Domingo, 27 Septiembre 2026 12:38

Pandillas de Nueva York: el olor a recesión de Milei y el fantasma de Kicillof - Por Pablo Ibáñez

27 jm kici2Las dudas que sembró el presidente por su negación de la crisis y los microgestos de moderación del gobernador. Los enojos de Karina y el abecedario de Bullrich. Las PASO, a febrero.

 – La sábana la dejé afuera, ya no hay fantasma. 

Axel Kicillof tiró la humorada que trafica una preocupación: con razón o no, entre los financistas y empresarios con los que se reunió en New York es portador de estigma de anti-mercado. El viaje a Estados Unidos, en la semana de la cumbre de la ONU y con Javier Milei en la ciudad, operó como el tramo internacional del lanzamiento presidencial que Kicillof escenificó en Avellaneda hace una semana.

El gobernador bonaerense se zambulle, entre la cautela y la culpa, en un debate que cruza al peronismo sobre cuál debe ser el vínculo con los mercados y los inversores extranjeros. “Conmigo como ministro hicimos el acuerdo con Chevron”, referencia, y pide que miren sus antecedentes de negociador –como con el Club de París– que respeta los acuerdos: “Yo negocio duro, pero lo que firmo lo cumplo”.

Microgestos: invitarlos y decirles que puede ser muchas cosas pero no es –y su CV lo certifica– un defaulteador. Esos levísimos movimientos hacia el centro tuvieron más entidad por la intransigencia de Milei en una semana cargada de datos feos: la trepada del Riesgo País y el derrumbe del EMAE erosionan el clima financiero y económico, mientras la suba de la pobreza golpea la variable electoral.

Aplausos sí, bonos no

“Los inversores que el jueves aplaudieron a Milei el viernes vendieron bonos argentinos. ¿Cómo se explica eso?”, planteó a Cenital un consultor que opera entre Buenos Aires y New York y siguió, inquieto, el salto del Riesgo País de los 578 puntos de la apertura hasta tocar 628 y cerrar en 608: en un día, se disparó 5,4%. El 4 de agosto había tocado un piso de 410. En 50 días, creció 50%. La suba del Riesgo País en las últimas semanas fue, como lo ilustra un gráfico de 1816, un factor puramente criollo: a nivel regional, el índice no mostró variaciones sustanciales.

El comportamiento del mercado suele ser insondable y hubo distintas posturas para explicar el mal viernes, con un dólar oficial que cerró en $1.545 y un MEP que rozó los $1.550. Milei, el jueves, trató de endilgarle la caída de bonos a Kicillof. En ese movimiento, expuso una fragilidad: si el gobierno libertario diera certezas económicas y solidez electoral, nadie habría registrado la visita de Kicillof.

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Pero el viaje presidencial a EE.UU. coincidió con el dato de caída de la actividad, de 2,9% intermensual y de 1,4% interanual, que según calculó el economista Martín Pollera hubiese sido de -2% sin el factor pesca, que subió 423%. Lo que asusta a los inversores es el olor a recesión y la falta de reacción de Milei frente a esa acechante recesión. “Lo que disparó la incertidumbre fue la negación de la crisis y que no piense hacer nada para tener más actividad”, confesó uno.

Los mejores meses más loco del mundo

Cualquier inversor puede dudar de los augurios de Milei cuando lo confronta con los datos oficiales. La caída del EMAE de julio no tiene antecedentes fuera de un contexto de crisis severas o devaluaciones. Vectorial, la consultora de Haroldo Montagu puntualiza que en 32 meses de gestión la economía creció 2,2% y proyecta que 2026 cerrará con un crecimiento de 2%, explicado básicamente por el arrastre estadístico de 2025.

Montagu cuestiona, además, el concepto de una economía en dos velocidades: si bien hay sectores que crecen rápido, los otros no van más lento, van para atrás. Por segmentos, se visualiza esa fractura: los sectores que llama de “ventajas comparativas” –agro, petróleo, minería– crecieron 19,4% desde noviembre de 2023, mientras los orientados al mercado interno cayeron casi 5%.

