¿Cuál Milei es el auténtico? ¿El de la mañana, que en Chile participó de un evento organizado por la ultraderecha, de esos en los que tanto le agrada participar, y en el que traspasó nuevos límites al reivindicar el golpe militar contra un gobierno democrático? Por cierto, algo tan condenable como inédito, al menos en la región. ¿O el de la noche, enérgico pero medido, reivindicando la soberanía argentina en Malvinas y llamando a todas las fuerzas políticas a mostrar “un frente unido ante el mundo”?
Tan especial es el presidente argentino, que la respuesta puede señalar perfectamente a ambos, aunque si tenemos en cuenta el factor “sinceridad”, todos los caminos conducirían al primero. Aunque si la pregunta fuera cuál es mejor, ganaría sin discusión el segundo.
Lo cierto es que salvo en esos 20 minutos que grabó en Casa Rosada para emitir en el prime time del jueves, el Presidente se mostró en la semana tan irascible como se lo ve los últimos tiempos. Incluso al día siguiente de su discurso sobre Malvinas, reaccionó en el mismo tono que viene repitiendo últimamente, con calificativos cloacales contra sus destinatarios -sobre todo si son periodistas-: en los tres párrafos que le dedicó en X a Paulino Rodrígues lo llamó “mierda humana mal cagada”, “mierda humana que después llora maltrato” y “pedazo de mierda inmunda”. ¿La razón? El periodista difundió una entrevista “fake” a Milei, en la que el Presidente aparecía negando que las Malvinas fueran argentinas. Advertido sobre el grueso error, Rodríguez se retractó prontamente, pidió disculpas y mostró la nota sin adulterar, pero Milei no se las aceptó y las huestes libertarias en las redes lo masacraron. Pensar que cuando en vísperas de la elección porteña del año pasado, donde fuerzas celestiales manipularon un video de Mauricio Macri haciendo que llamara a votar a Manuel Adorni, el oficialismo minimizó la situación. De hecho, el propio Milei sugirió que el expresidente estaba “hecho un llorón” y “muy de cristal”.
Pero toda la atención se centró en la semana en el discurso que se anunció que Milei daría el jueves pasado sobre Malvinas. Fue una puesta en escena puntillosamente organizada por el asesor Santiago Caputo, para la cual se mantuvo un estricto silencio de parte de los funcionarios, y todo lo que llegó a trascender en los días previos terminó siendo errado o al menos incompleto.
Los que esperaban que las expectativas se verían defraudadas por un discurso que carecería de anuncios importantes, destinado tan solo a atraer la atención por unos días, debieron reconocer unánimemente que Milei había ido mucho más lejos de lo esperado. Hubo anuncios, medidas concretas y una inédita animosidad contra los ingleses. Aunque el más drástico giro discursivo de Milei debe haber sido la posición esgrimida respecto de los isleños. Es que varias veces en el pasado había sostenido una posición que rozaba el reconocimiento de la autodeterminación de los kelpers.
Durante la campaña de 2023, el entonces candidato dijo respetar el principio de autodeterminación de los pueblos. Dejando de lado su admiración hacia Margaret Thatcher, sus declaraciones lo alejaban del discurso tradicional argentino. Y ya como presidente, el 2 de abril de 2025 fue más lejos al señalar que “si de soberanía sobre las Islas Malvinas se trata, el voto más importante de todos es el que se hace con los pies (…) Anhelamos que los malvinenses decidan algún día votarnos con los pies a nosotros”.
De hecho, Amit Kornhauser -directivo de Navitas Petroleum, la empresa de capitales israelíes y británicos que opera en Sea Lion, un yacimiento cercano a Malvinas que es la piedra de la discordia- dijo hace cinco meses que “las recientes declaraciones del presidente argentino indican que apoya el derecho a la autodeterminación de los habitantes de las islas y no considera este asunto como una cuestión política que requiera intervención”.
Este jueves 3 de septiembre Milei dejó claro lo contrario al plantear que “los isleños son una población implantada en un territorio usurpado y no tienen derecho a la autodeterminación (...) Cualquier argumento basado en referendos en las islas es inválido”.
El Presidente contó con la anuencia de su amigo Donald Trump que aprovechó la ocasión para hacerle sentir el rigor a los ingleses por su falta de respaldo en la guerra con Irán. El gobierno argentino debe tener claro que el mandatario norteamericano está aprovechando este tema tan sensible para ingleses y argentinos para desquitarse de los primeros, sin la intención concreta de inclinar la balanza hacia nuestro país. Sin embargo, el mileísmo aprovecha la ocasión como si un cambio de la postura histórica de Estados Unidos pudiera ser realmente viable.
