Política

De la extorsión y la prepotencia sindical a la desidia ferroviaria 

“Se la llevaron con la pala”, afirmó Cristina Fernández de Kirchner desde el púlpito. Después, siguió la dama: “Conmigo se cansaron de ganar plata”. En esos discursos además, incluía su opinión crítica sobre los empresarios, justo al revés de un Javier Milei, quien acaba de considerarlos “héroes” de la Argentina en una visita reciente a Bariloche. Exagerando, para ella son semejantes al “petiso orejudo”, al “gordo Valor” o a “los Cantero” de Rosario. Con buenos modales, claro.

Como el plan económico no colapsa la oposición dura apuró el paso. La CGT lanzó otro paro y el kirchnerismo pisó la ley bases en el Senado donde en el pasado derrotó a Alfonsín y de la Rúa 

El resultado de las políticas oficiales dirá si la huelga de ayer fue el segundo paso de una escalada en la tensión social o sólo una escaramuza sin mayores consecuencias 

Le endilgan al veterano dirigente gremial José Luis Lingeri (Obras Sanitarias) una confrontación exagerada con el jefe de Gabinete, Nicolás Posse. Corresponde a un episodio vinculado a la disputa por la privatización o ajuste de la empresa Aysa. 

La oposición dialoguista encuentra en sus propias diferencias el principal déficit para materializar su expectativa de contribuir a sancionar las leyes que precisa Javier Milei. Las modificaciones que introducirá el Senado a la ley Bases y al paquete fiscal, no sólo obligará a que vuelvan a ser tratadas por la Cámara de Diputados. También frustra la expectativa de ese grupo heterogéneo por consolidar un espacio de decisión parlamentaria que emule al centrão brasileño: una masa crítica de voluntades pero aunada por la consigna de facilitarle gobernabilidad al presidente.

Desde un despacho muy importante del conurbano profundo, el funcionario, con amplia experiencia en su cargo, arroja con una mezcla de realismo e ironía: “La gente está contenta, esto es lo que quería”. A pesar de que en su distrito el intendente y el gobernador Axel Kicillof lograron con amplitud la reelección, no deja de sorprender el nivel de “aguante” que conserva el apoyo a Milei en aquellos barrios donde el peronismo ha sido monopolio. 

Agenda libertaria y política electoral desde el poder o cómo pasar del ajuste al crecimiento sin que se incendie la pradera. 

En su rigor crítico hacia Javier Milei, medios y políticos han comenzado a echarle en cara que no cumple el rol que le habían asignado, el de un talibán del libre mercado, algo en lo que tienen razón, porque Milei comenzó a adaptarse rápidamente a la lógica del poder. Prueba acabada de ese giro fue el éxito en la aprobación de sus dos proyectos de cabecera en la Cámara de Diputados.

 

Javier Milei cumplirá el viernes cinco meses como presidente argentino: habrá sufrido ya dos paros generales sin haber conseguido que le sancionen ni una sola ley. 

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