Su oficialización, firmada por el propio Milei y el ministro de Economía Luis Caputo, se da en el marco de un fuerte reacomodamiento dentro del área comunicacional del Gobierno tras la salida del ex jefe de Gabinete Manuel Adorni, hoy complicado por la causa en la que es investigado por enriquecimiento ilícito que acaba de tener avances que terminan por dificultarlo aún más.
Pero además, su nombramiento con una silla en el directorio del Banco de gestión estatal más importante del país, desató un intenso y para nada inesperado debate sobre los criterios de idoneidad que utiliza el Gobierno Nacional a la hora de realizar sus designaciones.
El exsecretario de Comunicación y Prensa asume de esta forma en reemplazo de Gonzalo Pascual, un abogado con maestrías internacionales en derecho bancario y financiero, abriendo un período de gestión que se extenderá de manera retroactiva desde el 25 de junio pasado hasta el 4 de febrero del 2028.
Se trata de un movimiento llamativo ya que pone en la mesa de conducción del Banco Nación a un licenciado en comunicación, donde compartirá directorio junto al cuestionado presidente Darío Wasserman, acaso el marido de la presidenta del bloque de legisladores porteños de La Libertad Avanza Pilar Ramirez.
Es que el desembarco de Lanari en el sector financiero se produce en medio de fuertes cuestionamientos teniendo en cuenta que su trayectoria profesional se desarrolló en medios de comunicación y la estrategia de prensa del Gobierno, careciendo de antecedentes elocuentes para administrar los fondos del Estado.
Para colmo, su designación coincide con un momento de alta sensibilidad para el Banco Nación, ya que se trata de una institución que se encuentra bajo la lupa de la Justicia Federal por el otorgamiento de créditos hipotecarios preferenciales de montos millonarios a referentes del oficialismo nacional.
Cabe destacar que, junto al presidente, Lanari fue uno de los mayores defensores de estos préstamos, por lo que su nombramiento respondería a la necesidad del Gobierno de instalar a un estratega de la comunicación de extrema confianza para amortiguar el impacto político de las auditorías judiciales que se encuentran en curso.
Cabe destacar que el ex empleado de Adorni no es una persona libre de escándalos ya que hace apenas unas semanas fue denunciado por la diputada nacional Marcela Pagano que lo posicionó como un actor central en la recaudación y las operaciones financieras del ex jefe de Gabinete.
En su denuncia señaló la existencia de viajes constantes a la ciudad de Posadas y reuniones con empresarios en un exclusivo barrio privado de Paraguay con el presunto fin de direccionar cargos de entes binacionales y dependencias provinciales.
A ello se suma otro conflicto relacionado a la falta de transparencia en la contratación de servicios de mensajería masiva por más de 3.600 millones de pesos durante su gestión al frente de la Secretaría de Comunicación y Prensa.
Lejos de responder a puntuales denuncias realizadas por un sector de la oposición, Lanari prefirió negarse a esclarecer el destino y el uso real de este millonario presupuesto público que, según la información oficial, habría sido utilizado para el envío masivo de SMS, correos electrónicos y llamadas automatizadas a la ciudadanía.
Otro de los hechos que lo mantuvo al frente de las polémicas surgió en el mes de abril pasado, cuando se encargó de ejecutar una orden de Presidencia para clausurar, de forma inédita vale aclarar, la histórica sala de acreditados de prensa en la Casa Rosada.
La medida se tomó tras un conflicto por supuestas filmaciones no autorizadas. Ello le valió un repudio generalizado de las asociaciones de prensa por la, ya muy evidente a este punto, opacidad informativa de su gestión.
Lo curioso es que con la llegada del nuevo secretario de Comunicación Fabian Fernández y del vocero Adrián Ravier, si bien se abrió la sala de prensa, se mantienen las fuertes restricciones para los periodistas acreditados, quienes no tienen permiso ni siquiera para ir al baño sin un acompañante designado por el Gobierno.
Como sea. La llegada de Lanari al Banco Nación se da en un contexto en el que la entidad financiera se encuentra bajo la lupa judicial y en el medio de fuertes escándalos y polémicas que prometen traer cola a futuro, con una falta de idoneidad explícita para manejar las cuentas públicas.
Fuente: https://periodicotribuna.com.ar/sin-idoneidad-y-en-medio-de-fuertes-escandalos-las-inconsistencias-de-la-llegada-de-lanari-al-banco-nacion/

