Política

Desde Alberto Fernández hasta Sergio Massa, desde Mauricio Macri hasta Horacio Rodríguez Larreta la inmensa mayoría de la dirigencia política está encaminada a procrastinar todo lo que pueda 

A fin de mes, o a principio de diciembre habría veredicto para la Vicepresidenta por Vialidad. Estiman que podrían darle entre 6 y 7 años de prisión. Igual seguiría libre y podría ser candidata 

El Presidente retrasó su regreso al país para no estar aquí cuando Cristina hable en La Plata. Tal es el nivel de tensión y la convivencia irregular en lo más alto del poder. La cuestión de los liderazgos, un factor determinante para consolidar candidaturas de cara a un 2023 con más dudas que certezas. 

Una incesante sucesión de escándalos. Todos artificiales. Es el modo de vivir de Cristina Kirchner, que lo traslada al país cuando ella está en el poder. Serán estrépitos falsos –y lo son–, pero la vicepresidenta acaba de romper un estatuto implícito de la política desde 1983: los dirigentes podían disentir sobre las ideas y hasta sobre la ideología, pero nunca se acusaron de intentar asesinar al adversario.

Siguen el ritual: no se hablan, prefieren la odiosa distancia, incomunicados y en operaciones tenebrosas. Como esta semana: uno afuera, soñando con el Nobel de la Paz, la otra adentro, hilvanando un discurso para el Día de la Militancia, recordatorio más de sí misma como empoderada de esa función.

La ciudadanía mira entre estupefacta y harta las peleas, las frágiles treguas, las descalificaciones, los amagos de reconciliación y la escalada de demonizaciones escenificadas por los dirigentes que pretenden representarla

Son varias la suma de nudos a desatar en el PRO por la intangible Virgen Desatanudos. El partido que fundó Mauricio Macri, tan cerca del divorcio y en calurosa efervescencia por la ambición individual de sus capitostes. 

“No puede pasar otra vez en un frente como el nuestro, amplio, que aquellos que se valen de construcciones colectivas, una vez que esa construcción colectiva lo lleva a un lugar tan importante, inicie una aventura personal. Para aventureros está el turismo. La política es responsabilidad. Para eso se va a esos lugares y no para poner cara de víctima y de yo no fui”. Esto lo dijo Máximo Kirchner el sábado pasado en Mar del Plata, durante el Congreso del PJ bonaerense.

Entre tanta incertidumbre que sobrevuela la realidad argentina, hay algunas certezas. Una es que la dirigencia política no puede generar el insumo básico y necesario de su existencia como tal: Esperanza.

Llama la atención que siga vigente en un partido que fue siempre veloz para reemplazar los liderazgos políticos perdidosos, pero su peso político no es el mismo que el de hace tres años 

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