Juan Bautista Mahiques dejó su Mercedes natal en 1999 para instalarse en Buenos Aires y comenzar la carrera de Derecho en la UBA. De su infancia conserva un amigo: Agustín Raúl Rubiero. Fueron juntos al colegio en Mercedes, vinieron juntos a estudiar y desarrollaron sus carreras en paralelo. Según los registros de ingresos a la Casa Rosada, Rubiero estuvo presente el 5 de marzo, cuando Mahiques juró como ministro. Un mes y medio después, ya en funciones, Mahiques envió al Senado el pliego de su amigo para que fuera nombrado camarista civil. Son gestos que no se olvidan.
Este ejemplo es una muestra del estilo Mahiques, un ministro que prioriza el vínculo personal por encima de cualquier otra cualidad que pueda tener un juez. ¿Por qué usa este criterio? Porque en un escenario de conflicto, el ministro necesita saber que el juez al que debe llamar va a intentar ayudarlo. ¿Y para qué sirve? Para todo. En siete meses de gestión ya envió al Congreso 219 pliegos de magistrados, lo que terminará convirtiéndolo en el ministro de Justicia que más jueces nombró en un año de gestión, incluidos fiscales y defensores. Y la lista abarca funcionarios de todo el país y de todas las especialidades: civil, comercial, penal, contencioso administrativo, laboral y electoral. Hoy la influencia de Mahiques sobre el sistema de Justicia es absoluta y, mientras sea ministro, esa capacidad de llegada a cualquier juez está a disposición del presidente Javier Milei y de su hermana Karina, que son quienes delegaron en él la tarea de resolver uno de los problemas más graves de la Justicia: cubrir los juzgados vacantes. El día que deje el cargo, esa agenda quedará para él, lo que lo convertirá en uno de los mayores operadores del sistema judicial argentino.
Hay que contabilizar también su influencia sobre los jueces y fiscales de la Ciudad de Buenos Aires, por sus años como procurador general porteño, y sobre los 190 jueces que nombró Germán Garavano durante la gestión de Mauricio Macri. En aquellos años, Mahiques era el representante del Poder Ejecutivo en el Consejo de la Magistratura y formaba parte de la mesa judicial del Gobierno. A esa camada también la tiene en su agenda, lo que elevaría la lista de jueces “amigos” a más de 400. Los niveles de amistad son diversos. Por ejemplo, a su jura también asistieron Yamile “La Turca” Bernan y Santiago Zavalía, ambos ascendidos este año a la Cámara Nacional en lo Criminal y Correccional. El actual subsecretario de Política Criminal, Emiliano Méndez Ortiz, que también estuvo en la jura, tiene su pliego para juez federal de San Lorenzo, Santa Fe, a la espera de la aprobación del Senado.
En la primera tanda de jueces que Mahiques envió al Senado había uno muy importante: Hugo Decaria, para un tribunal oral. Este magistrado fue el primer jefe del ministro: en 1999, con 18 años, Mahiques entró como “pinche” al Juzgado de Instrucción Nº 20, donde Decaria era secretario. Unos años más tarde pasó al Tribunal Oral Criminal Nº 20, a cargo de Cecilio “Coco” Pagano, donde conoció a Ricardo “Ricky” Lombardo y a la hija del juez, Cecilia Pagano Mata. Ambos fueron ascendidos este año: el primero es juez de un tribunal oral de menores y la segunda, jueza del Tribunal Federal de Juicio de Comodoro Rivadavia. Todos sus amigos, bien ubicados.
La lapicera que decide todo
El proceso para designar un juez tiene una etapa discrecional que es, tal vez, la más injusta de todas y, al mismo tiempo, la que más poder le da a quien tiene la lapicera. El procedimiento empieza con un concurso en el Consejo de la Magistratura, donde se evalúan los conocimientos y los antecedentes del aspirante. Luego hay una instancia en la que puede impugnar la nota si la considera injusta o si falta información. Después llega la entrevista, una etapa muy relevante, en la que los miembros del Consejo, todos políticos de diferentes vertientes pueden ayudar a sus amigos a avanzar casilleros. Por último, el Consejo envía una terna al Ministerio de Justicia, que siguió de cerca todo el concurso porque el Poder Ejecutivo tiene un representante en el Consejo. De esa terna, el ministro debe elegir a uno, que no siempre es el que quedó primero. De hecho, cerca del 70 por ciento de los jueces que nombró Mahiques este año estaban en el segundo o tercer lugar de la terna, o incluso en la lista complementaria, el equivalente a un banco de suplentes.
En esa carrera por los ascensos se cruzan los lobbies de todos los actores de un sistema que prioriza los vínculos personales por sobre la capacidad jurídica. Porque, como reza el dicho popular, “hay que ser amigo del juez”. En ese mundo, los que más influyen son los gobernadores y los jueces de mayor jerarquía, que suelen tener pupilos compitiendo por un cargo. Este año hubo designaciones que fueron interpretadas como gestos hacia distintos gobernadores. Por ejemplo, Sebastián Soneira, que fue durante siete años funcionario de Alfredo Cornejo. Hoy es camarista federal en Mendoza, y Cornejo asistió a su jura. En Mendoza lo presentan así: es el juez de Cornejo.
