“Me encantaría meterle el último clavo al cajón del kirchnerismo con Cristina [Kirchner] adentro”. Hace un mes, el presidente Javier Milei explicitó su deseo derrotar a la exmandataria y flamante titular del Partido Justicialista (PJ) en la competencia electoral de 2025, una instancia decisiva en la que pondrá a prueba su liderazgo y los márgenes de poder de su gobierno.
Con certeza de que las elecciones legislativas del año próximo funcionarán como una suerte de plebiscito de su gestión, que le permitirá medir de manera fehaciente el nivel de apoyo popular a su agenda reformista, Milei busca consolidar a La Libertad Avanza (LLA) como fuerza nacional. El principal objetivo que se puso la mesa chica del Presidente con vistas a 2025 es aumentar el número de legisladores propios en ambas cámaras del Congreso, donde el oficialismo depende de los acuerdos con los aliados para aprobar una ley.
Con ese trasfondo, la estrategia de LLA en la provincia de Buenos Aires, el territorio donde se asienta el poder de Cristina Kirchner cobra una vital importancia para el proyecto libertario. Allí, Karina Milei, la secretaria general de la Presidencia, delega en Sebastián Pareja el desarrollo de la estructura territorial del oficialismo nacional.
Con la mira en la pelea con el kirchnerismo en el distrito más poblado del país, Pareja, titular de LLA en Buenos Aires y subsecretario de Integración Socio Urbana (SISU), apuesta a que al peronismo vaya dividido a las urnas. En pleno debate interno en la Casa Rosada sobre cuál debe ser el lugar que Milei tendría que asignarle a Mauricio Macri, jefe de Pro, en el esquema de 2025, Pareja considera que sería más efectivo en términos electorales una escisión del PJ no kirchnerista en el vasto territorio bonaerense que un acuerdo con el partido amarillo para aunar fuerzas en el distrito que gobierna Axel Kicillof.
Para decirlo de otro modo: el armador bonaerense de Milei cree que es más importante para los intereses de los libertarios que el peronismo llegue fragmentado a la contienda a que se alcance un entendimiento con Pro para no dividir la oferta opositora a Kicillof. En esa línea interna de LLA confían en que si Milei llega fortalecido a las urnas y la situación económica permanece estable, los libertarios podrían prescindir del macrismo o marginar a sus socios a un papel testimonial.
No es una fórmula nueva en la provincia, pero sí efectiva. En 2017, Sergio Massa consiguió 11 puntos y el Frente Justicialista de Florencio Randazzo logró otros cinco, que afectaron a la Unidad Ciudadana de Cristina Kirchner y garantizaron la victoria de Cambiemos. En 2021, Randazzo consiguió 4 puntos que fueron vitales para la apretada victoria de Juntos por el Cambio sobre el Frente de Todos: 39,8 a 38,5.
Por esa razón, mientras intenta neutralizar las internas que provoca la migración de los alfiles de José Luis Espert o del tándem Patricia Bullrich-Diego Valenzuela a la escudería de LLA, Pareja activó contactos subterráneos con intendentes y figuras del universo de peronistas que no se subordinan a la conducción de Cristina Kirchner o Kicillof para sondear las chances de que conformen una oferta electoral por fuera del sello del PJ.
“Les pedimos que den un paso adelante. Y ahí empezaremos a hablar en otros términos. Tienen que animarse a salir y jugar. La pelota la tienen ellos”, asegura uno de los armadores de LLA en la provincia. En otras palabras: esperan que surja un nuevo poder partidario en el peronismo para que haya una merma de votantes de Cristina Kirchner.
En LLA están dispuestos a explorar pactos con intendentes o caudillos territoriales en el conurbano o el interior de la provincia para estimular la construcción de un vehículo electoral que le quite puntos a la eventual opción que presenten Cristina Kirchner, Kicillof y Sergio Massa. En esas conversaciones surgió la posibilidad de habilitar gestiones para reactivar obras en municipios.
Con la implementación de la boleta única de papel, que se aprobó en el Congreso y se pondrá en marcha en las legislativas de 2025, los libertarios descuentan que los jefes municipales tendrán mayor autonomía para moverse en el tablero electoral. Es que el nuevo sistema eliminará el efecto arrastre de la boleta nacional. A su vez, en pleno auge de Milei, creen que el liderazgo de Cristina Kirchner está amenazado. “Nuestra hipótesis es que puede haber una lista sombra o paralela que se lleve una parte de los votos del kirchnerismo”, señalan allegados a Pareja.
Los libertarios siguen con particular interés los movimientos de los peronistas que conviven bajo el paraguas de la marca Hacemos, el espacio que lidera a nivel nacional el exgobernador de Córdoba Juan Schiaretti. También monitorean los pasos de los intendentes Julio Zamora (Tigre) y Fernando Gray (Esteban Echeverría), quienes rechazan el estilo de conducción del cristinismo y objetan, sobre todo, la metodología que aplica La Cámpora para acumular poder, o del exministro de Desarrollo Social Juan Zabaleta, otro detractor de Máximo Kirchner.
