Faltaban tres días para el retorno de Donald Trump a la Casa Blanca y los popes tecnológicos comenzaron a celebrar. Con copas de champagne en sus manos, algunos asistentes a la fiesta “Crypto Ball” consultaron sus teléfonos para ver un anuncio online que vivieron como un espaldarazo: el presidente electo acababa de lanzar una “memecoin” con su nombre, $TRUMP. “¡Diviértanse!”, posteó el 17 de enero de 2025, y la cotización subió a las nubes, casi tanto como su reivindicación.
En cuestión de segundos, un inversor por entonces anónimo que había accedido a información privilegiada, invirtió US$ 1,1 millón en esa “memecoin”. También les envió capturas de mensajes a socios y allegados. Les adelantó que “$MELANIA está por salir”, prometió “avisar a los amigos” y mencionó un “plan MILEI”, aunque indicó que todavía era secreto y les daría precisiones más adelante. Y hasta se jactó de “ganar fortunas lanzando memecoins”, además de sugerir que había participado en la gestación del criptoactivo del momento: “TRUMP me dio un poder nunca visto, y un riesgo enorme”.
Dos días después, el domingo 19 de enero, la historia se repitió. Desde otra dirección virtual, el inversor anónimo compró $MELANIA antes de que fuera pública, para luego iniciar la etapa de salida.
El 20, vendió sus posiciones en $TRUMP, lo que le permitió obtener una ganancia neta cercana a los US$100 millones y evitar el desplome que sobrevino en la cotización. Y luego se abrió de $MELANIA, con una ganancia más módica de US$2,4 millones, pero también esquivó el derrumbe del token de la primera dama que perjudicó a otros miles de inversores.
Ese inversor anónimo fue el CEO de la firma Kelsier Ventures, el joven estadounidense de 28 años, Hayden Mark Davis, según reconstruyó entonces el cofundador del portal BubbleMaps y experto en reconstrucción forense de operatorias cripto, Nicolás Vaiman.
Davis ya venía lanzado en una secuencia de lanzamientos de criptoactivos que le habían reportado fortunas, como $M3M3, pero también dolores de cabeza y contrapuntos con sus propios socios y colaboradores. Algunos de ellos incluso se distanciaron, tras alertarle que sus acciones podían resultar ilegales o, incluso, delictivas.
Desde el principio, Davis explicitó que tenía un objetivo: “Ganar dinero para sí mismo”, rememoró el cofundador de la firma DefiTuna, Moty Povolotski, quien conoció al estadounidense en septiembre de 2024 gracias al entonces CEO de la plataforma digital Meteora, Ben Chow, en una fiesta que se celebró en Singapur, en septiembre de 2024.
Al verlos interactuar, Povolotski concluyó que Chow y el estadounidense eran socios. “Davis siempre decía ‘Ben dijo esto’, ‘Ben pidió aquello’, ‘Ben dice que el token sale’, ‘Ben dice que ella va a tuitear’”, detalló a Bloomberg Businessweek, y Chow admitió haberle pasado negocios a Davis, aunque procuró despegarse. “Solo hice de puente, ¿ok? Vos sabés que el equipo de Melania necesitaba ayuda y los presenté a Hayden Davis”, le dijo a Povolotski, según consta en una filmación que aportó el propio cofundador de DefiTuna.
Los impulsores de la demanda colectiva que tramita en los tribunales federales de Nueva York discrepan con Chow. Lo acusan, en esa “class action”, de haber montado y liderado una “auténtica fábrica de fraude” a través de la plataforma Meteora, Su forma de proceder fue propia de un “manual de estafas”, sostienen, que combinó publicidad engañosa y el control secreto del mercado para ejecutar un “vaciamiento coordinado” o “rug pull”.
