Martes, 25 Junio 2024 12:59

Sin Milei ni Karina, reunión de Gabinete en un momento crucial para el Gobierno - Por Silvia Mercado

Luego de un tortuoso camino iniciado el 27 de diciembre, esperan que la aprobación final de la Ley Bases se concrete tal como vino del Senado. Guillermo Francos, gran protagonista de esta etapa, está confiado con el resultado de sus negociaciones con los gobernadores, con quienes seguirá firmando convenios hoy mismo. El Presidente, de regreso. ¿Arranca o no Sturzenegger?

Sin la presencia de Javier Milei y su hermana Karina, la secretaria general, y con un Gabinete deshilachado por viajes de varios de sus integrantes, el Gobierno cumplió la formalidad de mantener esos encuentros semanales, esta vez presidido por Guillermo Francos, a cargo de la Jefatura de Ministros formalmente desde el 3 de junio. Unos días antes, el 30 de mayo, la "paloma" de la Casa Rosada se había puesto al frente de un encuentro similar, pero todavía el acto de asunción no se había concretado.

Muchos ministros no están en Buenos Aires, ni Patricia Bullrich, que está en Goya (Corrientes) y analizando si finalmente irá a Paraguay para tener detalles de la desaparición del niño Loan Peña, ni Luis Petri, que está volviendo de República Checa, donde acompañó al Presidente para interesarse en una eventual compra de armas, tampoco la ministra Diana Mondino, viajando por Milán.

Sin embargo, estuvieron los ministros de Economía, Luis Caputo, de Justicia, Mariano Cúneo Liberona, de Capital Humano, Sandra Pettovello, y de Salud, Mario Russo. El acompañamiento es relevante, porque trascendió que un primer encuentro que hizo Francos apenas designado se transformó en "solo un café", al punto que se quejó por los pasillos porque "me dejaron solo".

Hoy la situación es distinta. Su protagonismo está en estrecha relación con la necesidad que tiene el Gobierno de dar por iniciada la próxima etapa de la gestión, para lo que necesita de la tan mentada Ley Bases. Obviamente, se trató del tema central en la reunión de Gabinete, y Francos dio por superado el tortuoso trámite iniciado el 27 de diciembre, un paquete que por entonces se conoció como Ley Ómnibus que contemplaba 664 artículos originalmente, más tarde reducidos a 523 y por último, ya en la nueva versión que fue enviada el 22 de abril, con menos de 250 artículos.

En el camino, la ley impuso su nombre original, Bases y Puntos de Partida para la Libertad de los Argentinos, en homenaje a la obra de Juan Bautista Alberdi Bases y puntos de partida para la organización política de la República Argentina. Y cambió radicalmente el perfil político del Gobierno. De la inflexibilidad, a la negociación, que puede comprobarse hoy mismo, cuando el ministro Francos seguirá firmando acuerdos con los gobernadores para obras de infraestructura con San Juan, San Luis y Santa Fe.

Federico Sturzenegger fue el "padre de la criatura", el redactor de ese compendio de eliminación de leyes arcaicas, desregulaciones y reformas. Hoy espera su compensación por ese esfuerzo con una secretaría o -mejor aún- un ministerio que consagre su influencia. Pero todavía no lo tiene asegurado, a pesar de que la Secretaria General quiere darle la mayor pompa.

Es que, para no herir susceptibilidades de Caputo, que tiene en sus manos la nada sencilla tarea de realizar un nuevo acuerdo con el Fondo Monetario que se traducirá en fondos frescos que podrían facilitar el fin de cepo cambiario, Milei viene demorando un encuentro con el expresidente del Banco Central en tiempos de Mauricio Macri, que se espera tenga cuanto antes para dar comienzo formal a sus nuevas responsabilidades.

Es verdad que Sturzenegger asiste casi a diario a la Rosada, donde tiene despacho en el árido segundo piso, donde están instaladas las oficinas del personal de ceremonial, de prensa, administrativas en general. Al ser designado, podrá ubicarse en el área presidencial, junto a los hermanos Milei, donde se cuecen las decisiones. Hasta ahora, el economista sin cartera desplegó su influencia en sorpresivos "aterrizajes" en otras oficinas de Gobierno, como la AFIP y la Aduana, provocando el escozor de los funcionarios a cargo, pero también del ministro de Economía, que vio socavada su influencia.

Con el Presidente de regreso y en Olivos, y la aprobación sin mayores cambios de la ley tal cual fue votada en el Senado, la administración de La Libertad Avanza espera una semana tranquila y sin demasiadas tensiones. Solo queda esperar que el Diablo no meta la cola a través de la oposición, o incluso del propio Gobierno, especialista en heridas autoinfligidas, quizás como ningún otro previamente.

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