Economía

Había una vez un país cuyo gobierno estaba obsesionado, no solamente por direccionar el crédito bancario, sino también por asegurar el cumplimiento de lo dispuesto.

 

Así lo indicaron proyecciones del sector privado, que prevén que la suba de los precios ronde el 40% este año; el último dato oficial de salarios fue el de mayo, con una caída del 4% interanual

La aparición del “impuesto a la riqueza” invita a hacer un recorrido sobre la incorporación de tributos que llegaron como excepción y nunca más se fueron de nuestro país

 

Finalmente se logró un acuerdo con los bonistas y la Argentina saldrá del default. Fue una negociación larga y compleja que despeja el horizonte de pagos por los próximos cuatro años. Mejora claramente la situación financiera y remueve una espada de Damocles que perturbaba al Gobierno. Sin embargo, y a pesar del éxito, el acuerdo no generó euforia en los mercados, sólo un alivio. El tipo de cambio paralelo subió, la bolsa bajó y las reservas siguen cayendo.

 

En el 2001 y 2002 la cantidad neta de empresas cayó en 15.000 y 20.000 firmas en cada uno de esos años respectivamente y el PIB también tuvo una fuerte recesión en esos períodos. En el gráfico se puede ver la evolución del PIB y la creación neta de empresas.

 

En la Argentina existe una larga historia de gravámenes de emergencia que se constituyeron en permanentes y desalentaron el ahorro y la inversión

El cierre exitoso del canje de las deudas bajo ley extranjera y la reestructuración impuesta por ley a las deudas bajo ley argentina, debería convencer al ministro de economía y al presidente del Banco Central de la conveniencia de reorganizar el manejo cambiario y financiero con la lógica de los mercados libres, aunque inicialmente lo sea sólo en un sentido marginal.

 

Según los expertos, la norma provocará demandas por su carácter retroactivo y potencialmente confiscatorio

 

Constitucionalistas ya comenzaron a tomar posición frente al nuevo tributo sobre la riqueza. La nueva interpretación de nacionalidad, en la mira.

 

Los shocks monetarios recientemente implementados a nivel mundial han estabilizado formidablemente expectativas y han frustrado hasta al pesimista más furioso, comprando tiempo nuevamente, lo cual es esencial en una crisis.

 

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