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Milei se resiste a salir del libreto para ayudar a que la economía se mueva. “Al populismo no se le gana con populismo”, dice, como si eso fuese una fórmula infalible. Las observaciones públicas de Patricia Bullrich tienen, a su vez, expresiones en las rondas libertarias donde se invocan dos medidas: flexibilizar la cuestión monetaria y dejar mover, de a poco, el dólar. Todo muy quirúrgico y controlado, en dosis homeopáticas.

Del plan V al plan B

En Casa Rosada sumaron un plano más de malestar con la senadora luego de que dijo lo de garantizar la continuidad del modelo. “Patricia no tiene el mismo plan que Javier: Patricia dice lo que le sugiere Melconian y lo que pide Techint”, castigó un operador que orbita a Milei y a Luis Caputo. Bullrich reclama, cada vez en voz más alta, una reacción frente al riesgo de recesión.

Un dirigente que la frecuenta le atribuye haber acuñado una nueva figura política: habla de la necesidad de un cambio dentro del cambio. El giro remite, algo temerariamente, a la alternativa que en tiempos de Mauricio Macri impulsó un sector del PRO en referencia a María Eugenia Vidal, lo que se llamó plan V. Ahora, más acorde al abecedario, parece emerger uno con B de Bullrich.

La senadora es, para los Milei, un problema que no saben cómo abordar. La cena que Karina convocó en un restaurante de sushi fue tan amable como fútil: no hubo discusiones pero tampoco se resolvió nada. El diablo está en los detalles y el más notable fue que la hermanísima se hizo escoltar por Martín Menem, su hombre de confianza, mientras menos visible, pero igual de activo, estuvo Nacho Devitt.

El rap de los enojos

Funcionó como el tercer tiempo de la mesa política del martes, donde Diego Santilli se carajeó con Bullrich tras los chispazos de la semana pasada en torno al capítulo discapacidad del proyecto de Presupuesto, que se envió con recortes a pesar de que ni la senadora ni Menem habían sido notificados sobre esos cambios.

– No podés decir lo que dijiste -se quejó Santilli porque Bullrich lo acusó de mentiroso.

– Pero eso porque vos dijiste algo que no ocurrió -retrucó la senadora.

– Sí ocurrió, después de que te fuiste, a mí me lo dijeron ahí en el pasillo -señaló Santilli.

– ¿Y por qué no lo informaste después a los demás?

Karina, que convive con Bullrich como un vecino incómodo e inevitable, anda con otros humores que van más allá de la política clásica: la semana la inquietó la crisis de Olivos que disparó Belén Agudiez, una funcionaria de su extrema confianza, al punto que le delegó el manejo funcional y administrativo de la residencia presidencial y extendió su manejo sobre el área como si fuese su territorio propio.

La intervención que ordenó su hermano incomodó a Karina. Que no haya viajado a Estados Unidos, en una gira primordial para el presidente, fue leído en el micro mundo libertario como un indicio de malestar entre los Milei. Nada relevante ataba a la hermanísima a quedarse en Buenos Aires. Al escándalo Olivos, que intenta apagar, se sumó un factor extra: que el residente retomó las conversaciones con Santiago Caputo.

Chico rubio

“Todo lo que viene del chico rubio acá no pasa”, lo escucharon, hace tiempo, decir a Martín Menem. Eran días de guerra abierta entre el karinismo y Santiago Caputo, y se enredaba, para muchos llamativamente, un proyecto para resolver, con un principio de acuerdo con algunos rectores –en particular la UBA–, la cuestión del financiamiento universitario. El texto no avanzó y vinieron varios fallos judiciales en contra del Gobierno.

El Ejecutivo resolvió sus prioridades legislativas y son, esencialmente, dos: el Presupuesto 2027 y la ampulosa ley de Soberanía Nacional, que gira en torno a la cuestión Malvinas, pero que anexó la creación de un Consejo de Seguridad Nacional, al estilo EE.UU., que en varios tramos está condenado a tropezar: uno, que quizá solo se escribió para sembrar indignación y luego bajarlo, es el que amplía peligrosamente la discrecionalidad para considerar cualquier crítica, difusión o comportamiento como una acción pasible de ser acusado.