Por ahora, esos grupos no operan de forma coordinada. Si bien crece la polarización entre Milei y el kirchnerismo, Florencio Randazzo y los arquitectos del proyecto nacional de Schiaretti y sus aliados del extinto Juntos por el Cambio, como Emilio Monzó, Miguel Pichetto (Encuentro Republicano Federal) o el radical Facundo Manes, confían en que la “avenida del medio” será amplia en la provincia de Buenos Aires en 2025.
Según las últimas mediciones que analizaron en ese espacio, alrededor de un 15 por ciento del electorado bonaerense no se siente atraído por los extremos de Milei o el kirchnerismo. Calculan que si el Gobierno llega competitivo a la instancia electoral, podría arañar los 40 puntos en Buenos Aires y Unión por la Patria superar el umbral del 30%. Por lo que se entusiasman con hacer rentable una opción de centro moderada en el principal distrito. Monzó y Randazzo –ambos terminan su mandato en Diputados en 2025– son los más activos en las gestiones para tender puentes con sectores progresistas, como la rama interna de la UCR que responde a Martín Lousteau y Manes, o la Coalición Cívica, de Elisa Carrió, con el fin de converger en los próximos comicios.
A su vez, mantienen diálogos con peronistas como Zamora, Zabaleta o Pichetto y dirigentes de Pro que no quieren ponerse la camiseta de LLA, como Horacio Rodríguez Larreta. Admiten que hay canales de diálogo con el gobierno de Milei, pero aclaran que su construcción no será motorizada por los libertarios. Asumen que el deseo de Milei es confrontar con Cristina Kirchner y fragmentar a la oposición.
“Con la boleta única los intendentes van a estar liberados, van a tener libertad de acción”, se entusiasman en las filas de Hacemos. Eso sí: admiten que la pretensión de los libertarios de eliminar las PASO los pondría contra las cuerdas. Elucubran que, en caso de que Cristina Kirchner dé el visto bueno al proyecto que envió el Presidente al Congreso, se quedarán sin una herramienta crucial para ordenar la discusión por los lugares en las nóminas electorales.
“Pro, la UCR y nosotros seríamos los más perjudicados. ¿Cómo alineamos a todos los sectores a la hora de armar las listas sin las PASO?”, sostienen. No es casual que la discusión sobre la reforma política que impulsa el Gobierno encierre un nuevo contratiempo en el vínculo Milei-Macri. “Pro no mide más de 6 u 8 puntos. Si no vamos unidos, no es un problema”, dicen los soldados de Karina Milei. No obstante, Santiago Caputo, alter ego del Presidente en la gestión, no descarta un pacto con el partido amarillo, a sabiendas de que Milei pretende contener a Macri, quien hasta ahora ha hecho un aporte a la gobernabilidad del nuevo poder libertario. Ante propios y extraños, el asesor de Milei insiste en que podrían converger en Buenos Aires e ir separados en la Capital, bastión de Pro, para garantizarse los tres senadores que se ponen en juego.
Frente a un escenario político plagado de incógnitas por la crisis de representación de los partidos tradicionales, Zamora, rival de Massa en Tigre, viene tejiendo en silencio lazos con Schiaretti, Larreta, Randazzo o Manes. Apuesta a edificar una alternativa superadora al modelo de Milei y del kirchnerismo. Sus conversaciones también involucran a los intendentes del PJ que no están dispuestos a quedar sumisos de Cristina Kirchner o La Cámpora y que esperan que Kicillof dé señales concretas de que tendrá autonomía en la discusión por la confección de las listas.
Zamora considera que si el gobernador no construye un proyecto propio o no le da cauce a los peronistas que reniegan del liderazgo de Cristina Kirchner, podría haber movimientos hacia una opción superadora que compita por fuera del PJ. Es decir, una propuesta electoral que sortee la polarización entre kirchneristas y libertarios. “Hay que reconstruir el peronismo. Tenemos valores e ideas; vamos a defender las cosas en las que creemos”, dicen cerca de Zamora.
En plena puja de poder entre La Cámpora y los caciques municipales que apalancan el plan presidencial de Kicillof, Gray también busca los instrumentos para ganar terreno en el PJ y seducir a sectores populares en el conurbano. Su plan es armar una propuesta electoral en 2025 que marque distancia con el modelo de Milei y sea independiente del kirchnerismo. Por ahora, camina la provincia para promocionar su espacio: Apertura Peronista. A diferencia de los dialoguistas de Hacemos, procura darle un tinte opositor a su oferta. “Podemos ir por adentro del PJ o por afuera; vamos a dar la discusión”, avisan en el círculo íntimo de Gray. Aspiran a seducir a Zabaleta y Guillermo Britos, intendente de Chivilcoy, entre otros.
Matías Moreno


Mientras postergan un acuerdo con Pro, los armadores bonaerenses de LLA activan contactos subterráneos con intendentes del PJ que resisten el liderazgo de Cristina Kirchner y referentes del espacio de Schiaretti 