El Gobierno necesita con urgencia relanzar su épica reformadora y eligió Mendoza para comenzar. Hoy desembarcará en la provincia una delegación del Ministerio de Economía para activar formalmente la privatización de IMPSA, la mega empresa de Pescarmona que fue estatizada bajo control del Gobierno nacional como mayoritario y el de Mendoza en minoría.
La reprivatización de IMPSA ya fue anunciada políticamente, pero desde este lunes comenzará oficialmente un proceso que debe definirse en los próximos 60 días. “Desde hoy, IMPSA es bandera”, definen en el Gobierno de Javier Milei. En términos simples: la empresa mendocina que fue un emblema de desarrollo en alta tecnología hacia todo el mundo será tomada como el inicio del proceso privatizador de Milei.
Hoy aterrizarán en Mendoza Mónica Almada, secretaria de Estado y titular de la Unidad de Articulación Estratégica de Áreas Productivas y Económicas, y Felipe Verón, subsecretario de Evaluación y Seguimiento de Políticas Productivas. Junto a Horacio Chighizola, presidente de IMPSA nombrado por el Gobierno de Javier Milei, firmarán el inicio del proceso legal para la venta de la empresa.
El Gobierno no tiene sólo un apuro económico en privatizar una empresa que insume unos US$ 2,5 millones al mes para pagos operativos y de salarios, sino que está claro que existe una necesidad política de la Casa Rosada de iniciar el proceso de reformas que Milei prometió en la campaña. En ese juego, IMPSA es la primera empresa que esta lista para ser privatizada porque, además, tiene un interesado.
Con la Ley Bases aprobada y con Federico Sturzenegger en su nuevo ministerio, no existen demasiadas excusas ya para que no se inicie el proceso profundo de reformas estructurales que anunció Milei como base de la reforma del Estado. Sturzenegger, además, anunció su nueva “Ley Hojarascas” que debería aportar, junto con el DNU 70, un mar de desregulaciones para abrir la economía y facilitar la vida de empresas, PyMEs y particulares.
El nuevo ministro, recién jurado y asumido, tiene por delante para lograrlo un proceso de coordinación con el ministerio de Luis “Toto” Caputo que aún es toda una incógnita. La fría relación entre ambos fue uno de los problemas para terminar de definir la creación del Desregulación y Transformación del Estado y será también la medida del desafío de convivencia de ambos en el Gabinete.
Mientras todo ese proceso este veremos, el Gobierno necesita avanzar cuanto antes en señales claras sobre los cambios en la economía. Hasta ahora el programa económico mostró musculo en el ajuste fiscal, el control de la inflación y, hasta la semana pasada, en la contención del dólar. El tipo de cambio volvió a estar en juego en los últimos días producto de la incertidumbre del mercado, pero también de los ciudadanos de a pie que piden resultados y un horizonte temporal más claro al ajuste.
La “épica del ajuste” es uno de los valores que el Gobierno consiguió durante la campaña y pudo mantener hasta ahora; no lo puede perder si no quiere adentrarse en terrenos más peligrosos para la gobernabilidad. Para eso necesita resultados y que se vean rápido. La economía sigue paralizada en muchos sectores: son pocos los que muestran alguna reacción. Construcción, venta de autos, comercio y las proyecciones de reservas para las vacaciones de invierno aun muestran un panorama desolador. Todo el impacto del ajuste en la actividad se ve finalmente en los números de la recaudación que no reacciona.
Hay dos actores esenciales que comenzaron a seguir de cerca todos los aliados dialoguistas que quieren colaborar con el Gobierno de Milei (aunque a veces el propio oficialismo no los deje) pero que muestran preocupación por el futuro inmediato. Mauricio Macri volvió a escena con un equilibrio que todo el mundo político y económico ve más como una advertencia que un apoyo al Gobierno. Desde el documento de la Fundación Pensar, hasta la exigencia al gobierno federal de cancelar la deuda por coparticipación con la Ciudad de Buenos Aires, todos los mensajes de Macri fueron leídos por los libertarios como un desafío.
Hasta Patricia Bullrich quedó en un segundo plano en esta pelea. Macri por ahora no quiere un cruce directo con Milei. Ambos se respetan y por ahora los buenos modales seguirán reinando, pero por primera vez aparecieron claramente los límites políticos y económicos en esa relación.
El otro personaje demandado en Domingo Cavallo. El exministro habla aunque la prense no le haga preguntas. Elige su blog para opinan del dólar y lo hace con dureza. Hoy todos lo escuchan, desde radicales que antes no lo hubieran consultado hasta macristas en la intimidad. ¿Hablaste con Mingo?”, le preguntó MDZ a un jefe de la UCR. “Si, dice que si mantienen esa diferencia em la brecha cambiaria la inflación va a volver a ser alta y cuando tengan que devaluar va a ser un quilombo”, es la respuesta. El Gobierno niega esa posibilidad, pero Cavallo insiste con el peligro.
En ese marco, se insiste, Milei necesita mostrar resultados ya y mantener la épica de las reformas en un momento mas que complicado para la gestión. “El proceso viene bien”, se entusiasman en el Ministerio de Economía sobre la venta de IMPSA.
La primera oferta que se recibió sobre IMPSA fue presentada por el grupo estadounidense ARC Energy. Los intermediarios de la operación son venezolanos pero con anclaje en los Estados Unidos. Entre los nombres que se barajaron en ese grupo aparece el de Hidalgo Socorro. Aunque aparentemente no tenga relación alguna con este proceso debe recordarse que IMPSA tiene un crédito incobrable con Venezuela por US$ 100 millones.
De acuerdo a como se contabilice en la empresa ese número cambia el balance dramáticamente. En el acercamiento de candidatos a la compra y el Estado argentino aparecería Hipólito Nosiglia, hijo del mítico Coti, que actúa como intermediario de buena fe, aseguran todas las partes, para unir puntas. No debe olvidarse que José Luis Manzano también estuvo en la lista de los interesados por IMPSA.
Desde mañana se inicia un proceso de 60 días en el que cualquier otro ofertante puede presentar su intención de comprar. El grupo estadounidense aportará US$ 5 millones como garantía de oferta y, si concreta la operación, otros US$ 30 millones que permitirían a IMPSA terminar el financiamiento operativo del año sin que el Estado nacional, ni el provincial (al que ya se le deben US$ 5 millones) tengan que aportar más fondos. Está claro que todos están apurados por terminar el proceso.
Rubén Rabanal


El Gobierno usará Mendoza para relanzar su promesa de reforma del Estado. La nueva era de privatizaciones comenzará allí. Tras la crisis en el PRO Macri negocia. El ajuste ya tiene sus límites. 