Joaquín Morales Solá
Han pasado 22 meses del gobierno de Alberto Fernández y ninguna causa judicial contra Cristina Kirchner se cerró. Esa es una de las muchas razones del fastidio que ella cultiva contra el Presidente.
El principal consejo de los científicos consiste en no embestir torpemente contra las medidas de cuidado y precaución que se demostraron eficientes
Cristina volvió a doblar la apuesta con una carta que se pareció más a la reprimenda de una patrona a un empleado inepto e indisciplinado
Distribuir dinero, aunque provenga de una emisión descontrolada de pesos espurios, es el único punto en común que tiene Alberto Fernández con su poderosa vicepresidenta

El temido desastre ocurrió finalmente; el nuevo período del kirchnerismo será otro a partir de ahora; prevalecerán más, seguramente, la pelea y la trifulca internas que cualquier alternativa sensata
Algo subyacente, casi imperceptible, está sucediendo en la Corte Suprema de Justicia y puede significar un cambio profundo y definitivo.
La ciencia económica es seguramente más implacable con la gestión oficial que la condescendiente mirada de los astrólogos
Al final, la Argentina se parece a Suiza. O, para expresarlo con más exactitud, la campaña electoral argentina se parece a una de Suiza. ¿No son, acaso, temas de sociedades satisfechas los debates sobre la frecuencia del sexo o el consumo de marihuana? ¿Tan poco pasa en la Argentina para que sus principales candidatos (candidatas, en este caso) pierdan el tiempo en esas naderías? Pasan cosas mucho más serias.
Alberto Fernández, un viejo especialista en campañas electorales, les deja el micrófono abierto a sus funcionarios y candidatos para que desplieguen sus ocurrencias según el leal saber y entender de cada uno; dinamita pura en las urnas
Si la foto de la fiesta cumpleañera de Olivos confirmó las denuncias de que existe una casta gobernante privilegiada, la filmación de la violenta profesora Laura Radetich corroboró que el kirchnerismo usa la escuela pública para adoctrinar a jóvenes
Alberto Fernández se metió en un galimatías jurídico que podría estallarle en los pies; las tensiones en la Corte y el fuerte mensaje que envió Maqueda
Alberto Fernández no necesita de la oposición para que lo debilite; aunque él contribuye a la construcción de su propia debilidad, con su socia sería suficiente: ella exhibe obscenamente la anemia política del jefe del Estado
El desorden está en Olivos y el desordenado es el propio Presidente; esto es, digan lo que digan, lo que piensa y siente la vicepresidenta
Una foto desató un escándalo político más profundo que el del vacunatorio vip. Otra vez una imagen vale más que mil palabras, según el viejo aforismo. Después de todo, las personas que fueron privilegiadas para vacunarse estaban inoculándose un inmunizante en medio de la pandemia, no se las sorprendió celebrando nada. Habían transgredido el principio de que la ley debe ser igual para todos, pero no abrieron champagne para hacerlo.
Si bien Biden quiere salir de la lógica binaria en América Latina, que divide a los muy amigos de Washington de los no tan amigos (México y la Argentina, por caso), también es cierto que la administración de EE.UU. no olvidó los recientes desplantes del gobierno de Alberto Fernández
El país del encierro sanitario se está convirtiendo en el país de la apertura. No cambió el Gobierno. El Presidente es el mismo. Pero las elecciones le muerden los talones.
Importa poco quiénes fueron a la residencia presidencial, pero sí para qué fueron; debe analizarse si el jefe del Estado cumplió -o no- con las severas restricciones que él mismo le impuso a la sociedad; la conclusión es que no lo hizo
La política juega su partido en un estadio sin espectadores. Sola. Algunos jugadores no saben ni siquiera contra quién juegan o por qué juegan. El grupo más numeroso de argentinos no sabe todavía por quién votará en las primarias dentro de 40 días o si es que votará. Ese mayoritario sector social lo integran también quienes miran con decepción y escepticismo a toda la política, oficialista u opositora, vieja o nueva. Ese es el resultado casi unánime de las encuestas más serias del país.
El Ejecutivo nacional tiene un conflicto con la verdad; el resultado fácilmente perceptible es que la palabra presidencial ha perdido valor; peor: ha perdido credibilidad
Muy pocas veces antes, la política estuvo como ahora tan lejos de la sociedad. Los plazos electorales existen, y las elecciones también. Pero la dirigencia argentina se abocó en el último mes, día y noche, a resolver las internas que se disputarán en las elecciones primarias de septiembre y en las generales de noviembre.
