El 11 de junio del año pasado, el Consejo de la Magistratura porteño aprobó la designación de Ferrero a cargo de la Secretaría de Administración General y Presupuesto del Poder Judicial de la Ciudad, dependencia que fue creada por una ley de la Legislatura porteña.
La Secretaría funciona bajo la órbita de la Magistratura y maneja la ejecución presupuestaria de toda la estructura de la Justicia, a excepción del Tribunal Superior, el máximo a nivel local.
De acuerdo con sus funciones, Ferrero podrá disponer de las contrataciones de bienes y servicios, la liquidación de sueldos y la ampliación o supresión de cargos dentro de la Justicia y tendrá un mandato de siete años en el cargo, con la posibilidad de ser reelegida una vez.
Pero la llegada de la funcionaria trajo problemas en el Consejo de la Magistratura.
«Lejos de la independencia que declama en redes sociales el Jefe de Gobierno de la Ciudad, hoy tiene un control absoluto sobre todas las áreas del Poder Judicial: controla el Tribunal Superior de Justicia donde uno de los jueces fue Secretario de Justicia del Gobierno de Mauricio Macri, controla el Ministerio Público Fiscal, a cargo de quien fuera Presidente del Consejo de la Magistratura Nacional y miembro de la mesa judicial Pro, Juan Bautista Mahiques.
Recientemente designó como Asesora Tutelar a la ex Ministra de Desarrollo Social, Carolina Stanley; y por si fuera poco, el año pasado en plena pandemia reformó la ley del Consejo de la Magistratura para intervenir el Consejo con una persona de su confianza a quien le asignó superpoderes: la Secretaria de Administración, Genoveva Ferrero», acusaron en off desde varios sectores del Consejo el manejo que Larreta hace de la Justicia.
«De todas estas figuras, la clave es la superadministradora. Llegó al Consejo de la Magistratura con la promesa de ordenar las cuentas lo cual le abrió las puertas, -como nunca antes al larretismo- de las arcas del poder judicial», dicen desde sindicatos a consejeros.
Las fuentes consultadas agregaron: «Pero lo cierto es que su torpeza como interlocutora profundizó la crisis en el Poder Judicial. Acostumbrada a la vía jerárquica de la Policía de la Ciudad y a tratar a trabajadores como subordinados, la Administradora no pudo resolver la paritaria y ahora desde el Plenario de Consejeros se quejan de tener que meterse en un problema del cual no pensaban ocuparse: lograr los acuerdos para resolver la paritaria judicial de la Ciudad».
“Vino para arreglar la política y la economía del Consejo y ahora no solo se agravaron los problemas, sino que todos los ojos van a estar puestos en la caja del Poder Judicial” afirmaron desde el Plenario.
Mientras Larreta logró cerrar la paritaria estatal y la paritaria docente, incluso en un marco donde se discute la presencialidad en las escuelas y las condiciones laborales y en un momento en donde el Poder Judicial continúa perdiendo prestigio para la sociedad, la administradora ni siquiera ha logrado que se convoque a la comisión encargada de realizar los protocolos para el trabajo presencial.
Hace más de un año que los abogados y abogadas y los ciudadanos se ven impedidos de asistir a tribunales por ausencia de medidas básicas y quienes recorren los edificios señalan que de un año a esta parte nada se ha modificado, sino que han abierto conflictos con todos los sectores que hacen al Poder Judicial.
La llegada de Ferrero suponía orden. A casi un año de su asunción, varios son los que en pasillos del Poder Judicial cuestionan su impericia.



