El Gobierno apuesta a un nuevo inicio de la gestión. Si la Ley Bases logra el respaldo de la mayoría de la Cámara de Senadores, la incertidumbre podrá empezar a diluirse y los inversores volverán a mirar a la Argentina con otros ojos, superando los prejuicios que aún tienen con Javier Milei, un "tipo fantástico sin capacidad gobernar".
Esa es la frase que le transmitió a Memo, desde Boca Raton, un argentino que está en contacto con fondos de riesgo, decididos a apoyar más allá del presente, pensando en el futuro.
El dinero, se sabe, es conservador. Y más allá de que muchos adinerados del mundo están encantados con el "personaje argentino", necesitan garantías para saber si alguna vez recuperarán lo invertido. No les alcanzan las palabras, necesitan los hechos.
En Gabinete es generalizado el diagnóstico de que el riesgo país y el dólar libre suben porque la casta no se rinde, y quiere imprimirle una derrota a los libertarios. Pero el discurso contra la política puede funcionar en el electorado propio. Los inversores necesitan saber que Milei y su equipo tienen el talento para activar con lo que existe, que por supuesto nunca es lo óptimo. La historia pendular de la Argentina, por cierto, no ayuda.
Guillermo Francos y Santiago Caputo son los responsables centrales de llevar a buen puerto la Ley Bases. No es este el único problema que tienen. La compleja interna gubernamental les lleva mucho tiempo, porque acomodarse en el poder les resultó más difícil de lo que hubieran imaginado.
Un funcionario reconoció ante esta cronista que hacía un mes varios diputados aliados venían alertando de que se estaba pergeñando una coalición transversal para llevar el 4 de junio al recinto un nuevo modelo de movilidad jubilatoria. "Era un acuerdo que alcanzaron en la comisión de Previsión Social a fines de abril, y esperaban que nosotros hiciéramos algo, pero en el fondo nadie creyó que se animarían a votar con el kirchnerismo y que, si lo hacían, serían castigados por la sociedad", dijo.
La sesión especial quedó habilitada, la media sanción se logró y aún parte del electorado de LLA aplaudió el resultado. Cuando llegó Milei a la Rosada no era posible para la oposición dialoguista votar con el kirchnerismo. Seis meses después, la situación es bastante distinta.
¿Pero puede ser que el Gobierno pierda mañana en el Senado? ¿Por qué están asustados?
Es verdad que están muy justos. LLA necesita 38 votos para aprobar la ley. Tiene 35 asegurados y duda de otros 3. Pero es raro. Porque el senador Maximiliano Abad ya dio garantías a los suyos de que votará en general, aunque respaldará algunos cambios vinculados a la delegación de facultades al Presidente. De ese modo, cumple con el Gobierno y su propio electorado bonaerense, pero también con el presidente de la UCR, Martín Lousteau, quien está decidido a dar la batalla con su dictamen por minoría, que seguramente tendrá respaldo de los dos bloques kirchneristas.
Quedan pendientes los votos de los senadores santacruceños José Carambia y Natalia Gadano, quienes, si bien no adelantaron jugada, estarían dispuestos a acompañar, con disidencias, algo similar a lo que haría Abad.
Claro que, antes, el Gobierno tiene que flexibilizarse con el gobernador Claudio Vidal, quien no habría obtenido para su provincia lo que esperaba. ¿Votará uno a favor y otro en contra, como ya lo hicieron en otras oportunidades?
En ese caso, la situación sí se vuelve complicada para el oficialismo. Es que la vicepresidenta Victoria Villarruel podría desempatar si la votación se estanca en un empate. Pero si se vota mientras ella esté a cargo de la Nación por el viaje presidencial, no estaría habilitada. Y tampoco el vicepresidente primero, Bartolomé Abdala, quien como es senador y habría votado como tal, no estaría en condiciones de hacerlo como presidente de la Cámara.
Ese es el estado de cosas en este momento. Si el Gobierno se estira para atender los reclamos de Vidal, llegará más tranquilo. Es verdad que siempre puede suceder que alguien se de vuelta en medio de la sesión.
Si logra superar esta valla, que es lo más probable, todavía le queda otra más. Al volver a la Cámara baja, el Gobierno tiene que volver a negociar para intentar que los artículos que serán modificados vuelvan a la redacción con la que salió de Diputados.
A pesar de que la Rosada asegura que el dialogo no está roto, en la oposición más cercana a LLA dicen lo contrario.
"No hay nada acordado, lo que pasa es que no se dieron cuenta que al no tenernos adentro del Gobierno y mientras pasa el tiempo y se van enfrentando a más problemas, todo les va a resultar más difícil. Nadie va a salir corriendo a resolverles un problema", aseguró un diputado que es considerado amigo en la Rosada.
Si así opinan los amigos, mejor no preguntar lo que dicen los enemigos.
Silvia Mercado


Los 38 votos estarían, si el oficialismo se flexibiliza. Es el número justo, que puede cambiar en el recinto, si algún senador cambió su voto a último momento. Tensión por el aumento del riesgo país y el dólar libre, que el Gobierno adjudica a la incertidumbre generada por "la casta".
