Lunes, 10 Agosto 2026 13:35

La mora de las familias y las pistolas en la cabeza - Por Gabriel Esbry

El endeudamiento de los hogares no para de crecer, en un contexto de caída del poder adquisitivo. Mientras el tema se transforma en un problema sistémico, el presidente Milei mira para otro lado y les echa la culpa a las familias. 

“Nadie les puso una pistola en la cabeza para que saquen los créditos”. Con ese razonamiento, Javier Milei justificó esta semana en una entrevista televisiva su decisión de no tomar ninguna medida para ayudar a los cientos de miles de familias argentinas que se han endeudado hasta la asfixia en los últimos dos años. “Es un acuerdo entre privados”, cerró la discusión sin más. 

Más allá del ninguneo presidencial, lo cierto es que el nivel de endeudamiento de los hogares ha llegado a niveles astronómicos que no se veían desde la crisis de 2001. Comenzó a manifestarse a mediados de 2024, cuando apenas habían pasado seis meses de gobierno libertario, y desde allí no ha parado de crecer.

El número de familias endeudadas viene aumentando de manera inversamente proporcional a la caída del poder adquisitivo, producto, primero, de la megadevaluación con la que Milei inauguró su mandato; y luego, por el fuerte incremento en las tarifas de los servicios públicos y en el precio de los combustibles, que recortó los ingresos disponibles de manera alarmante.

Así fue como miles y miles de argentinos se endeudaron cada vez más para poder llegar a fin de mes, incluso para comprar comida. Y apelaron a lo que tenían a mano: comenzaron con sus tarjetas de crédito, hasta que se quedaron sin saldo; siguieron con las billeteras virtuales, aprovechando la facilidad para tomar préstamos con un solo clic; luego apelaron a ayudas familiares de todo tipo, y hoy no son pocos los que recurren a prestamistas de barrio de dudosos antecedentes.

Como era de esperar, buena parte de esas deudas terminaron entrando en mora. Hoy el porcentaje de deudores en falta es del 12,3% con los bancos y supera el 30% en el sistema financiero no bancario, con picos de hasta el 45% en determinadas billeteras virtuales. Todo esto en medio de un festival de tasas de interés que el Gobierno nacional liberó a través de dos decretos de fines de 2023 y mediados de 2024.

Para dar cuenta de la gravedad del problema, sobran los testimonios de personas que cuentan que hoy están metidas en un círculo vicioso del que no pueden salir, tomando créditos casi todas las semanas –muchos, de apenas unos miles de pesos–, ya sea para adquirir comida o para pagar un préstamo previo que sacaron para comprar remedios.

Y entraron en esa no por falta de educación financiera (los argentinos tenemos un master en hacer “estirar” la plata para que alcance), sino porque con lo que ganan no llegan a cubrir sus gastos más básicos. Es tan simple y tan preocupante como eso.

Aunque Milei mire para otro lado, el altísimo nivel de endeudamiento de los hogares y la consecuente mora se transformaron en un problema sistémico, que afecta de manera directa la dinámica económica. No sólo porque millones de familias están con la soga al cuello, sino porque el consumo vía crédito ha dejado de ser el motor que sostuvo el mercado interno en la primera etapa de la gestión libertaria.

Pretender reducir esta problemática a “una relación entre privados” demuestra falta de empatía de la principal autoridad del país para con cientos de miles de familias que hoy la están pasando mal. Y lo que es peor, clausura la posibilidad de que alguien ayude a esos hogares a salir de un estado de situación que compromete seriamente su futuro.

Probablemente, usar la misma imagen de la “pistola en la cabeza” es un tanto fuerte. Pero difícilmente pueda descartarse que las medidas tomadas por el gobierno de Milei son parte del problema. Quizá el principal.

Gabriel Esbry  
Fuente: https://www.lavoz.com.ar/ciudadanos/mora-familias-pistolas-cabeza_0_dOS1aUJ8Vk.html

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