Según fuentes, se trató de un encuentro de trabajo en el que se abordaron diversos temas de la actualidad y de la proximidad del inicio de la temporada de verano.
La reunión duró una hora y media y tuvo como ejes el impulso del trabajo y la producción en Mar del Plata.
El primer tramo del encuentro transcurrió de manera distendida. Participó también la pareja del presidente, Fabiola Yáñez y hubo tiempo para charlar de cuestiones personales y familiares.
Alberto Fernández y Guillermo Montenegro se conocen desde hace más de 30 años cuando coincidieron en la facultad de Derecho de la UBA. La relación se sostuvo en el tiempo a pesar de pertenecer a distintos espacios políticos y durante la pandemia, mantuvieron varios contactos para tratar cuestiones como la habilitación de actividades en la ciudad.
También en ese tiempo, aparecieron en escena cuestiones familiares como una operación de cadera y le nacimiento de Tomás, el sexto hijo de Guillermo Montenegro.
Por eso, no resultó extraño que en ese primer tramo de la reunión se cruzaran algunas bromas y el Presidente le dijera que la próxima vez que esté en Mar del Plata iba a ir a su casa visitarlo.
Luego de cuarenta minutos de distensión, Montenegro y Alberto Fernández se quedaron a solas. El impulso a los sectores productivos y la generación de empleo fueron el eje central de la charla.
La ampliación y el impulso para el Parque Industrial de Mar del Plata fue uno de los temas abordados y el Presidente le pidió a Montenegro que siga el tratamiento de ese tema con el jefe de gabinete, Santiago Cafiero.
La Ley de Capitales Alternas sancionada por el Congreso nacional semanas atrás también formó parte de la charla.
Alberto Fernández arribó el viernes a Mar del Plata e inmediatamente se instaló en la Residencia presidencial de Chapadmalal. Desde allí participó de forma virtual, acompañado por el ministro de Economía, Martín Guzmán, de la cumbre de líderes del G20.