Molesto con las acciones de Davis y las complicaciones laborales que le trajo cuando estalló el escándalo $LIBRA, Povolotski detalló que Davis contrató a su empresa para “ayudar con las operaciones de memecoins”, algo que resulta habitual para garantizarse un buen lanzamiento, pero que el estadounidense mostró una impronta cuestionable desde el inicio. Cuando un socio preguntó en un chat compartido cómo debían manejar el lanzamiento, la respuesta de Davis no dejó lugar a dudas: “Vendan todo lo que puedan, aunque el precio llegue a cero”, respondió. “Chicos, seamos honestos, vamos a exprimir este token”.
Durante el lanzamiento de $MELANIA, ese había sido el comportamiento. Davis transfirió 10 millones de tokens a un socio de Povolotski, Vlad Pozdniakov, que se había convertido en “el principal operador” del joven estadounidense. Así, Davis le pidió a Pozdniakov “vender [esos tokens] cuando la capitalización [de la memecoin] llegara a 100 millones”, además de exigirle “operar anónimamente”. Esa fue una premisa ineludible, recordó Povolotski, ‘tiene que ser venta anónima’, insistió”.
Dos semanas después del lanzamiento y derrumbe de $TRUMP y $MELANIA, Povolotski relató que visitó en Barcelona a Davis, quien venía de Turquía y de un viaje relámpago a Buenos Aires, donde se había reunido en la Casa Rosada con el presidente Javier Milei y firmado un acuerdo, según reveló el diario Clarín. Y minutos antes y después de ese encuentro clave, Davis había transferido US$3,9 millones a los lobistas argentinos Mauricio Novelli y Manuel Terrones Godoy.
Ya en Barcelona, Davis se aprestaba a lanzar otra memecoin, $ENRON, inspirada en la empresa energética quebrada por fraude hace 20 años. En un bar de shisha, Tom Davis, padre de Davis y exconvicto en Estados Unidos por estafas, presumía de contar con “un programa automático” para el “sniping secreto de ENRON”, una estrategia para comprar o vender antes que los inversores minoristas y capturar liquidez del mercado.
Según Povolotski, el viaje a Barcelona fue el punto de quiebre en su relación con Davis y con su entonces socio, Pozdniakov. Cortó relación con ambos, que el martes 4 de febrero lanzaron $ENRON, con la misma secuencia: lanzamiento, ascenso vertiginoso, succión de liquidez y derrumbe del criptoactivo.
Davis siguió adelante. Diez días después, el 14 de febrero, lanzó $LIBRA desde un salón de un hotel de lujo de Dallas, Estados Unidos, junto a su padre, Novelli y Terrones Godoy. Tras el estallido del escándalo, Davis publicó un video en el que admitió su rol en el lanzamiento del token. “Sí, soy asesor de Javier Milei”, dijo, y admitió haber embolsado US$100 millones que sostuvo que era “dinero en custodia” que pertenecía a “la Argentina”, aunque todavía no los devolvió.
Para agravar el panorama, Davis concedió una entrevista al youtuber Stephen Findeisen, más conocido como “Coffeezilla”. El mundo de las memecoins “no es honesto”, admitió. “Las memecoins son un casino sin regulación, y el resto de cripto no es mejor”, dijo, “todo es una mierda”. Y admitió que su equipo había entregado tokens a “influencers” para manipular la cotización y que su equipo había hecho “sniping”, aunque adujo que había sido “defensivo”. En sus propias palabras, “para evitar que otros se lleven el dinero de los minoristas”.
Durante aquella entrevista, Davis admitió haber “participado en el lanzamiento de $MELANIA”, aunque no detalló su rol y afirmó que no había ganado dinero en esa operación. “Sí, metí mano”, confesó, incómodo, y aconsejó a los inversores comunes “alejarse del mercado de las memecoins para no ser estafados”.
“$TRUMP, $MELANIA, $LIBRA... podés seguir la lista”, dijo entonces Davis al youtuber, “todo es un juego”. Para entonces, la hermana y la madre de Novelli habían ingresado a una sucursal del Banco Galicia en Buenos Aires y vaciado la caja de seguridad.
Fuente: https://www.lanacion.com.ar/politica/como-fue-el-turbulento-recorrido-de-hayden-davis-hasta-llegar-al-lanzamiento-y-colapso-de-libra-nid13022026/


