Domingo, 13 Septiembre 2026 11:04

La matemática de las PASO, el temor a una interna dañina y la frase de Massa - Por Manu Jove

El Gobierno aún no tiene los números para la reforma política y necesita aliados. En el peronismo imaginan lo peor si llegan divididos. Mientras tanto, el tigrense se mueve con una advertencia

La procrastinación libertaria respecto al tratamiento de la denominada reforma política -que contiene la eliminación de las PASO- lleva casi un semestre, aunque se presentaba como la principal prioridad legislativa cuando terminó el último período de sesiones extraordinarias. Aparecieron no menos de diez proyectos, con triunfos totales o derrotas parciales, que se sometieron a votación antes del cambio de reglas electorales. Desde la nueva carta orgánica del BCRA hasta la fallida ley de propiedad privada o la repentina malvinización mileísta pasaron al primer lugar en la lista de espera. No se trata de una alteración del orden de importancia. El tema es más sencillo: todavía no están los votos. 

De hecho, en la Casa Rosada ya prácticamente resignaron las posibilidades de conseguir una eliminación definitiva de las primarias y el nuevo objetivo de máxima parece ser la suspensión, como ya ocurrió para el calendario electoral de 2025. La propuesta ingresó al Congreso a través del Senado y Patricia Bullrich, principal representante de LLA en la Cámara Alta, advirtió en reiteradas oportunidades en la mesa política las dificultades para la aprobación.

Diego Santilli, mientras tanto, mantiene el optimismo y confía en su poder de negociación con los gobernadores dialoguistas. El jefe de Gabinete cree que logrará su cometido antes de diciembre. Los Menem, exégetas de Karina, aprovechan las demoras para señalar a la jefa del bloque de senadores, a quien hace meses miran con desconfianza. Patricia estableció una sociedad no declarada con Santiago Caputo que se expresa, sobre todo, en interpretaciones compartidas sobre la estrategia política.

El principal problema del “Colo” para sellar acuerdos es la mala reputación de algunos de sus compañeros de equipo a la hora de cumplir promesas. No son pocos los mandatarios provinciales que le reclaman por algún antecedente frustrado con Lule Menem en el pasado. “Esta vez no vamos a trabar una negociación por el último consejero escolar de la lista de cada municipio”, asegura Santilli en privado. No le terminan de creer. Hay gobernadores que se quemaron con leche en 2025 y ahora ven venir a la vaca nuevamente.

En simultáneo, los referentes territoriales de LLA no bajan la intensidad de sus actividades de campaña anticipada. Es la lógica que aplica la karinista Pilar Ramírez. La alianza con el Pro en CABA está prácticamente confirmada, pero ella se mantiene crítica y distante de la gestión porteña. El lanzamiento del exsecretario del Interior Lisandro Catalán en Tucumán, hace dos semanas, despertó algunas ansiedades de otros dirigentes libertarios con ambiciones personales: César Treffinger en Chubut, Jairo Guzmán en Santa Cruz o Nadia Márquez en Neuquén son algunos ejemplos. Son lugares en los que todavía puede habilitarse algún acuerdo con los oficialismos locales. Karina bajó la orden de postergar cualquier otro anuncio de ese calibre hasta nuevo aviso, pero todos siguen caminando.

Ante este escenario, el senador fueguino Agustín Coto volvió a convocar a la Comisión de Asuntos Constitucionales que preside para continuar con el tratamiento e incorporó al debate dos propuestas de exintegrantes de Juntos por el Cambio. Se trata de la chubutense Edith Terenzi, políticamente ordenada detrás de Nacho Torres, y el referente del Pro Martín Goerling Lara, de muy buena relación con Bullrich. Ambos ratifican la importancia de sostener las primarias, pero sugieren erradicar la obligatoriedad. El radical Eduardo Vischi, de Corrientes, había presentado una idea parecida. Es la opción que, en este momento, parece reunir mayor consenso. Los cambios en el régimen electoral requieren mayorías absolutas, sin contemplar ausencias: un mínimo de 37 votos en el Senado y 129 en Diputados.

Ya sabemos que el peronismo encontró en el sostenimiento de las PASO uno de sus pocos puntos de coincidencia. Fue el único lineamiento que se difundió informalmente del encuentro del 12 de agosto en el Hotel Emperador, cuando se volvieron a ver las caras Máximo Kirchner, Sergio Massa y Axel Kicillof. En el PJ consideran que es la única forma de dirimir un liderazgo en disputa y juran acompañamiento incondicional para el vencedor. No está tan claro que eso salga bien. La conflictividad interna es altísima y, en el caso de existir una primaria entre el gobernador bonaerense y otro candidato que reciba la bendición de Cristina, la competencia puede resultar muy dañina.