Caputo (S) se corrió de la cuestión legislativa. Menem prevé dos sesiones antes de fin de año, una en la primera quincena de octubre para el proyecto de Malvinas, la otra en noviembre, con Presupuesto. El Consejo de Seguridad Nacional es una idea enteramente del asesor que fascinó a Milei. ¿Menem es capaz de mandar a desguace ese proyecto solo por su enemistad con Caputo?

Pasan las PASO

En el calendario libertario que se charló en la mesa política no hay fecha para la discusión de la reforma política, cuyo principal objetivo es eliminar/suspender las PASO. Más que falta de tiempo, el problema es la capacidad y el timing para negociar con los gobernadores que le pueden dar los votos que necesita para voltear, al menos temporalmente, las Primarias Abiertas, Simultáneas y Obligatorias.

Toda la poesía oficial contra las PASO choca con la matemática legislativa y con que no todos, sometidos a decir solo la verdad, están convencidos de la conveniencia de sacar las primarias. Fue Lule Menem, algún tiempo atrás, quien lanzó la interrogante sobre si hay certezas de que la eliminación de las PASO le conviene al Gobierno. Carlos Sadir, el gobernador de Jujuy, confesó sin rubor que el único objetivo es sacar una herramienta que podría servirle al peronismo para resolver sus diferencias.

Salvo en 2011, elección debut de las PASO, las primarias fueron de manera recurrente una herramienta que ordenó el voto antiperonista, un pellizco en el nervio de algunos votantes que, frente a la amenaza del regreso del PJ, están dispuestos a votar aquello que no quisieron votar primera instancia o que no los motivó a salir de su casa el domingo de la elección.

Sin embargo, el problema es otro: La Libertad Avanza pide el apoyo de gobernadores para luego negociar en las provincias y los gobernadores piden que primero haya acuerdos que les den tranquilidad antes de ayudar a voltear las PASO. En Casa Rosada avisan que el tema quedaría para el año que viene. Puede ser leído como una provocación a la Cámara Nacional Electoral (CNE), que pidió que un cambio sustancial se haga en año no electoral.

Nivel de anti en sangre

Lucas Klobovs, director de QSocial, analizó la influencia de “lo anti”. Midió el peso del antikirchnerismo y detectó que en 2025, antes de la elección bonaerense, el voto a LLA era puramente de respaldo al Gobierno y el condimento anti K era casi nulo. En agosto era de 1%, pero después de la victoria de Fuerza Patria en PBA el factor “rechazo al kirchnerismo” se disparó a 18%. En mayo pasado era 11%. “El miedo no desapareció, se enfrió”, afirma Klobovs.

Apareció, en paralelo, el miedo a Milei. Y, en el ejercicio de evaluar qué pesa más, QSocial encuentra un virtual empate técnico. Entre los dos rechazos emerge la hipótesis de una tercera fuerza mientras que, para romper el empate, aparecen dos elementos: uno vinculado a la oferta que presente cada espacio y otro, más de laboratorio de campaña, referido a quién logra que el temor al adversario pese más que el propio.

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Milei, como se contó el domingo pasado en #Sistema2, repite la teoría de que compite contra sí mismo. Ocurre con todos los oficialismos que, en la última década, han enfrentado más derrotas que victorias. ¿Qué necesita el presidente para reelegir Según un estudio de ARESCO, el núcleo duro libertario es de 27%, mientras que hay un 14% que está dispuesto a acompañar al Gobierno si las cosas mejoran.

Los que se fueron ¿vuelven?

Shila Vilker, directora de TresPuntoZero, reconocida no solo por sus mediciones sino –y sobre todo– por sus estudios “cuali”, hizo un trabajo sobre el comportamiento, las expectativas y los deseos de distintos universos de votantes, uno de los cuales fue de “mileístas desencantados”, votantes de primera y segunda vuelta, o en el balotaje, ahora muy críticos en particular sobre la situación económica personal y familiar.

Un porcentaje acotado –1 de cada 8– podría volver a votarlo, mientras que del resto una parte podría votar a Myriam Bregman y otra votaría en blanco o no iría. Los desencantados de Milei son desencantados que vienen de otras frustraciones y tienen una mirada despiadada sobre la política. Ninguno, al menos en esa mesa, contempla votar a cualquiera de las ofertas del panperonismo. No saben quiénes son Dante Gebel, Jorge Brito ni Daniel Hadad.

