La operatoria conjunta comenzó a gestarse durante la pandemia de Covid-19, cuando un amigo en común presentó a Calvete y de Santich, café de por medio. Pronto, el ida y vuelta entre ambos viró hacia la posibilidad de generar negocios con el sector público. ¿Y cuál fue el primero? Vender ortopedia e insumos médicos al Ministerio de Salud, en tiempos de Ginés González García.
"Sillas de ruedas, con base en Villa Urquiza”, recordó una fuente con conocimiento directo de la operatoria que accedió a dialogar con LA NACION bajo reserva de su nombre. “Tenían un ida y vuelta permanente con funcionarios de Salud, y con otros que respondían a la Casa Rosada, incluyendo colaboradores de Santiago Cafiero y Juan Manzur”, precisó, en alusión a los jefes de Gabinete de Alberto Fernández.
Durante aquellos años de cuarentena y confinamiento, Calvete y Santich también hicieron pie –y ganaron millones– con en el Instituto Nacional de Servicios Sociales para Jubilados y Pensionados, más conocido como PAMI, y con la Dirección Nacional de Vialidad. Pero allí no pretendieron construir o reparar rutas o puentes, según reconstruyó LA NACION. Se concentraron en la provisión de “servicios”.
Santich operó esos negocios apoyado en varias empresas. Entre ellas, Profarma SA y Profusión Marketing SRL, a la que rebautizó Profusion SRL cuando en agosto de 2020 modificó su objeto inicial de consultoría informática y la destinó a “servicios relacionados con la salud humana”. Ambas figuran en el dictamen que el fiscal Picardi presentó en noviembre para pedirle a Casanello que ordenara la indagatoria a Santich, y la detención e indagatoria de Calvete.
En su dictamen, no obstante, Picardi no incluyó otras dos sociedades que Santich utilizó de manera intensiva para sus negocios durante los últimos años. Son Smart Medical Image SRL –más conocida como SMI SRL– (CUIT 30-71586218-9) y Prenor SAS (CUIT 30-71659647-4). Ambas, con la venta de instrumental y artículos ortopédicos como objeto social desde diciembre de 2020 y julio de 2022, respectivamente, según surge de los registros de ARCA.
Tanto Smart Medical Image como Prenor quedaron bajo la supervisión directa de la mano derecha de Santich, Laura Poloni. “Ella era la que pedía todas las facturas, se encargaba de los pagos por todas esas sociedades y de los retiros de fondo”, detalló una segunda fuente consultada por LA NACION.
Por aquellos días, Santich dio un salto de calidad. Ocurrió cuando un interlocutor habitual, Kevin Pocovi, le abrió las puertas de la Andis a Calvete y a él. “Fue Kevin quien los presentó a Santich y Spagnuolo, y el resto es historia”, ironizó una fuente con conocimiento directo de los negocios en diálogo con LA NACION. “El contacto se gestó desde las oficinas de la familia Pocovi en Torre Catalinas Plaza”, abundó, en alusión al edificio ubicado a metros del cruce de las avenidas Madero y Córdoba de la ciudad de Buenos Aires.
Consultados por LA NACION, junto a Spagnuolo aportaron datos complementarios. “Diego lo conoció a Kevin antes de la campaña, en 2021 o 2022”, estimaron. “Y le presentaron a Calvete durante la campaña [presidencial de 2023)
Cercano al diputado libertario Guillermo Montenegro, que supo ser operador de la vicepresidenta Victoria Villarruel, Kevin Pocovi aparece vinculado a tres sociedades comerciales. Y con una de ellas, Inversora Eslava SA, firmó con el PAMI un contrato de alquiler por 36 meses de un edificio en la calle Reconquista 46 de Buenos Aires, por más de $2700 millones en 2024, según surge del expediente oficial AA-EX-2024-66403307-INSSJP-GAEI.
De criptomonedas… a Garbarino
Medio hermano del hijo menor de Zulemita Menem, Kevin Pocovi es hermano de Alan Pocovi, otro investigado en la “causa Andis”. El fiscal Picardi lo acusó de recibir pesos y dólares de Calvete y “otras personas que estarían vinculadas a ortopedias o firmas proveedoras de insumos” y abocarse a su posterior lavado a través de, por ejemplo, criptomonedas.
Sin embargo, según relataron a LA NACION fuentes al tanto de los negocios de Santich, Calvete y otros protagonistas, el paso de los años y la acumulación de negocios con el sector público generó tal volumen de ingresos que los protagonistas de la operatoria bajo sospecha decidieron adquirir un centro de diagnóstico por imágenes en Quilmes, donde también financiaron las campañas de candidatos locales.