La aparición espectacular de la variante Delta, sobre todo en los países europeos, es el hecho inesperado que, entre otras razones, está apurando aquí la devaluación del peso
Ahora también hay juicios vip. La Justicia inauguró un sistema para privilegiados, al que solo acceden los que integran la casta gobernante. Nunca antes hubo una audiencia preliminar a un juicio oral y público, y ante el mismo tribunal que llevará luego el juicio (si es que lo lleva), para recibir el pedido de nulidad de una causa.
El Gobierno se enredó en la gestión de la pandemia, con marchas y contramarchas, negocios poco transparentes, ideas frívolas y medidas desesperadas
La izquierda europea fue percibiendo que la Cuba de los Castro no era un modelo defendible; la Argentina está haciendo el camino inverso; ¿Influencia de Cristina Kirchner? Es muy probable
El campo se le sublevó. La mayoría de la clase media está impaciente y crispada. Sus viajes al interior debe hacerlos dentro de una burbuja de seguridad porque lo rodea la protesta. Sucedió hace unos días en Salta y, hace algún tiempo, en Córdoba. Volvió a ocurrir el viernes en Tucumán. “Es el peor momento del Presidente”, dice un funcionario cercano a Alberto Fernández. A la crisis de la pandemia, que puso en vilo a los gobiernos de todo el mundo, se le sumó la crisis económica propia de la Argentina. Y la incapacidad de la administración para resolver con sentido común, y sin gestos autoritarios, tales conflictos.
Mauricio Macri es el líder político del sector más antikirchnerista de la sociedad, es el enemigo ideal para el cristinismo gobernante; la trama detrás de la quiebra del Correo
Hace unos doce meses, cuando Alberto Fernández creía en el poder curativo de la más larga y estricta cuarentena del mundo, él aseguraba que ganaría las elecciones de este año porque la sociedad le agradecería una vacunación masiva contra el coronavirus y una economía que estaría a estas alturas en plena expansión.
La brújula enloquecida de las relaciones exteriores argentinas compromete al país y al propio gobierno de Fernández; tal volatilidad es también un obstáculo para conseguir las vacunas, que no llegan o que son insuficientes
El árido desierto que cruzó durante cuatro años convirtió a Cristina Kirchner en peor de los que era hasta 2015. Más radicalizada, más mandona y más vengativa. La derrota y los reveses judiciales de esos años en la intemperie la convencieron de que solo en el poder estará tranquila.
La Nicaragua de Ortega es una dictadura, pura y dura; el cuarto gobierno kirchnerista está decidiendo sus alianzas internacionales según la falta de respeto a los derechos humanos y al sistema democrático
Hasta ahora, la excepcionalidad argentina consistía en las equivocadas decisiones económicas. Alberto Fernández acaba de agregarle al país un presidente excepcionalmente extraviado, injusto en sus descripciones y confuso en sus aseveraciones. La suma de tales desvaríos construye un país con pocas expectativas de futuro, que es el dato más relevante en cualquier medición sobre el estado de la sociedad.
La Argentina podría haber contado hasta fines de este mes con ocho millones de dosis de la vacuna Pfizer: casi un 20 por ciento de la sociedad estaría vacunada con ese inmunizante; es el doble del total de la población vacunada hasta ahora
Después de que la economía argentina basculara en los últimos diez años entre el estancamiento y la recesión, Alberto Fernández llegó por fin al diagnóstico: la culpa es del capitalismo. En un foro ruso –cómo no– sobre los avatares económicos del mundo, el Presidente señaló que “el capitalismo no dio buenos resultados” y se indignó frente a la pobreza y la desigualdad.
El voto contra Israel en el foro internacional más importante sobre los derechos humanos fue una nueva sorpresa de Alberto Fernández
Sostiene un viejo funcionario del kirchnerismo, que ya no está en el Gobierno, que a Cristina Kirchner hay que hablarle porque ignora muchas cosas. “El peor consejo que escuché es el de Zannini: él dice que hay que escucharla y no hablarle”, remata. Ignora muchas cosas, en efecto, pero ella sabe lo que hace cuando impulsa un giro brusco y definitivo en la dirección ideológica del gobierno que amadrina.
