Política

El dúo Milei-Caputo logró bajar el del costo de vida a una cifra en cinco meses, mientras en el Congreso una oposición tenaz obstaculiza cualquier cambio y apuesta al fracaso del gobierno. 

Milei tiene una agenda internacional bastante activa, pero más centrada en sus intereses personales que en objetivos nacionales. Su propensión a aceptar invitaciones de personalidades afines tiene indudables consecuencias en las relaciones bilaterales. 

El peronismo quedó atrapado en el kirchnerismo, cuyo recuerdo en la sociedad solo fortalece al actual jefe del Estado; el radicalismo implosionó y Pro se lame las heridas después de la larga guerra civil entre Patricia Bullrich y Horacio Rodríguez Larreta 

Se corrió a Brasil antes de que Lula se fuera a Cannes. Alberto Fernández, más canoso que la cana blanca dirían los hermanos Expósito, se entrevistó con quien hoy es presidente y ayer estuvo preso. Al revés de lo que le podría ocurrir al argentino si prosperan las denuncias y pruebas en la monumental causa de los seguros.

El Presidente se embarcó sin dudar hacia la cumbre de la ultraderecha nacionalista y proteccionista europea, mientras sigue sin conseguir que el Congreso le apruebe una sola ley 

La oposición se entretiene en hacerla madurar hasta el infinito como forma de pudrir la fruta. Aunque, es obvio, se refugian en las inconsistencias de una pobre redacción y de una peor defensa de los funcionarios. Mucha ideología y poca sensatez laboral. 

Cristina Fernández de Kirchner y Mauricio Macri no podrían evitar ser candidatos en 2025 si pretenden conservar la facultad de decidir quiénes más deberían serlo dentro de sus espacios políticos. La necesidad de reivindicar sus liderazgos en las elecciones es una de las secuelas visibles de la derrota sufrida el año pasado, aunque su nombre no haya figurado en las boletas. Otra de igual relevancia es la diáspora que amenaza a las coaliciones que condujeron si no se somete a debate la crisis abierta en ellas por la victoria de Javier Milei. 

El accidente de la semana pasada en el Ferrocarril San Martín, lamentablemente, es una metáfora perfecta del costado subterráneo de la política argentina y sus manejos. Las operaciones ferroviarias, como la representación del kirchnerismo, impactan, centralmente en el conurbano bonaerense. Y es desde allí que su administración y control puedan convertirse en un aspecto central a la hora de cosechar o perder adhesiones electorales. 

Tras un silencio prolongado solo alterado por algún posteo en redes, la expresidenta ha decidido acentuar sus apariciones en actos y en la agenda pública. Hay un doble motivo, según personas que dicen interpretarla. 

Pasaron más de cinco meses desde que llegó al poder, el Congreso no le aprobó una sola ley y la mayoría de la dirigencia de los partidos lo detesta, pero Javier Milei sigue adelante con una performance que nadie esperaba: inflación en baja, estabilidad cambiaria y expectativas macroeconómicas favorables. 

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