Lunes, 28 Septiembre 2026 10:51

Milei y los costos de volverse menos previsible - Por Mariano Bergero

28 jm kmEntre Trump, Malvinas y la búsqueda de inversiones, Milei intenta sostener en el exterior una épica que empieza a encontrar límites en la economía y en la política doméstica. La pobreza, la caída de la actividad y el riesgo país volvieron a tensionar el relato económico del Gobierno. 

Abrazado a Donald Trump y a Benjamín Netanyahu, sus dos principales sostenes internacionales –que expondrán su poder en las urnas en los próximos meses, ambos con pronósticos desfavorables–, el presidente Javier Milei volvió a tener una semana con notas de déjà vu. 

No es la primera vez que Milei está fuera del país exponiendo las bondades de su modelo libertario mientras que, en el plano interno, la foto del momento de la marcha económica muestra fuertes contrastes con lo dicho en el ámbito internacional.

Antes de llegar a Nueva York para participar de la Asamblea General de la ONU, volver a criticar con dureza el rol del principal órgano del multilateralismo y priorizar, por primera vez en su discurso, el reclamo por Malvinas, Milei sabía que el Indec le tenía preparado un jueves de malas noticias. La pobreza volvió a la senda ascendente, con un salto del 4,1% en el primer semestre. En medio año, se sumaron dos millones de pobres. Milei deberá descontarlos de sus cálculos anteriores respecto de la gente que dice haber sacado de la pobreza.

Además, la actividad económica cayó un 1,4% interanual en julio. La baja fue más pronunciada aun en comparación con el mes anterior: 2,9%.

El final de la semana agregó el alza de un componente sensible que incorpora a la economía la dimensión política: el riesgo país superó la barrera de los 600 puntos. “Si aparecen pelotudos hablando por Nueva York, (el riesgo país) sube, obvio”, lanzó ante empresarios e inversores, en alusión a Axel Kicillof.

El gobernador bonaerense, que armó en Estados Unidos una agenda paralela y crítica de la marcha del país de Milei, es para el libertario la representación más clara de lo que sintetiza bajo la etiqueta de “riesgo kuka”. De ser cierto que el “enano soviético” –como llamó en Estados Unidos al gobernador– es la razón por la cual sube la desconfianza en la economía argentina, Milei está en problemas: significa que está en ascenso la percepción de que la reelección del libertario va camino a complejizarse.

Dudas sobre la reactivación y promesas postergadas

La fase económica actual está lejos de la imaginada por Luis Caputo y por el propio Milei para esta altura del año. Los “18 mejores meses” que anunció el ministro se parecen cada vez más a los “brotes verdes” prometidos durante la gestión macrista. Milei dice ahora que, si gana las elecciones, 2028 será fenomenal.

La recuperación del salario sigue pendiente, los niveles de mora no ceden y el consumo no encuentra un punto de quiebre de tendencia que se parezca a una reactivación.

En el gabinete libertario hay voces, como la de Federico Sturzenegger, que consideran que habrá un horizonte más amigable desde el primer trimestre del próximo año. El viernes, durante su visita a la Bolsa de Comercio de Córdoba, insufló ánimo en medio de índices coyunturales que encienden alarmas incluso en un auditorio que mayoritariamente abraza el rumbo libertario.

El Gobierno se aferró a la buena noticia que representa el anuncio de nuevas inversiones. Fue lo concreto que se trajo de Estados Unidos: la firma de un acuerdo de financiamiento para un proyecto de GNL de YPF por U$S 6 mil millones. Otra vez Trump fue clave, ya que los fondos llegarán desde el Exim Bank, la agencia oficial de crédito a la exportación del Gobierno estadounidense.

Menos bien la pasó el Presidente el jueves, al contestar preguntas incómodas que le lanzó John Micklethwait, editor jefe de Bloomberg. El británico lo consultó por cuestiones elementales de su plan de gobierno, entre ellas, el impacto de su programa en el nivel y la calidad del empleo y la carrera que corren los salarios frente a la inflación. Se trata, ni más ni menos, que del maldito metro cuadrado del que no habla ante inversores y en foros internacionales, pero que preocupa a cada vez más argentinos.

Este martes, Milei volverá al exterior. Recreará en París la Argentina Week que debutó en marzo en Estados Unidos. ¿Volverá a insultar a empresarios, como lo hizo con Paolo Rocca, CEO de Techint?

Una docena de gobernadores lo acompañarán en esta nueva gira, que tiene como objetivo promocionar las oportunidades que brinda el país para atraer inversiones. También su hermana, Karina Milei, quien se bajó del periplo por Estados Unidos en medio de versiones sobre contrapuntos en la cúspide del poder.

El viaje a Francia estará plagado de aliados. El cordobés Martín Llaryora, quien no se considera en ese lote aunque tampoco un abierto opositor, fue invitado, pero prefirió concentrarse en no frenar el ritmo de su anticipada campaña hacia la reelección provincial. “Martín prefirió no detener su agenda en el interior y en la Capital. Va una comitiva en su presentación”, dijeron cerca de él.

El santafesino Maximiliano Pullaro decidió lo mismo. Ese tándem no para de dar señales de coordinación. ¿Llegará al extremo de que ambos gobernadores fijen juntos y en un mismo domingo la fecha en la que buscarán sus reelecciones en 2027?

En el plano local, la semana dejó señales cada vez más evidentes del momento que vive la Casa Rosada. Sin que se traduzca en un patrón consolidado, hay gestos que marcan un camino de mayor cautela de sus aliados. Como Patricia Bullrich días atrás, ahora los macristas Fernando de Andreis y Cristian Ritondo fueron llamativamente precavidos al hablar del nivel de madurez de un acuerdo electoral entre el PRO y La Libertad Avanza. “Estamos lejos”, dijeron al salir de una nueva reunión con los primos Menem.

En medio de la urgente y determinante discusión sobre la eliminación de las Paso que agita el mileísmo, y de un Presupuesto necesario para el Gobierno, hay costos que empiezan a encarecerse. Parece ser el nuevo precio de Milei por volverse menos previsible.

Mariano Bergero  
Fuente: https://www.lavoz.com.ar/opinion/milei-costos-volverse-previsible_0_jdy9dxGw3Q.html

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