El frustrado contrato con la empresa Pfizer esconde la conclusión innegable de que hubo ineptitud argentina para gestionar la compra de vacunas
El kirchnerismo tiene una extraña habilidad para avanzar en increíbles venganzas y, al mismo tiempo, para fracasar en la solución de cualquier crisis. Una causa judicial escandalosa progresa en los tribunales, a pesar de que la denuncia fue hecha por dos empresarios, Cristóbal López y Fabián de Sousa, contra exfuncionarios públicos que los obligaron a pagar impuestos o a devolver el dinero del Estado que se habían quedado.
El Presidente reabre viejas disputas con la Justicia y con el sector agropecuario, en sintonía con las obsesiones de Cristina Kirchner
Va y viene. Otro cambio de planes para el Presidente. Tendrá que haber acuerdo con el Fondo Monetario antes de las elecciones (cuanto antes, más bien) si quiere que el Club de París no declare al país en default. Alberto Fernández se acomodó a esa realidad, dialécticamente al menos, aunque nadie sabe qué sucederá con Cristina Kirchner en la Argentina.
Pedro Sánchez, jefe del gobierno español, acaba de darle, queriendo o sin querer, una clase sobre el Estado de Derecho a Alberto Fernández. Sánchez contestaba una pregunta en clave interna española durante la conferencia de prensa conjunta con el presidente argentino.
Muchos amigos que tenía se fueron. Políticos que trabajaron con él toman distancia. Algunos funcionarios que llevó al Gobierno están incómodos, sobre todo porque no saben cuándo Cristina Kirchner, gerenta de Recursos Humanos del kirchnerismo, activará el despido. Alberto Fernández se ha convertido en un hombre desconocido para quienes lo frecuentaron.
Es el momento más difícil (y de mayor fragilidad) de Alberto Fernández: la Corte Suprema de Justicia lo enmendó ayer al Presidente y al profesor de Derecho en tres fallos coincidentes por haberse extralimitado en sus funciones como jefe del Ejecutivo
El laboratorio Moderna, que produce ahora una de las vacunas más eficientes del mundo, quiso hacer en su momento algunos ensayos con humanos en la Argentina. Así se lo hizo saber a funcionarios argentinos del ministerio que entonces conducía Ginés González García.
El país estuvo a punto de contar con 38 millones de dosis de vacunas de alta categoría y dejó pasar la oportunidad
Las revoluciones son crueles. Y lo son más aún cuando se trata de revoluciones que solo existen en la fantasía, cuando son una creación imaginaria de los que se benefician de ellas. El ejemplo histórico más clásico es el que protagonizó Robespierre durante los años del Terror de la Revolución Francesa. Ejecutó en la guillotina a una cantidad enorme de supuestos enemigos de la revolución, incluidos viejos amigos y compañeros suyos.
El Presidente necesita cubrir las falencias en la gestión del gobernador, quien cree que hay una conjura de innumerables intereses para destruir su carrera política
El 95 por ciento de la capacidad sanitaria privada de la Capital y el conurbano está completa. El colapso del sistema ya no es una hipótesis: simplemente está a la vuelta de la esquina. No es culpa de la Capital, ni de los runners, ni de los que viajan al exterior. Tampoco la solución vendrá de negarles a los jóvenes las clases presenciales, ni de cerrar el interior de los restaurantes, ni de poner a la Gendarmería en la calle.
La compra de dólar a futuro fue una decisión política. ¿Buena? Depende de quién lo mire, aunque hubo empresarios (sin simpatías con el kirchnerismo) que la justificaron en su momento porque necesitaban tener cierta previsibilidad para la compra de insumos importados. ¿Mala? Probablemente, sobre todo porque el gobierno de Cristina Kirchner realizó contratos de venta de dólar a futuro con vigencia hasta seis meses después de la conclusión de su mandato, en diciembre de 2015. Hubo contratos que duraron hasta junio de 2016.
En paralelo al reparto de bancas en el Congreso, las elecciones de este año transmitirán un mensaje que puede condicionar las actitudes de la Justicia, la dirigencia partidaria y los actores económicos
La batalla judicial que plantea el cristinismo apunta en última instancia a presionar para que se vayan los jueces y fiscales independientes y nombrar en su lugar a militantes; la paradoja de Rafecas

