Domingo, 27 Septiembre 2026 12:12

El dilema de la clase media: por qué U$S 2.000 alcanza tan poco en la Argentina - Por Laura González

06 dolarEl atraso cambiario hace que los bienes y servicios, medidos en dólares, cuesten más. Los salarios están atrasados y, además, las cosas están caras. La clase media está en una triple encerrona: gana poco, sostener una vida media cuesta mucho y además, trabaja demasiadas horas.

“Pucha, en casa somos dos, tenemos dos sueldos que si los pasamos a dólares suman alrededor de cuatro mil dólares, no lo vemos mal, pero sin embargo estamos ajustados para llegar a fin de mes. Trabajamos cada vez más. Siempre pensé que si ganábamos cuatro mil dólares íbamos a poder darnos una buena vida y no es así”, se queja Juana, que vive con su pareja y un hijo en un departamento de barrio General Paz. No pagan alquiler, pero sí escuela y el mantenimiento de un auto. Cuatro mil dólares no suenan despreciables, pero no alcanzan para sostener los consumos de una clase media estándar. 

El razonamiento tiene su lógica: la Argentina todavía tiene precios relativos desacomodados. Está cara en productos que en el mundo están baratos y es barata todavía en servicios que el mundo cobra muy bien.

“Somos caros en recreación, restaurantes e indumentaria, que es lo que uno consume cuando se va de viaje. Y en servicios de consumo masivo, como salud y educación estamos baratos, en parte porque hay servicios públicos que todavía tienen subsidios y en parte porque hay convenios con las escuelas privadas”, dice el economista Guido Zack, director del área de economía en Fundar.

“Tenemos hoy una situación bastante anómala, sobre todo en 2026, con el tipo de cambio real muy barato en términos históricos. Ese dólar barato te genera que cualquier cosa que la dividas por dólares te da alta, o sea, estamos caros, estamos poco competitivos”, describe Gonzalo Carrera, economista de la consultora Empiria.

“Este momento de apreciación cambiaria fuerte se combina con dos cosas. Por un lado, los precios regulados y de tarifa de servicios públicos caros en dólares y caros en términos históricos y, por el otro, precios internacionales altos, que inciden también en el tema de la nafta”, agrega.

La construcción es el mejor ejemplo para ilustrar esto: el costo de construcción en dólares se disparó en 2024, se mantuvo en niveles altos en 2025 y desde finales del año pasado subió otro 17,6%. En 2026 construir sale el doble que en 2023.

“El tema es el atraso cambiario, los precios de las cosas en dólares están caros”, sentencia Jorge Colina, economista del centro de investigaciones Idesa. Y cita los números: en enero del 2024, una familia era pobre si percibía ingresos por debajo de $ 596.823 y a agosto de este año subió a $ 1.605.497, es una suba del 169%. El salario mediano formal se recuperó 194% en pesos (de $ 547.920 a $1.608.683) pero apenas 58% en dólares. El tipo de cambio, en el mismo período, aumentó 87% (de $ 826 a $ 1.545). Entonces, todas las cosas que tienen componente dólar cuestan más pesos. El Índice de Precios al Consumidor aumentó 242% en el período.

Sin embargo, pasó algo muy diferente con la Asignación Universal por Hijo, que a enero del 2024 estaba en $ 41.322 y a agosto de este año en $ 150.848, lo que da una suba del 265%. Si se mide en dólares, pasó de 50 a 98, un aumento del 96%, más que la apreciación incluso del tipo de cambio.

“Casi 100 dólares de ayuda social es mucha plata, los países desarrollados pagan asignaciones familiares por 20/25 dólares y el plan Bolsa Familia de Brasil paga 15 dólares. La AUH es un lujo, pero no alcanza porque subieron el pan, los fideos, la carne: todo subió en dólares”, dice Colina.

Dólares que no alcanzan

¿Y entonces? Es un país caro para subsistir y extraordinariamente caro para vivir como clase media, al menos como consumía históricamente la clase media en la argentina, con un combo que incluya auto, ropa, celular, notebook, comer afuera, vacaciones y algo de ahorro.

