El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, invitó formalmente a distintos países a integrar el denominado Consejo de la Paz, un nuevo organismo internacional promovido por su administración con el objetivo de asesorar al comité palestino que tendría a su cargo la administración cotidiana de la Franja de Gaza.
Sin embargo, un documento que acompañó esas invitaciones generó controversia: para convertirse en miembro permanente, los Estados deberían aportar u$s1.000 millones durante el primer año de vigencia del organismo.
La información surge de lo que sería el estatuto fundacional del Consejo, una versión preliminar obtenida y difundida por The Times of Israel, y luego replicada por Bloomberg y Reuters.
El texto establece que la membresía ordinaria tendrá una duración máxima de tres años, aunque introduce una excepción clave para aquellos países que realicen “aportes extraordinarios” en efectivo.


