Javier Milei cerró su semana de reaparición pública con dos discursos consecutivos. Fueron 58 minutos el jueves, en el Hotel Alvear, y otros 70 minutos el viernes, en la Bolsa de Comercio de Rosario. El eje de ambas presentaciones fue estrictamente económico. Eligió los datos que funcionan para destacar los logros de su gestión, distorsionó algunos otros para acomodarlos a su narrativa exitista y evitó por completo los indicadores que empeoraron respecto al 2023.
Volvió a referirse al tema de la morosidad. Desligó a su Gobierno de responsabilidades directas y no dejó lugar para mensajes empáticos o gestos a los sectores más golpeados por el actual modelo. Por supuesto, el combo incluyó agresiones a los “ensobrados”, a los “econochantas” y a los “empresaurios”. Culpó a la oposición por haber intentado “un golpe de Estado”. Podríamos decir que se vio a un Milei en su formato clásico, su versión original. Como él mismo lo ha definido en diversas oportunidades, también, “su parte inestable”.
Hay una frase que el Presidente convirtió en un chiste habitual cada vez que se para frente a un estrado. “Cuando me saco los anteojos, es el momento del peligro”, repite. Lo describe como “la parte inestable de sus discursos”. Se refiere al segundo en el que se aleja del texto guionado, previamente escrito, y empieza a improvisar. Es cuando se sale del libreto y suelen aparecer los discursos o los intentos de imitaciones. Quizás eso explique cómo se mostró entre el jueves y el viernes. Casi no usó los anteojos. Tampoco hubo texto escrito. Utilizó sus hojas con anotaciones en las que se apoyó como un ayudamemoria.
El detalle esconde, en realidad, una reconfiguración interna mucho más grande que pasó inadvertida. Desde hace meses, el rol de Santiago Caputo como estratega comunicacional quedó desdibujado. Fue el rol por el que se sumó al ecosistema del economista libertario en 2021, pero la ruptura con Karina cambió todo. Y Santiago sigue sumando derrotas.
El asesor escribió las bases de casi todos los discursos presidenciales durante los primeros dos años de mandato mileísta. Se apoyaba en la colaboración de Julián Ross Hampton, funcionario designado y primo de Derek Hampton, el exasesor de campaña de Patricia Bullrich en 2023 que además es socio de Move Group. Todo eso quedó en el pasado. Ahora escribe ocasionalmente algún pedido específico de Javier Milei, como la presentación en cadena nacional de la reforma del Banco Central, pero no mucho más.
También fue el autor del discurso del pasado lunes, en el homenaje al General San Martín. Allí dejó una sutil advertencia que, en un contexto de reclamos en la economía real, bien podría interpretarse como una contradicción frente al Milei del cierre de la semana, con nula autocrítica. “Si la libertad no muestra sus frutos, que son el bienestar y la prosperidad económica, la ciudadanía se olvida de su valor”. El Presidente leyó la oración que parecía para sí mismo. Se la olvidó un par de días después.
El mensaje hace juego con la postura pública más reciente de Patricia Bullrich. “Que el cambio se sienta en la vida cotidiana. Que le llegue a las familias, que le llegue a las empresas, que le llegue a cada argentino”, escribió el último miércoles en un tuit que después editó. El viernes expuso ante estudiantes de la UCA y volvió a pedir “velocidad” para que “los cambios que se han hecho se vean en cada familia argentina”. Nótese el contraste: el mismo día Milei vinculó la morosidad con el “efecto Mundial” y aseguró que “muchos se llevaron televisores para el mundial y después dejaron de pagar”. Es un sinsentido. En rigor, el aumento de la mora en los hogares lleva 19 meses consecutivos antes de junio, el mes en el que empezó la Copa del Mundo.