Así como Milei modificó drásticamente su discurso respecto de los kelpers, el gobierno argentino lo hizo con el tema Malvinas en general. Habría tomado nota del creciente nacionalismo que irrumpió plenamente el pasado 15 de julio, cuando tras la victoria de la Selección Argentina sobre Inglaterra en la semifinal del Mundial, varios futbolistas argentinos desplegaron sobre el césped del estadio de Atlanta una bandera con la leyenda “Las Malvinas son argentinas”. La sábana fue introducida subrepticiamente por un hincha argentino que se las arregló para arrojársela a los jugadores al terminar el encuentro. El volante rosarino Giovani Lo Celso la recogió y fue el primero en exhibirla, en un gesto que tuvo una fuerte repercusión por el simbolismo histórico que rodeaba ese partido, en cuya previa las autoridades de seguridad y la FIFA habían establecido restricciones para evitar manifestaciones políticas dentro del estadio. Actitud que las autoridades argentinas aprobaron, detectando luego que eso le había generado cierto daño al gobierno, de ahí que la puesta en escena de estos días forma parte de una búsqueda de recomposición de imagen.
Las encuestas muestran un creciente nacionalismo que se advierte sobre todo en los jóvenes, cautivados por episodios como el vivido por la Scaloneta. Contribuye el espíritu mundialista que nos invade cada cuatro años; no por nada se suman referencias a Malvinas en las canciones que se popularizan durante esos torneos.
Se vio también un brote similar en la repercusión que tuvo el debate sobre la extranjerización de la tierra, título que el oficialismo debió eliminar de la ley de Intangibilidad de la Propiedad Privada hace algunas semanas en el Senado.
Los jóvenes que se interesaron tanto en estos días por Malvinas son un público que acompañó a Milei en 2023 y que ahora el León busca reconquistar.
Una muestra de la centralidad que concita el tema Malvinas se vio en el impacto digital de esta cadena nacional. Un estudio de la consultora QSocial Big Data señala que en apenas 14 horas se registraron 2.775 publicaciones, 1,4 millones de acciones y 17,4 millones de visualizaciones. Lo más llamativo es que el emisor más movilizador no fue la cuenta oficial del Presidente, sino la red “El Peluca Milei”, que quintuplicó el rendimiento de las cuentas oficiales. Además, la red conocida como “Las Fuerzas del Cielo”, que había tenido bajo impacto en el debate de tierras, se reactivó con fuerza en esta única jornada, generando en horas lo que antes no produjo en un mes. Como dijimos, se nota detrás de este episodio la mano de Santiago Caputo.
Lo cierto es que los anuncios formulados por el Presidente en la materia son auspiciosos, aunque no novedosos. La ley que implementa sanciones contra la exploración y explotación de hidrocarburos en la plataforma continental argentina sin autorización nacional ya existe, es la 26.659 y ha sido aplicada. Por ejemplo en 2015, cuando se dispusieron sanciones administrativas contra varias petroleras, entre ellas Rockhopper Exploration, Falkland Oil and Gas, Premier Oil y Noble Energy, que fueron inhabilitadas para operar en territorio argentino. Sin embargo, esos procesos tuvieron avances limitados debido a que los involucrados eran en su mayoría extranjeros y operaban fuera de la jurisdicción efectiva argentina.
Ahora es distinto, habida cuenta de la importancia de Vaca Muerta, por lejos mucho más atractiva que cualquier aventura offshore en Malvinas.
Convengamos que Milei dijo que va a endurecer esa legislación que en rigor de verdad no había aplicado hasta el presente. Como tampoco avanzó con la construcción de la base naval integrada en Tierra del Fuego que anunció como prioritaria, pero que fue puesta en marcha en 2022 por el gobierno anterior.
De momento, el gobierno anunció la apertura de procedimientos sancionatorios contra 45 personas y empresas vinculadas al proyecto petrolero Sea Lion y otras actividades en la zona de Malvinas. La ley vigente es de 2011 y se la conoce también como “Ley Solanas”, pues fue impulsada por Pino Solanas.
Esta administración podrá seguir utilizándola hasta aprobar una propia, que bien podría recibir el nombre de “Ley Lo Celso”. ¿Por qué no, habiendo sido el de la bandera en el Mundial uno de los gestos de reivindicación soberana más visibles y de mayor alcance internacional de la causa Malvinas? La imagen, protagonizada por los campeones del mundo ante una audiencia global proyectó el reclamo argentino sobre las islas con una difusión inédita en términos deportivos, mediáticos y simbólicos.
José Ángel Di Mauro
Fuente: https://www.parlamentario.com/2026/09/06/se-viene-la-ley-lo-celso-politica-y-relato-en-la-nueva-etapa-de-milei/

Tras años de mensajes ambiguos sobre los kelpers, el Presidente endureció su discurso sobre la soberanía argentina y anunció medidas contra la explotación petrolera en las islas. El cambio de rumbo coincide con un clima de creciente nacionalismo que tuvo en el gesto de la Selección durante el Mundial un símbolo de alto impacto popular y digital. 