Lunes, 17 Agosto 2026 11:28

Milei busca a Macri para ser reelegido - Por Daniel V. González

El Gobierno parece haber llegado a la conclusión de que sólo con sus propias fuerzas no podría alcanzar su objetivo reeleccionista: necesita el aporte del expresidente y líder del PRO. 

El mundo de la política en general, pero sobre todo el de la diplomacia, demanda muchas veces un lenguaje sutil, esquivo, de definiciones tenues, un reino de ambigüedades, gestos crípticos y, muchas veces, indefiniciones. Por supuesto que esto no excluye las posturas claras sobre las propias ideas y pertenencias, cuando sean necesarias. 

Todo esto se explica por la necesidad de evitar equívocos o rectificaciones, además de prevenir daños difíciles de reparar. Juan Domingo Perón decía que es en el terreno de las relaciones internacionales donde se desenvuelve la verdadera política, de la cual deriva la política doméstica.

En 2002, mientras le hacían un reportaje en su país al presidente uruguayo Jorge Batlle, y cuando él pensaba que hablaba en forma privada, fuera de cámaras, dijo: “Los argentinos son ladrones, del primero al último”.

Ese tramo de la conversación trascendió al público y, a los pocos días, Batlle tuvo que volar a Buenos Aires a pedir disculpas al entonces mandatario argentino Eduardo Duhalde. Fue una situación muy incómoda, lágrimas incluidas.

Diferencias notables

Por el contrario, el presidente Javier Milei se jacta de haber visitado Brasil y haberle dicho “ladrón” al presidente constitucional de ese país. Como era de esperar, Lula da Silva retiró a su embajador de Argentina y expulsó al representante de nuestro país en Brasil. Será difícil encontrar una provocación tan torpe, vergonzosa e improcedente en la historia universal.

Sin embargo, Milei ha construido su poder –en gran medida– sobre los cimientos de este comportamiento brutal, tosco, violento y completamente inapropiado. Ha dicho cosas terribles sobre Patricia Bullrich, Diego Santilli, Domingo Cavallo y muchos más. Ha convocado a odiar más a los periodistas, y siempre tiene furiosos epítetos a mano para cualquiera que no piense como él.

Pero ahora, con la llamada telefónica de Karina Milei a Mauricio Macri, este modo extravagante de hacer política podría haber comenzado a cambiar.

La búsqueda de aliados

El Gobierno parece haber llegado a la conclusión de que sólo con sus propias fuerzas no podría alcanzar su objetivo reeleccionista: necesita el aporte de Macri, que había alentado ya a Hernán Lacunza para que se lanzara como precandidato presidencial.

La idea de que Macri se sume de forma activa a la reelección de Milei no será de fácil implementación. Aunque el acercamiento sea un gesto valorable, es difícil creer que se haya disuelto la convicción que predominó hasta ahora en la cúpula mileísta, en el sentido de que el poder no debe ser compartido.

Macri ciertamente exigirá un acuerdo que suponga que él y el PRO no tendrán un simple rol decorativo en un potencial segundo período de Milei, y que su gente podrá influir en las decisiones de gobierno.

El cambio de actitud por parte de los hermanos Milei seguramente está fundado en su percepción de que la adhesión popular está decayendo. Ya pasaron más de 30 meses y la inflación sigue ahí, muy testaruda y con un reciente repunte. Hay retraso salarial, caída en la actividad, altísimas tasas de interés, locales vacíos, alza en la desocupación, y todo ello se va reflejando de modo creciente en el humor popular, lo que preanuncia una pérdida de apoyo electoral.

Las adhesiones populares a Milei se sostienen en el rechazo al peronismo, en especial a la versión actual predominante: el kirchnerismo. Cuando aparecen Agustín Rossi y el gobernador de La Rioja, Ricardo Quintela, y anuncian que si el peronismo retorna al poder regresarán las estatizaciones, muchos votantes se abrazan a Milei sin pensar en nada más.

Pero si la desmejora de su situación continúa a lo largo de los próximos meses, todo puede cambiar y los oídos populares quizá empiecen a escuchar sólo aquello que se refiere a su situación inmediata, a sus necesidades más perentorias. Cuando el agua llega al cuello, estatizaciones, déficit fiscal e inflación pasan a un segundo plano.

Inflación rebelde

Las dificultades económicas “micro” son la consecuencia del necesario ajuste que se está llevando a cabo y cuyo principal objetivo es abolir la inflación. Ahora bien, esta batalla no se está ganando. Treinta meses después del inicio del mandato, el Gobierno ya no puede considerar válido argumentar que Alberto Fernández nos llevaba a la hiperinflación.

Todo hace pensar que tras el 2,1% de julio, este mes de agosto no nos deparará el 0% prometido por el Presidente y el ministro de Economía. Tenemos la misma inflación que en julio de 2019, poco antes de que Macri fuera arrasado en las Paso del mes siguiente. Pero esta vez estamos acumulando un retraso cambiario peligroso y el costo del dinero está por las nubes. Ambos problemas derivan de la lucha contra la inflación.

El Gobierno ha quedado preso de su propia estrategia antiinflacionaria. Si el tipo de cambio sube o se aflojan las variables monetarias, aumentará el riesgo de un mayor rebrote inflacionario, con serias consecuencias electorales. Pero la permanencia en este camino supone quizá el agravamiento del bajo nivel de actividad, empleo y salarios. Y en ambos casos habrá consecuencias electorales.

Daniel V. González  
Fuente: https://www.lavoz.com.ar/opinion/milei-busca-macri-reelegido_0_lfXsGSy2vy.html

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