La ex ministra de Seguridad ha demostrado una fina capacidad para identificar la sensación térmica de cada momento entre los votantes propios. Ya había sido la primera oficialista en pedirle públicamente explicaciones a Manuel Adorni. Y, en la campaña de 2025, a José Luis Espert. No parece casual que, en una entrevista con el periodista Bernardo Vázquez, Bullrich dijera que elegiría a Santiago Caputo como el compañero de truco ideal entre los miembros del Gabinete. Guiños cruzados, coincidencias en algunas lecturas del presente y enemistad compartida con Karina. Es claramente una sociedad en potencia.
Lo concreto es que Caputo ya no participa de la construcción de una línea narrativa general y, mucho menos, de un plan comunicacional que enmarque al proyecto político libertario. En su lugar, se diseñó una nueva mesa que responde a la hermanísima y se operativiza a través de un grupo de Whatsapp muy activo que lleva por nombre Comunicación LLA. Allí están Santiago Oría, Martín y Sharif Menem, Iñaki Gutiérrez y agregaron a un joven consultor político especializado en el mundo digital, sin cargo formal, de estrechísima relación con Diego Santilli y que se supo ganar la confianza de Karina. Al equipo se suma Lilia Lemoine, pero no está en el chat grupal. Algunos podrían creer que la dejaron afuera por su particular personalidad o por sus antecedentes de filtraciones de capturas de mensajes privados. Las dos opciones son verosímiles.
El esquema convive en paralelo con las vías formales de comunicación institucional de gestión o de relacionamiento con empresas periodísticas, ordenadas desde hace dos meses con la llegada de Fabián Fernández a la Secretaría de Medios. En el equipo blue, cada integrante tiene una tarea.
El autodenominado “publicista” Oría administra otro subgrupo de más de 70 personas que visualiza, clipea, recorta y genera contenidos con IA. De allí surgen muchos de los videos y las placas que el propio Milei comparte masivamente en su cuenta de Instagram. Así se publican en el perfil oficial posteos autocelebratorios, memes contra el socialismo, frases de poca profundidad con letras blancas en fondo negro o adaptaciones de un Milei superhéroe o futbolista, según el caso, que derrota a sus enemigos “comunistas”. Es una clara y aparentemente necesaria forma de alimentar la autoestima presidencial y confirmar cada uno de sus sesgos.
Martín Menem es el nexo con la política. Traduce los objetivos, plazos y prioridades que define Karina sin descuidar las relaciones con otros actores relevantes del sistema, como empresarios amigos o dirigentes aliados. “Si hay un meme que le puede gustar a Milei pero le pega a alguien al que justo es mejor no pegarle, no pasa el filtro y no se lo mandan”, explica alguien que conoce el funcionamiento. Sharif es, además de un desprendimiento de su tío Martín, el referente de la juventud nacional de LLA. Iñaki coordina influencers y recorre el país con visitas periódicas a los armados provinciales. Es también una herramienta a través de sus redes personales, con videos de mucho alcance en Instagram. Su contenido, sin embargo, se concentra en publicaciones de la “batalla cultural”, sin hacer hincapié en cuestiones económicas, lo que hoy se expone como un punto débil de la comunicación según las respuestas que genera.
En el escuadrón comandado por Oría se fomentan también las peleas con periodistas y enemigos de turno. En algunas ocasiones el aparato de respuesta funciona por pedido directo de Milei y en otras solo por derroche de obsecuencia, una característica troncal de los nuevos estrategas del mileísmo. El “cineasta” se confesó en X: “Más vale que voy a defender al Gobierno con toda mi fuerza, más siendo el publicista. Las cosas que haya que corregir se hablan puertas adentro. Los boludos y las malas personas consideran esa conducta de disciplina básica como chupar las medias”, escribió.
Oría, nieto del compañero de fórmula de Álvaro Alsogaray por la Ucedé en 1983, es uno de los grandes empoderados por Karina. El mes pasado creó el “Círculo de Pensamiento Liberal”, a través del cual se publicaron tres “cuadernos de formación para la batalla de las ideas”. Se utilizan como “manuales” en la Escuela de Dirigentes de LLA, lanzada a fines de junio, con el objetivo de enseñar a “enfrentar discusiones y crear contenido”. Cada una de las actividades que encabeza se promociona a través de Contra Relato, un medio digital también nuevo y gerenciado por el Director de Comunicación Audiovisual de la Presidencia. Por ahora tiene pocas interacciones y dudoso financiamiento.
