Economía

Como quien sabe que está en la víspera de un hecho histórico, Eduardo "Wado" de Pedro se tomó el trabajo de escribirles un mensaje personalizado a cada uno de los gobernadores el lunes pasado.

 

La semana había arrancado con las discusiones acerca de la forma de reactivar la economía.

 

La reestructuración de la deuda bajo legislación extranjera permanecerá como una moneda en el aire durante los próximos 35 días, antes de caer hacia el lado de un incierto acuerdo con los acreedores privados o hacia otro default real, que complicaría seriamente la recuperación de la economía argentina cuando finalice -nadie sabe en cuánto tiempo- la pandemia global del Covid-19.

 

En base a la última información oficial disponible, el Gobierno nacional tenía obligaciones en moneda extranjera con acreedores privados por alrededor de US$90.000 millones.

 

En el marco del coronavirus, arreglar el tema de la deuda lo más rápido posible ayudaría mucho a recuperar la economía post-coronavirus. Porque eso permitiría que el próximo año sea más fácil acceder al crédito internacional, o por lo menos para las empresas que inviertan en Argentina o que produzcan localmente.

 

La primera lectura tras los anuncios de Martín Guzmán fue negativa, aunque hoy se conocerán los nuevos bonos que buscaría emitir el Gobierno en reemplazo de los actuales. Grandes fondos y bancos de inversión creen que hay espacio para abrir la negociación

 

Gobernadores fueron convocados a la quinta presidencial para respaldar la oferta que dará a conocer el propio Presidente y el ministro de Economía, Martín Guzmán.

 

La propuesta que presentará hoy el Gobierno plantea no pagar ni capital ni intereses de la deuda hasta el próximo gobierno. Se trata de algo inédito en este tipo de negociaciones. En el mercado dan prácticamente por descontado que la Argentina entrará en un default total

 

El ministro de Economía, Martín Guzmán, tendrá hoy su momento estelar: presentará la oferta a los bonistas con títulos de deuda emitidos bajo legislación extranjera.

 

Buscará acuerdo rápido con un grupo de acreedores representativos, para luego presionar al resto de bonistas.

 

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