Loredo, diputado de la UCR, podría acompañar a Juez, pero esto implicaría enfrentar a Schiaretti y a Llaryora, y no pactar con ellos, como proponen Lousteau y Manes. Evidentemente los intentos de construcción nacional chocan con las realidades y motivaciones provinciales.

En síntesis, no solo hay riesgo de ruptura en JxC, por las palabras recientes de Elisa Carrió, sino que el caso Córdoba está provocando un peligro aún mayor, que es la división al interior del radicalismo. En el año 2019, Mauricio Macri (que tiene un vínculo cercano con Schiaretti desde los años en que este trabajaba para su padre Franco en Fiat Brasil) no hizo nada para que Cambiemos no se dividiera en Córdoba, facilitando el triunfo del “gringo”. Mientras los principales dirigentes del PRO a nivel nacional miran para otro lado, Juez teme que pueda ocurrir algo similar.

Las dudas en el Frente de Todos

Por el lado del FDT, la pregunta que el kirchnerismo viene haciéndose en la última década, ahora, en un contexto de suma debilidad se intensifica: ¿Cómo hacer para ser competitivo electoralmente prescindiendo de Córdoba? Aquí el kirchnerismo nunca pudo hacer pie. De hecho, en 2007, Cristina Kirchner solo perdió en tres distritos: Capital Federal, San Luis y Córdoba (donde en primer lugar se alzó la fórmula Roberto Lavagna / Gerardo Morales, es decir que el binomio “peronista no kirchnerista más radical” ha demostrado ser allí ser exitoso). Y en 2011, cuando Cristina alcanzó la cúspide electoral, con el recordado 54% de los votos, en Córdoba también se alzó con el triunfo, pero obtuvo 17 puntos menos que a nivel nacional (37%).

Después de eso, el kirchnerismo nunca más pudo volver a ganar (en 2019 Alberto Fernández solo obtuvo el 22%, incluso menos que en la Ciudad de Buenos Aires). El presidente intentó al inicio de su mandato generar un vínculo con Schiaretti, posiblemente pensando en una eventual alianza, tal como la que busca construir ahora Manes. Sin embargo, la relación entre el gobierno nacional y el provincial atraviesa por su peor momento: empeoró luego de las constantes críticas que Alberto Fernández lanzó contra el sector agropecuario, por lo que se ganó la desaprobación de Schiaretti y Perotti.

Sin embargo, con la llegada de Sergio Massa al gobierno el escenario político podría cambiar. El massismo tiene un buen vínculo con el intendente Llaryora y en el Frente Renovador cordobés no descartan apoyarlo en las elecciones del próximo año si se confirma como candidato. Evidentemente Córdoba es un nudo de eventuales alianzas y rupturas que cada día se enreda un poco más.

Sergio Berensztein

Top
We use cookies to improve our website. By continuing to use this website, you are giving consent to cookies being used. More details…