La estructura busca diluir cualquier dependencia que exista o haya existido con el equipo de Santiago Caputo y el ejército digital del Gordo Dan, siempre dominante en X. En definitiva, Karina y los Menem aspiran a un futuro con el asesor completamente afuera en un eventual segundo mandato. Todavía no se sabe si tendrá responsabilidades reales en la estrategia de campaña 2027, más allá de la pantomima de la mesa política de la Casa Rosada. Tampoco se sabe si le llegarán ofertas desde otras candidaturas que busquen al “mago” que llevó a Milei a la Presidencia. Dicen que eso pasará.
Mientras tanto, se acomodan la lista de inscriptos en la carrera presidencial. Las intenciones de Sergio Massa empiezan a ver la luz. Primero fue a través de trascendidos, un clásico del massismo. Llegaron luego las declaraciones públicas de los miembros del Frente Renovador promoviendo su candidatura, siempre coordinadas con su líder, y la frutilla del postre fueron las versiones cada vez más sonoras de los últimos días. “Sergio es el elegido de Cristina para enfrentar a Axel”, se escucha en voz baja en ese sector.
Es curioso que todo el operativo coincidió con el viaje que el exministro de Economía del Frente de Todos hizo con su esposa Malena Galmarini, hoy senadora bonaerense, para celebrar su aniversario de casados. Se supo también, por la publicación del periodista Nicolás Pizzi en La Nación, que volaron en un avión perteneciente al empresario Francisco De Narváez. Barbados fue el destino entre el 13 y el 19 de agosto, con despegue desde Montevideo, y una lista de pasajeros que incluyó algunos amigos de la pareja. El costo estimado del viaje es de 400 mil dólares y, según aseguran en el entorno de Massa, corrió por cuenta de De Narváez. La suerte que tienen algunos de tener amigos millonarios.
Sergio Tomás siempre mantuvo relaciones de confianza o intimidad con pesos pesados del mundo empresarial. Uno de sus grandes amigos fue Jorge Brito padre, el fallecido dueño de Banco Macro. Hoy, Jorge Brito hijo es uno de los nombres en danza para la competencia electoral. Todavía no hay confirmaciones. Un día se escucha que está lanzado, al siguiente que es inminente que se baje. Las lógicas dudas de una decisión de tamaña importancia. ¿Conviven las posibles candidaturas de Brito y Massa? Parece difícil. Los armadores detrás de Jorgito lo saben.
El equipo electoral de Brito está encabezado por Emilio Monzó y Nicolás Massot, pero ya sumó a otras caras conocidas. Se incorporaron el exkirchnerista Diego Bossio y el exministro porteño Bruno Screnci, hace años alejado de Diego Santilli, de quien fue un fiel ladero. El proyecto también contrató los servicios de Jaime Durán Barba, el viejo gurú del macrismo y mentor de los socios de Santiago Caputo. No son los únicos movimientos en el planeta outsiders. El periodista Nacho Girón contó que Daniel Hadad recurrió a un prestigioso equipo que trabajó con el alcalde neoyorquino Zorhan Mamdani para conseguir una medición fidedigna de sus posibilidades. Su fecha límite para definir si juega es en su cumpleaños, a fines de noviembre.
Manu Jove
Columnista de Bardeo News
Fuente: https://bardeo.news/politica/la-estrategia-libertaria-cambio-de-manos--de-santiago-caputo-al-escuadron-de-santiago-oria_a6a8ae546ad0459567d8a43d4

El karinismo desplazó al estratega comunicacional de Milei: el nuevo rol de Santiago Oría y los complicados efectos de los últimos discursos 