El cordobés Facundo Cortés no responde a ningún gobernador. Es primo del diputado libertario Gonzalo Roca, consejero de la Magistratura y hombre del diputado Gabriel Bornoroni. Hoy es camarista federal en Córdoba. Gonzalo Gassull fue funcionario de Carlos Mahiques cuando este era ministro de Justicia de María Eugenia Vidal. Va al Juzgado Federal Nº 1 de San Juan, que tiene la competencia electoral en la provincia. Es un juzgado político, y su nombre pasó por el filtro del gobernador Marcelo Orrego.
Juan Carlos Vallejos fue destinado al Juzgado Federal Nº 1 de Corrientes, también con competencia electoral. Conoce bien aquellos pagos, porque en la actualidad está a cargo del Juzgado Federal Nº 2. Es decir que solo cambia de silla y suma la titularidad de los temas electorales, que hasta ahora subrogaba.
Los jueces federales también hacen fuerza por sus secretarios que buscan ascender. Todos piden. Ariel Lijo pidió por su ex secretario Tomás Rodríguez Ponte, hoy juez federal de Lomas de Zamora. El ex secretario de Julián Ercolini, Fernando Pascual, hoy es juez nacional en lo criminal y correccional. Adolfo Piendibene trabajó un cuarto de siglo con María Servini y este año también pasó a ser titular de un juzgado nacional en lo criminal y correccional. Pablo Wilk, secretario de Luis Armella en el juzgado federal de Quilmes, pasó a ser juez de un tribunal oral federal de La Plata.
La Corte también fue mimada. El hijo del presidente del tribunal, Horacio Rosatti, Emilio Rosatti, quedó como integrante del Tribunal Federal de Juicio de Santa Fe. Carlos Rosenkrantz está pidiendo por su secretario letrado Sebastián Elías para que sea designado camarista en Mendoza, donde faltan nombrar dos jueces.
El ajedrez de Comodoro Py
A Mahiques le tocó una etapa de cambio generacional en Comodoro Py. Hoy están vacantes cuatro de los doce juzgados federales de primera instancia y los concursos ya están en marcha en el Consejo de la Magistratura. En los próximos días se abrirá una vacante más, porque el ministro enviará al Senado el pliego de Daniel Rafecas para que sea nombrado juez de la Cámara Nacional de Casación, lo que liberaría un quinto lugar en Comodoro Py. Este año, Rafecas archivó la causa por el viaje a Nueva York de Manuel Adorni con su esposa, en la que se investigaba una posible malversación de fondos públicos.
Si se miran las causas que preocupan al Gobierno con el prisma de las designaciones, el resultado es elocuente. Marcelo Martínez de Giorgi apartó a los querellantes de la causa $LIBRA, y su esposa fue designada jueza de Hurlingham. Pablo Yadarola, como juez en lo penal económico, archivó la causa de las valijas del avión de Leonardo Scatturice un día antes de ser designado camarista federal. El camarista Pablo “Cacho” Bertuzzi benefició al Gobierno en casos como $LIBRA, ANDIS e incluso en causas contra el ministro Luis “Toto” Caputo, y sigue en su cargo. Hoy Yadarola y Bertuzzi integran la Sala I de la Cámara Federal de Comodoro Py.
En la otra sala, Mahiques también hizo una jugada de ajedrez: jubiló al otrora todopoderoso camarista Martín Irurzun, verdugo del kirchnerismo, lo que le abre la posibilidad de elegir otro juez de la Cámara Federal, un rol clave a la hora de definir cuestiones en causas de corrupción.
A Mahiques le quedan además por definir cargos en la Cámara Contencioso Administrativo Federal, el fuero donde las empresas litigan contra el Estado; en juzgados federales de Rosario, donde pesa el narcotráfico, y en la Cámara Federal de General Roca, que tiene jurisdicción sobre Vaca Muerta. Allí la puja es con el gobernador neuquino, Rolando Figueroa, que tiene un candidato distinto al del ministro. Además, el concurso por el Juzgado Federal Nº 3 de Morón es sensible: allí compite su hermano, Ignacio Mahiques.
La familia es un tema relevante para el ministro. Su padre, Carlos “Coco” Mahiques, es quien trazó el camino que hoy recorre su hijo mayor. Su hermano Ignacio fue el fiscal que trabajó junto a Gerardo Pollicita en las causas que más complicaron a Cristina Kirchner y a su familia, entre ellas Hotesur y Los Sauces, cuyo juicio está próximo a comenzar. El menor, Esteban, es su actual jefe de Gabinete. Donde hay un Mahiques, atrás vienen los demás.
Hoy, Juan Bautista espera que el Consejo de la Magistratura defina más ternas para seguir haciendo favores, nombrando a uno o a otro, mientras trabaja en dos temas centrales: la designación de dos jueces para completar la Corte Suprema y la elección del procurador del Tesoro. Para la Corte tiene tres candidatos que le interesan: Mariano Borinsky, juez de Casación; Mariano Llorens, camarista federal, y el juez federal y amigo Ariel Lijo. Habrá que ver si los Milei aceptan alguno.
Mahiques también trabaja para sí mismo: aspira al cargo de procurador general, el jefe de los fiscales. Una jugada estratégica si se tiene en cuenta que la Justicia federal pasará al sistema acusatorio, en el que los fiscales impulsarán los expedientes y los jueces tendrán un rol de garantes del proceso.
Si no cumple su sueño, siempre le quedará su agenda telefónica.
Rodis Recalt
Fuente: https://noticias.perfil.com/noticias/politica/mahiques-un-lobbista-en-la-justicia.phtml

Es el ministro que más jueces nombró en un año. Negociación con gobernadores y jueces federales. La reconfiguración de Comodoro Py. 