El objetivo principal de esta operación sería forzar su salida del Gobierno y, fundamentalmente, bloquear su proyección política en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires (CABA).
“Le soltaron la mano hasta los periodistas más oficialistas que responden a Santiago”, coinciden los voceros.
La creación de la Oficina de Respuesta Oficial, bajo el mando directo de Caputo, es vista como el primer paso para quitarle a Adorni el control de la comunicación gubernamental y la vocería, funciones que históricamente concentraba.
Al exponer los viajes familiares y el uso de recursos públicos, se busca erosionar la imagen de "transparencia" de Adorni ante la opinión pública, debilitando su base electoral y forzando al presidente a considerar su reemplazo para evitar más costo político.
“Era más fácil sostener el año pasado a Lule porque no habló, ni provocó a nadie. Manuel tiene demasiados enemigos”, agrega un funcionario.
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