En España, el salario medio promedio está en 2.400 euros, según el Instituto Nacional de Estadística. El 40% de los trabajadores cobra entre 1.600 y 2.500 euros. Y si bien España no es un paraíso de la abundancia, con 2.400 euros se acceden a cosas muy distintas.

En Estados Unidos el ingreso mediano de los hogares, después de impuestos, es de U$S 76.060 anuales, casi U$S 6.400 al mes, casi en la cima de los ingresos de las familias argentinas.

La pirámide de ingresos que realiza la consultora W, de Guillermo Oliveto, pasada a dólares, tiene en su base al 22% de la población como clase baja pobre, con U$S 650 al mes. La clase baja no pobre (30% de la población) con U$S 1420; la media baja (26%) con U$S 2000; la media alta (17%) con U$S 4.200 y la clase alta (5%) con arriba de U$S 9.000.

27 piramidePirámide social en Argentina.

“Los salarios en Argentina se han reducido sustancialmente como mínimo desde 2017 a la fecha, podríamos poner 2011 o incluso desde el ‘98 a la fecha. Históricamente Argentina tenía niveles de ingresos mucho más altos que los país vecinos. Hoy tiene un ingreso que está por debajo de Uruguay y Chile –que siempre estuvo por encima– y la diferencia que tenía con Brasil, Perú y demás se ha reducido sustancialmente”, dice Zack.

Bien podríamos preguntarnos porqué un ingreso que parece de clase media en dólares alcanza tan poco para vivir como clase media.

El Ieral aporta una evidencia muy útil. Los economistas Marcelo Capello y Gaspar Reyna compararon Argentina con nueve países. En marzo de 2025 Argentina era más cara en el 96% de los productos relevados; ahora esa proporción bajó al 74%. La brecha promedio pasó de 91% a 40%.

Para comprar un automóvil hacen falta 20 salarios industriales argentinos, 16 chilenos y seis estadounidenses. Ya sabemos: tenemos demasiados impuestos, al punto que llegan a explicar casi la mitad del precio de un auto, por ejemplo. Pero eso no es todo.

Una familia argentina que ingresa U$S 2.000 por mes no parece pobre cuando se la mira desde afuera. Son U$S 24.000 al año. En buena parte del mundo ese ingreso está lejos de ser insignificante, pero en Argentina apenas alcanza para entrar a la parte baja de la clase media.

El problema argentino es triple: se gana poco, vivir como clase media cuesta demasiado y el tercero –y más invisible– es que se trabaja demasiado. La jornada máxima legal general argentina es de 48 horas semanales, cuando en los países de la Ocde es de 35 horas.

A eso se suma otro fenómeno: cada vez más argentinos acumulan trabajos. En 2017, el 9,3% de los ocupados tenía más de una ocupación; hacia fines de 2025 eran alrededor del 12%, unos 1,6 millón de trabajadores.

Entonces aparece una medida diferente del costo de vida. Un auto no es solamente más caro porque cuesta más dólares: cuesta demasiadas horas de trabajo.

Quizás allí esté una parte menos visible del deterioro de la clase media. No sólo importa cuánto se gana, sino cuánto tiempo de nuestra vida hay que entregar para conseguir las mismas cosas. Si para sostener el auto, las vacaciones, la tecnología, una salida a comer y algún margen de ahorro hacen falta dos ingresos familiares, un segundo empleo o muchos más meses de salario, entonces vivir se volvió más caro también en una moneda que no aparece en ninguna cotización: el tiempo.

¿Se puede salir de la encerrona? “Hay que aumentar la productividad de la economía para que bajen los precios en pesos y produzcamos más bienes y servicios. Así, van a ser más accesibles sin que baje el salario”, dice Colina. Pero esa es otra discusión: para que mejore la productividad es necesario mejorar la infraestructura del país, mejores resultados educativos, eliminar la corrupción en el Estado y sostener una macroeconomía ordenada.

Laura González 
Fuente: https://www.lavoz.com.ar/politica/ingresos-consumo-poder-adquisitivo-atraso-cambiario-clase-media_0_31Dwb30x51.html

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