Martes, 18 Marzo 2025 07:16

La advertencia de Balbín a los radicales en la Convención Nacional (1973)

17 de Enero de 1973. La advertencia de Balbín para la ciudadanía en general pero muy especialmente para las líneas de su partido, no tuvo una coma de más ese día.

Baqueano del terreno partidario, que venía militando el partido y el país palmo a palmo desde hace más de 50 años, tenía como un sexto sentido para acertar las palabras de consigna y la gama tonal oratoria que conmueve a sus correligionarios y en la que apoya su singular docencia política.

Pero también sabía lo enrarecido que estaba el clima del Radicalismo en el país. Los distanciamientos personales, las divisiones inexplicables, los egos, una reiteración bizantina en los ataques mutuos, el azote del costumbrismo en las formulaciones, componen la trama laberíntica de la vida partidaria, sobre la cual estaban engarzados los caudillos como piedras inamovibles.

Balbín en persona tuvo que intervenir como última instancia posible para solucionar el problema de los desentendimientos durante el plenario de la Convención Nacional:

"Esta no es una instancia fácil, ni podemos decir que esté terminada: recién empieza. No se les puede ocultar a ustedes que hay factores negativos en el país que quieren impedir la rehabilitación de las instituciones de la República.

Hay generales de la frustración, políticos que quieren ahondar revoluciones que nadie conoce. Vamos a tener inconvenientes, va a multiplicarse la violencia para crear la imagen de que la Nación no puede normalizarse. Y nosotros tenemos que acreditar con nuestra fe ciudadana que ¡PARA EL PAÍS VALE MÁS UN HOMBRE QUE SE AFILIA QUE UNA BOMBA QUE ESTALLA!.

Se va a alcanzar la institucionalización del país si los partidos se institucionalizan honorablemente. No depende del gobierno sino de nosotros.

Es necesario que todos tomen esta responsabilidad con fuerza y comprendan que no están organizando exclusivamente un partido, sino un batallón que se pone en el Ejército Grande de los ciudadanos que quieren vivir dentro de la Democracia. Si los partidos exhiben pequeños empadronamientos de interés les darán la razón a los que no quieren institucionalizar el país y dirán que la indiferencia rodea a los políticos.

Aquí no se trata de organizar un partido para alcanzar una gobernación, una diputación o una concejalía, sino para salvar la Democracia. Hay que enseñar desde el fondo del partido cómo es la Democracia. Tenemos que exhibir nuestra CONDUCTA, y que nuestra vida interna sea el espejo de lo que queremos que sea la vida de toda la República.

Esto obedece a un necesario reordenamiento ideológico en ajuste a los tiempos que corren. Pero que, así como debemos ajustarnos los Radicales, también hay que entender que se nos presenta la necesidad de RADICALIZAR AL RADICALISMO para lograr lo que decía Yrigoyen: PROCURAR LA REIVINDICACIÓN DE LAS CAUSAS POPULARES".

Del muro de Acción Radical de Avellaneda.

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