Una pequeña muestra tuvo lugar en las últimas horas. El diario Clarín dio a conocer el gasto previsto de más de 3 millones de dólares para la reparación de un avión oficial que la Provincia de Buenos Aires tiene en su flota desde 1993. No tardaron las especulaciones sobre el uso que, en año electoral, Kicillof podría darle a esa aeronave. En La Plata se encargaron de aclarar que será “un avión multipropósito”. El camporista Facundo Tignanelli, parte de la mesa chica de Máximo, compartió un video de archivo del 2013 en el que CFK contó cómo utilizó una partida presupuestaria asignada a comprar un avión presidencial para hospitales en La Matanza. “Las prioridades”, escribió el legislador provincial. Los cruces en una eventual interna no bajarán de ese calibre.

Hay dos grandes precedentes recientes de uso de las primarias para candidatos competitivos en igualdad de condiciones. Aníbal Fernández contra Julián Domínguez por la Provincia de Buenos Aires en 2015 y Bullrich versus Horacio Rodríguez Larreta para la presidencial de JxC en 2023. En ambos casos la experiencia fue traumática y perjudicial para esos espacios. Ninguno de los sobrevivientes de la interna logró imponerse en las generales, aun siendo favoritos en la previa.

El otro interrogante ante una primaria peronista es la nómina definitiva de anotados en la carrera. En el cristinismo creen que si hubiera más de dos inscriptos, Kicillof sería el claro ganador. No es lo que quieren, desde ya. Mientras los referentes del Frente Renovador empujan públicamente el nombre de Massa, el tigrense juega a lo que mejor sabe. Amaga, asoma la cabeza, reaparece, se mueve y acerca voluntades.

Volvió a frenar ante los micrófonos el pasado martes, en el Hotel Savoy, en el acto de homenaje a Juan Manuel de la Sota. Cuando le preguntaron por su interés en ser candidato se despidió con un amplio “hasta luego”, al mejor estilo Ramón Díaz. Allí intercambió guiños con los cordobeses Juan Schiaretti y Martín Llaryora, distanciados entre sí. Se mostró también con Jorge Brito, uno de los posibles outsiders presidenciables. “Si hay candidatura de Sergio, no hay candidatura de Jorgito. Te diría que también funciona a la inversa, pero el que marque la cancha siempre va a ser Sergio. Es uno o el otro”, asegura un viejo amigo de ambos.

Esa misma noche se fue hasta San Fernando, el municipio de su alfil Juan Andreotti, para compartir un asado con la liga de intendentes que intenta surfear la conflictividad peronista. Federico Achával, de Pilar, Federico Otermín, de Lomas de Zamora, y Gastón Granados, de Ezeiza, son tres de los principales promotores de esas reuniones. Ya habían estado con Axel y con Máximo. A los tres grandes accionistas les dejaron clara la intención de tener a “uno de los suyos” como candidato a la gobernación. Massa tomó nota y pidió tener en cuenta a Andreotti. Sobre la escena nacional, destacó la importancia de la unidad. “Es la única manera de ganarle a Milei”, repitió.

Hay una frase con la que Sergio insiste en cada charla política privada: “A mí hoy no me da”. Se refiere a su castigada imagen en la mayoría de las encuestas. Lo dijo ante los jefes comunales, aunque tampoco descartó un nuevo intento presidencial. Su historia de idas y vueltas antes de cada lanzamiento genera una ola de dudas sobre sus verdaderas intenciones. “Lo que más me hace creer que va a ser candidato es que está diciendo por varios lados que no va a ser”, bromea uno de los intendentes que más lo conoce por su coincidencia generacional. Se ha ganado esa fama.

Kicillof tiene mejores números, es cierto, pero carga con una mochila: la gestión en la Provincia. Una seguidilla de casos de inseguridad en el Conurbano durante la semana pasada le recordó a propios y ajenos lo que podría significar una situación similar en plena campaña. Hasta Mario Ishii apuntó contra Axel por un reciente homicidio en ocasión de robo en José C. Paz, su distrito. Dos curiosidades: el “Japonés” ya había sido de los primeros peronistas en despegarse del gobernador por el desfinanciamiento del programa MESA al solicitar la emergencia alimentaria, en abril de 2026, y cinco días antes de este último comunicado había visitado a Cristina en San José 1111.

La ex presidenta recibe entre tres y cuatro dirigentes por semana, aunque tiene hasta cinco visitas de dirigentes políticos habilitadas judicialmente. Como ironizó Javier Laquidara en el podcast A Sangre Fría de LPO, “es mucho más que lo que recibe Milei”. Miguel Pichetto y Gerardo Zamora, por separado, fueron dos de los últimos pesos pesados que pasaron por su domicilio. Dicen que el ahora senador santiagueño podría ser quien reciba el bautismo sagrado apuntando a una PASO. Él no oculta sus ambiciones y trabaja para eso. Cristina atraviesa el resto de sus días con contactos casi permanentes con su hijo, estrictas rutinas de entrenamiento o caminata en cinta y clases de chino.

Manu Jove
Columnista de Bardeo News 
Fuente: https://bardeo.news/politica/la-matematica-de-las-paso--el-temor-a-una-interna-danina-y-la-frase-de-massa_a6aa6876b39167f4a70690fe8

Top