Nelson Castro
La baja de la inflación no alcanza para aliviar el malestar social ni la inquietud oficial, y el peronismo profundiza sus internas.
La furia contra sus críticos convive con una economía que no llega al bolsillo. Advertencias por el creciente desgaste.
La situación del Gobierno refleja un curioso distanciamiento de la sociedad que gobierna y gestiona.
En un contexto de críticas, se unen los datos macro a las peripecias de una gestión que ya empezó la campaña.
Karina, “el Jefe”, expulsa a “traidores” y disciplina LLA, Macri lucha por la subsistencia del PRO, Kicillof sufre “la capacidad de daño” de CFK.
Todo lo que ha trascendido demuestra que la vida del expresidente Fernández, no solo su presidencia, fue un engaño.
Javier Milei ha dejado en claro que todos sus ministros y funcionarios de alto nivel están bajo análisis permanente. No hay respiro para nadie.
Los primeros meses de gestión tuvieron elementos en común: falta de operatividad y destrato a los profesionales que se incorporaron.
La exvicepresidenta se despachó contra el jefe de Estado sin hacer ningún tipo de mea culpa. El problema de CFK es que no entiende lo que pasó.
Todavía hay sectores del Gobierno que no hacen pie y se manejan a los tumbos. Tal vez llegó la hora de poner orden.
Un presidente hasta ahora intransigente se mostró dispuesto al diálogo. Descolocó a más de un político.
El exjefe de Gabinete bonaerense dejó su cargo en medio de un escándalo. Hubo falta de control interno porque en medio de una campaña electoral y la novia del saliente funcionario sube estas fotos. El debate será una caja de resonancia porque está toda la política en Santiago del Estero.
El exjefe de Gabinete bonaerense dejó su cargo en medio de un escándalo. Hubo falta de control interno porque en medio de una campaña electoral y la novia del saliente funcionario sube estas fotos. El debate será una caja de resonancia porque está toda la política en Santiago del Estero.
Llega a su fin una campaña devaluada, en la que ya nada sorprende. Unos ignoran la realidad, otros privilegian la pelea fratricida
La “kirchnerización” del ministro de Economía es una alerta para los empresarios que ven con buenos ojos su postulación.
Tras el episodio en Bali, hay dudas por la “dieta Alberto” y gran una certeza: el poder enferma.
Esa es la cruda descripción del discurso del Presidente ante los empresarios.
Estamos cerca de vivir bajo la ley de la selva, que pone en riesgo la democracia.
El Gobierno insiste en ver una conspiración detrás del atentado a Cristina para no hablar de economía.
Tanto en el FdT como en JxC reinan la improvisación y las pujas internas, frente a una situación muy crítica.
El duro presente del oficialismo ha puesto otra vez sobre el ajedrez de su interna política la candidatura de la vicepresidenta.
En el acto de Tecnópolis fue muy evidente que los avances por subsanar la fractura en el Gobierno brillaron por su ausencia.
El Presidente suma y la vice se “corre” de la gestión, pero Alberto F es un invento de ella.
El país asiste a los devaneos de un gobierno que navega por el barro de su interna brutal e imparable.
Se acabó la discusión, si es que alguna vez hubo dudas sobre el tema: manda la vicepresidenta.
En la oposición las aguas están agitadas. Han pasado siete días de turbulencias, pero eso no significa que la semana haya quedado sepultada en el olvido. Vale la pena ir un poco más atrás en el tiempo.
En sectores de la sociedad se viven aires de lo que fue la crisis de autoridad asociada a la catástrofe de 2002.
La vice está en llamas porque sobreviven en el gabinete figuras que le resultan intolerables, como Guzmán o Kulfas.

La política local actúa como si nada tuvieran que ver con la realidad que padecen millones de argentinos.

La falta de un plan económico serio para combatir la inflación es uno de los vacíos que arrastra este gobierno.

En la Argentina vivimos en un loop constante de errores no forzados e injusticias que nunca terminan.

El objetivo K es siempre el mismo: endulzar los oídos del núcleo duro con el relato y responsabilizar a Alberto F de los ajustes.

Pese al relato oficial sobre el entendimiento con el Fondo Monetario, lo acordado es algo mucho más modesto.

Para el kirchnerismo los opositores son malos por el simple hecho de pensar distinto. Y los necesita para crear su mística.

Impunidad, degradación institucional, relato y mentira en lugar de la realidad: la Argentina que tanto nos duele.

Congelar los precios de los medicamentos es la última puesta en escena de un gobierno que llega dividido a las elecciones.

Trastienda del intento de cumbre de Alberto F con el Papa. La imagen argentina, muy afectada.

Esa debería ser la prioridad de la clase política argentina en general como respuesta al humor social.

Si los ánimos no fueran casi de ruptura, no hubiera sido necesario un mensaje presidencial jurando lealtad.

El Presidente y su vice están furiosos uno con la otra. Reina el desamor en la coalición oficialista, entre acusaciones mutuas.

El drama de la Argentina es la involución social permanente, la ausencia de un debate de ideas.

El problema más importante que enfrenta el Presidente tiene nombre y apellido: Cristina Fernández de Kirchner.

El Gobierno se quedó sin el instrumento de campaña más poderoso que tenía para las elecciones de octubre.

