“‘Mierda humana’, ‘delincuente mal parido’, ‘basura inmunda’, ‘sicarios del micrófono’, ‘mandriles’, ‘prostitutas de los políticos’, ‘periodistas de mierda’, ‘no odiamos suficiente a los periodistas’…”. Esta catarata de insultos corresponde al inicio de la intervención del diputado Nicolás Trotta en la sesión del miércoles pasado, en el marco de una cuestión de privilegio presentada contra el Presidente de la Nación, en la que argumentó que no se puede permitir en una democracia cruzar un límite pretendiendo intimidar al periodismo y a los medios de manera constante.
No hacía falta aclarar a quién iba dirigida aquella catarata de agravios. Lo verdaderamente llamativo ocurrió al término de la enumeración: un aplauso cerrado resonó en el recinto. Como las cámaras no mostraron a sus autores, muchos interpretaron que provenía de la oposición, en respaldo a la crítica que creían advertir en esas palabras. Pero no: los aplausos surgieron de las bancas libertarias.
Es decir, quienes suelen justificar los exabruptos presidenciales como parte de “la forma de ser de Javier” parecieron expresar así su adhesión a ese comportamiento. Vale detenerse en este episodio, porque pasó completamente inadvertido. Sin embargo, marca un punto relevante: el hostigamiento al periodismo deja de ser una práctica atribuible exclusivamente al Presidente para adquirir respaldo explícito y colectivo dentro del oficialismo. Ya no se trata de una conducta individual, sino de una posición política asumida y celebrada por un bloque parlamentario.
Pasa que toda la atención periodística ya se había diluido al cabo de la primera hora de esa sesión en la que se votaron los emplazamientos a las comisiones para tratar los proyectos sobre prórroga de la Ley de Emergencia en Discapacidad, y el sobreendeudamiento familiar, en el que la oposición consiguió torcerle el brazo al Gobierno que se resistía a debatir ambos temas en el Congreso. Aunque en la práctica, el oficialismo evitó una derrota luego de verificar en vísperas de la sesión que la oposición tendría quórum, lo que implicaba que tendrían los votos para forzar el emplazamiento. A sabiendas de ello, La Libertad Avanza cambió la estrategia y no solo anticipó que daría quórum -en la práctica, no estaban sentados cuando la oposición por sí sola sentó 135 diputados con los que arrancó la sesión-; también votó a favor los emplazamientos. Hizo lo que debía: los oficialismos nunca deben arriesgarse a perder en el recinto. Le costó a LLA, pero terminó aprendiendo eso.
Lo mismo le está pasando en el Senado, aunque ahí todo se le está trabando: evita perder, pero los proyectos quedan cajoneados. De todos los que tiene postergados, el que hoy más interesa al Gobierno es la eliminación de las PASO, que hoy por hoy no tiene los votos para ser aprobada. Esta semana se reactivará el debate y buscan alternativas para sortear la negativa de la oposición dialoguista, en particular el radicalismo, que en la Cámara alta tiene las llaves para cerrarles o no las puertas a las PASO.
Por estos días no se descarta que terminen abriéndole las puertas a modificaciones en lugar de su eliminación definitiva. No es lo que quiere especialmente el Gobierno, pero sería otra forma de salir del laberinto sin mayores daños.
Una buena noticia de esta última semana fue sin duda la desaceleración de la inflación, cuyo 1,7 marcó una baja respecto del inquietante 2,1 de julio. La mala noticia es que el índice sigue sin comenzar con cero, como había prometido Milei, y la inflación anual será incluso casi dos veces más grande de lo proyectado en el Presupuesto 2026.
Bajar la inflación es sin duda un dato auspicioso, sobre todo juzgando de dónde venimos. Pero más temprano que tarde llegará el momento en que la baja no sea suficiente, sobre todo recordando que Milei prometió terminar con ella, o llevarla a niveles cercanos a cero mediante el fin de la emisión monetaria para financiar el déficit fiscal, gigantesco ajuste mediante.
Para los próximos días se esperan datos poco auspiciosos. El foco inmediato está puesto en el próximo informe del EMAE (Estimador Mensual de Actividad Económica) correspondiente a julio, que el INDEC publicará el 24 de septiembre. Las consultoras privadas anticipan una caída mensual generalizada de la actividad económica. La retracción respecto de junio sería entre el -0,5% y -1,1% respecto de junio.
En este marco, la industria manufacturera y la construcción sufrieron una fuerte caída en julio: la primera descendió un 5% frente al mes de junio, con un retroceso interanual de 4,9%; en el caso de la construcción, el desplome mensual fue de 4,6%, y la baja interanual fue de 4,5%. El sector encadenó su segundo retroceso mensual consecutivo y profundizó un escenario crítico para el empleo formal.
