Viernes, 13 Junio 2025 07:24

Cristina, entre el fallo que sí salió y los que ya saldrán - Por Pablo Vaca

La expresidenta irá presa por la Causa Vialidad, pero la esperan al menos otros tres juicios. Su estrategia será la misma que hasta ahora: presentarse como perseguida y víctima del "poder real". 

El 11 de septiembre de 2022 esta columna se tituló “Cristina, entre la bala que no salió y el fallo que sí saldrá”. Se publicó en la edición impresa de Clarín del día siguiente y llegó a la popularidad cuando la entonces vicepresidenta tuiteó una foto que remarcaba el título del editorial en la portada del diario. Se convirtió en un fetiche instantáneo para el kirchnerismo. 

El argumento K para usar la nota como ejemplo de que el mundo perseguía con malas artes a su lideresa, básicamente, era que este periodista ya sabía que la sentencia en primera instancia por el caso Vialidad -que se conocería recién tres meses más tarde- era condenatoria y que, como no había funcionado el intento de homicidio en su contra, al menos quedaba el juicio por corrupción para sacarla del juego.

Tanto caló ese título que a fin de ese año La Cámpora hizo un documental sobre el intento de magnicidio sufrido por la vicepresidenta y lo llamó así: “Entre la bala que no salió y el fallo que sí saldrá”. Está en YouTube.

Y perduró, a tal punto que este martes, cuando se conoció la confirmación por parte de la Corte de la condena a seis años de prisión a Cristina, la expresidenta volvió a usar la expresión en su discurso en la sede del PJ con el mismo sentido que la usó todas las otras veces: como síntesis de que el “poder real” la quería muerta o presa para impedir que concretara la revolución en favor del pueblo peronista.

Era su estrategia principal entonces y lo sigue siendo ahora: ella en realidad es víctima del "poder económico concentrado". La víctima.

Aquella columna, sin embargo, no hablaba de lo que Cristina sostuvo que hablaba. La referencia del título era literal, temporal: la vicepresidenta había sobrevivido a un atentado pocos días atrás -expresamente repudiado en el texto- gracias a una bala que no había salido del cañón de la pistola con la que Fernando Sabag Montiel le apuntó a la cabeza, y su siguiente momento clave sería cuando se conociera la sentencia del caso Vialidad, que se preveía en unos meses.

En ese momento, Cristina y su séquito apoyaban la teoría de que la idea de asesinarla había sido parte de una conspiración internacional. En la nota se decía que en realidad todo apuntaba a que habían actuado solo unos marginales alucinados, lo cual no le quitaba gravedad al asunto.

La realidad apoyó esta última teoría. De hecho, este miércoles se reanudó el juicio por el atentado y los únicos acusados son Sabag Montiel, Brenda Uliarte y Nicolás Carrizo. Los Copitos.

En cuanto a la sentencia judicial, Cristina hizo una lectura parcial del título, en su favor, por supuesto, y asimiló la palabra “fallo” a “condena”. En el texto se aclaraba que el fallo, como es obvio, podía ser absolutorio. No se aseguraba cuál sería la sentencia (para empezar porque este escriba lo ignoraba). Pero sí que habría una.

Pero a la vicepresidenta en ejercicio le convenía que la gente pensara que la Justicia la había condenado de antemano. Lawfare. Persecución.

Se entiende: sólo una lectura política podía salvarla ante un caso de corrupción tan flagrante que en el fallo del martes de la Corte se habla de “profusa prueba”, en relación a la recogida durante el juicio de primera instancia ante el Tribunal Oral Federal 2.

La estrategia de Cristina de victimizarse no cambiará. Tiene por delante varios juicios. El de los Cuadernos de las Coimas, que arrancará el 6 de noviembre, causa en la que decenas de empresarios admitieron haber pagado sobornos para conseguir contratos de obras públicas. El de Hotesur-Los Sauces, imputada -con su hijo Máximo- por haber lavado dinero que le “devolvían” Lázaro Báez y Cristóbal López. Y el de la firma del memorándum con Irán, la causa que denunció el fiscal Alberto Nisman días antes de aparecer con un tiro en la cabeza, donde se la acusa de encubrimiento.

En todos ellos, los fallos también saldrán.

Pablo Vaca

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