¿Podrían volver a confiar en Milei si las cosas mejoran un poco? En esa mesa, al menos, el nivel de desencantamiento fue muy sólido. “Que mejore un poquito no alcanza, debería mejorar mucho”, fue una respuesta. Salvo Milei y su corte más cercana, nadie cree que pueda sobrevenir una recuperación fuerte de la economía. Casi que se conforman con que deje de caer y tenga mejorar leves en salarios y consumo, vía crédito.

Los anti-anti Milei

“Los datos del EMAE fueron peores de lo esperado. Estamos casi en octubre y no rebotó nada. Si la gente deja de creer que el esfuerzo vale la pena estamos complicados”, dice, pero como si pensara en voz alta, un operador de LLA que, con el libreto de Milei, pone toda la suerte del Gobierno en que la interna del peronismo sea feroz y su oferta resultante salga roto y agotado de esa batalla.

En focus de Vilker sobre mileístas puros y duros, además de mostrar una respaldo sin ningún tipo de fisuras, presenta un dato interesante: además de mileístas son fervientes enemigos de los antimileístas, una especie de “anti antis”, perfil que se percibe cuando no solo defienden las medidas del Gobierno sino que contraatacan contra los críticos del Gobierno. ¿Hay antiperonismo ahí? No exacerbado.

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El peronismo tiene sus propios mambos: ninguno quiere ver pelea entre Axel Kicillof y Cristina Kirchner, al punto que dudan de que efectivamente haya conflictos, pero piden unidad, hasta proponen incorporar a Bregman –bien vista también en esa mesa– y ante el escenario –indeseado– de una disputa CFK-Kicillof, sale mejor parada Cristina, pero Axel es ampliamente preferido si enfrente tiene a “un candidato apoyado por Cristina”.

Afuera no hay nada

El peronismo parece el personaje de Fontanarrosa que busca en el vuelo de los pájaros, la frenada de los autos o un grito perdido, indicios o pistas para deducir el resultado de un clásico entre el campeón de la Supercopa Intercontinental Rosario Central y “ñuls”. El peronismo busca en la elección de Brasil del 4 de octubre un envión que parece una desmesura, como si esperaba que la solución venga de afuera.

En cierto modo, el peronismo y Milei podrían querer lo contrario de lo que dicen. Puesto a decir la verdad, y nada más que la verdad, un libertario admitiría que si Flavio Bolsonaro no gana, Milei saldrá indirectamente favorecido porque aumentará la trascendencia de Argentina como contrapeso de Brasil. Simple: Brasil es cuatro veces Argentina y si emerge Bolsonaro Jr. Como figura de la derecha, seguro eclipsará a Milei.

Enfrente, si se excluyen los factores de tendencia, al peronismo le conviene un Milei que no sea prioritario para EE.UU. En paralelo, en elGobierno compran la tesis republicana de que Trump no perderá el manejo del Senado y que, aun con una derrota, eso no afectará a LLA porque la asistencia que negoció en 2025 Scott Bessent, sigue activa: son U$S 20 mil millones de los que Argentina usó, y devolvió, solo 2 mil.

Una gira chata

Milei pone esos recursos, al igual que el swap con China, en una cuenta de U$S 100 mil millones para bloquear cualquier corrida, un sacudón similar al de 2025, o una remake de lo que le pasó en 2019 a Mauricio Macri. Es una paradoja: quizá el problema no sea que por el resultado electoral de noviembre en EE.UU. esté disponible o no ese salvataje, sino que una vez más el Gobierno deba recurrir a un auxilio, lo que sería visto como una fragilidad extrema.

Al margen de la incertidumbre autogenerada, Milei no se trajo nada de New York: no hubo foto con Donald Trump y apenas le robó un pull-aside a Marco Rubio, además de los tropiezos de la entrevista con un editor de Bloomberg. En la Rosada dicen que nunca se activaron los canales para una bilateral con Trump y que lo de Rubio fue un error de comunicación: nunca estuvo prevista una reunión como se indicó en la agenda.

Pablo Ibáñez  
Ilustración: Fernanda Pernet  
Fuente: https://cenital.com/pandillas-de-nueva-york-el-olor-a-recesion-de-milei-y-el-fantasma-de-kicillof/

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