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Los despidos y suspensiones en el sector privado de los últimos días estimulan la que se volvió una de las principales preocupaciones de los argentinos. |
Por la apertura y la caída del consumo, Whirlpool cerró su fábrica de Pilar y dejó sin trabajo a 200 personas. |
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El gobierno de Javier Milei ganó las elecciones legislativas apalancado, coinciden los análisis, en un factor esencial: la reducción de la inflación. La sensación de estabilidad que generó el control de la inercia inflacionaria previa a la llegada del libertario al poder habría sido el gran capital con el que el oficialismo, dicho a grosso modo, pintó "el país de violeta". Esa estabilidad, que aún debe consolidarse (la inflación mensual no baja del 2%, una cifra muy alta para los promedios internacionales), se volvió algo tan preciado para los electores que -también coinciden los analistas- éstos temieron que pudiera perderse si LLA era derrotada el 26-O y, por ejemplo, el dólar multiplicara su valor al día siguiente y licuara sus ingresos. Ese miedo también habría motorizado el apoyo electoral del oficialismo. La inflación fue durante años la principal preocupación ciudadana en un contexto en el que cada vez era más difícil que los salarios siquiera le empataran a la suba de precios. Sin embargo, al momento de ir a las urnas el 26/10 último, ese mal económico ya había retrocedido bastante en la consideración pública. Si se toma la serie histórica de la encuesta que realiza periódicamente la Universidad de San Andrés (UdeSA), se puede observar que al iniciar Milei su mandato cerca del 60% de los consultados identificaba a la inflación como el principal problema, muy por encima del resto de las opciones. En la medición de septiembre, previa a los comicios de medio término, esa cifra se redujo en torno al 15%, número que se consolidó en la encuesta de noviembre.
Principales problemas del país, según la encuesta de UdeSA. Pero ese retroceso tuvo como contracara la suba de otras problemáticas, entre las que se destaca el desempleo. De acuerdo a la encuesta de UdeSA, cuando Milei asumió la falta de trabajo era una inquietud para el 15% de los consultados. Desde entonces comenzó un ascenso, con altibajos, que llevó hasta los niveles más altos en lo que va de gestión libertaria, en torno al 30%. Es decir, desde que Milei es Presidente la preocupación por el desempleo se duplicó. Esa tendencia al alza es confirmada en la última encuesta de Pulso Research, de octubre. En esa serie histórica se ve que el desempleo o la falta de trabajo era en enero de 2024 el principal problema para el 2,5% de los consultados. Desde entonces, se aprecia una suba casi constante hasta el 16,8% registrado en octubre. Ese temor que reflejan las encuestas podría estimularse a la luz de noticias recientes que involucran a fábricas privadas que cierran y dejan a cientos de trabajadores despedidos. O los suspenden si con mejor suerte bajaron su producción pero no sus persianas. El caso emblemático de los últimos días fue el de Whirlpool, que cerró de forma sorpresiva la planta en la que fabricaba lavarropas en Pilar y despidió 220 empleados. Lo paradigmático es que esa planta había sido abierta en 2021 y tenía como objetivo la exportación del 70% de su producción. La compañía alegó que se le volvió inviable exportar a un precio competitivo por los altos costos de producción y, en el terreno local, tampoco podían sostener su posición frente a la apertura de importaciones en un contexto de caída del consumo.
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