Estos números son los que dan crédito a la negatividad que se ve en las encuestas que se conocen periódicamente: no hay ninguna que le dé bien al Gobierno. Vayamos a las más recientes. La de CEOP Latam, denominada “Camino al 2027”, muestra a Javier Milei en primer lugar, al preguntarse sobre la intención de voto: el líder libertario tiene 33,8% de voto seguro, que roza los 42 si se suma a sus votantes potenciales. El problema es que Axel Kicillof suma 29,4% de voto seguro, que con los potenciales pasa los 47 puntos.
La encuesta cuenta a Cristina Kirchner con una intención de voto segura de 26,9% (+ un 15,1), pero también a Patricia Bullrich con 17,3% (+ 24,9%).
Ahora bien, si se contempla un escenario con el oficialismo y el peronismo unidos, el candidato de este último sector llegaría a un 41,6% y Milei apenas 34,4%. Mientras que la división de ambos espacios beneficiaría al actual Presidente, que llegaría a un 33% por sí solo, con Patricia Bullrich arañando el 5,4%, en tanto que Kicillof sumaría 26,7% y un candidato kirchnerista 11,9%.
Los eventuales escenarios de balotaje lo muestran a Milei perdidoso ante Kicillof (41,8% vs. 47,9) e incluso Sergio Massa, 41,2% contra un 43,1%.
Pasemos a otra encuestadora. Analogías le asigna al Gobierno una base de apoyo que fluctúa en torno a los 34 puntos, mientras que las opiniones opositoras suman alrededor de 50 puntos. Un 60,9% manifiesta estar “peor” que un año atrás y apenas el 13,4% mejor. En cuanto a la intención de voto, persiste una polarización que la consultora considera “sucia”, con marcada paridad. En la pregunta por espacio, el peronismo unido registró 31% y Milei 30,7%.
Una consultora ubicada supuestamente en el otro extremo, Dalessio Irol Berensztein, verifica que la situación económica se mantiene en valores similares a los de los últimos tres meses. Un 66% de los encuestados considera que la situación está peor que el año pasado, mientras que un 33% cree que está mejor. Entre los votantes de LLA, el optimismo cayó un punto, hacia el 70%. Con vistas a 2027, el 37% cree que la economía estará mejor, y un 59% evalúa que estará peor. El costo de los servicios públicos tomó el primer puesto como la principal preocupación, con un 60%, seguido por el miedo de que los ingresos no alcancen para mantener el nivel de vida, con 59%. La incertidumbre económica (58%) completa el podio.
Como sea, muchos se preguntan hasta qué punto tienen valor datos de intención de voto faltando un año para los comicios. Sobre todo si se tiene en cuenta que el domingo pasado las elecciones en Marcos Juárez, donde hay 24 mil votantes, arrojaron datos que no previó ninguna encuestadora. Nadie anticipó que el peronismo ganaría la intendencia después de 53 años. Venciendo al exintendente Pedro Dellarossa, que en 2014 había sido protagonista de un hecho político muy significativo, encabezando la primera alianza entre el Pro y la UCR que luego sería considerada el “kilómetro cero” de Cambiemos. Dellarrossa ganó esa vez con el 36,48% de los votos y fue leído entonces por miembros de ambos partidos como una prueba exitosa de la alianza entre macristas y radicales. A partir de ahí se consolidó el acuerdo nacional que derivaría en Cambiemos.
Signo de los tiempos: Cambiemos y Juntos por el Cambio hoy es solo un recuerdo.
La victoria cordobesa del peronismo ilusiona a ese espacio. Sobre todo teniendo en cuenta que Marcos Juárez es un distrito muy vinculado a la explotación agropecuaria y a la agroindustria. La Libertad Avanza no presentó candidato y tampoco lo hizo el kirchnerismo. El peronismo se presentó sin divisiones y ganó con amplitud.
Se festejó en el homenaje a José Manuel de la Sota realizado esta última semana en el Hotel Savoy, de esta capital, a 8 años de su fallecimiento. Estuvieron representantes de todos los sectores del peronismo, menos el kirchnerismo. El cordobesismo, junto a Sergio Massa, Juan Manuel Olmos, Victoria Tolosa Paz y representantes del espacio de Kicillof. Estuvo también el santiagueño Gerardo Zamora, hombre fuerte de Santiago del Estero, que suena cada vez más fuerte para las elecciones del próximo año. Se lo llegó a incluir en una eventual fórmula con Cristina Kirchner, una fórmula testimonial cuyo primer lugar sea invalidado por la justicia y el vice quede validado. Esa especulación sonó fuerte los últimos días, aunque fuentes cercanas al santiagueño lo negaron, mas no la posibilidad de competir en 2027 para las grandes ligas. Se verá.
José Ángel Di Mauro
Fuente: https://www.parlamentario.com/2026/09/12/cuando-el-silencio-avala-los-insultos-y-las-encuestas-encienden-luces-amarillas/

Mientras el oficialismo busca evitar derrotas legislativas y las encuestas muestran signos de desgaste, el Gobierno enfrenta una etapa en la que la baja de la inflación ya no alcanza para disipar los interrogantes sobre el rumbo económico y político. 