Política

Después de tres semanas de dilaciones en el Senado forzadas por la oposición, el presidente aceptó más cambios a sus proyectos, echó a Posse, entronizó a Francos y consiguió los dictámenes. 

Los defensores a ultranza del Gobierno asignan una importancia superlativa a los encuentros presidenciales con figuras como Elon Musk o Mark Zuckerberg. Y tienen parte de razón. Pero quedó muy expuesto en una semana complicada el poco interés que Milei asigna a la gestión de su gobierno. De momento, eso no se nota en las encuestas. 

El Presidente ha dicho entre los suyos que no le importa ser un gobernante, bueno o malo, sino un histórico y crucial reformador de las convicciones argentinas 

Súbito y salvador. Justo cuando los cabecillas de las organizaciones sociales masticaban temor ante un desenlace carcelario por anomalías inexcusables en su responsabilidad por repartir subsidios del Estado, el ministerio de Sandra Pettovello –que había investigado esos presuntos delitos– de repente confesó que su instituto también ha cometido aberraciones y venalidades en la guarda y conservación de alimentos. Toneladas y toneladas de nutrientes al borde de la extinción como ejemplo de la desidia.

La salida de Posse desnudó un curioso estilo de gestión; con el Presidente en Silicon Valley, se sucedieron los escándalos; el reparto del poder que deja vacante el exjefe de Gabinete.

Por primera vez, Milei y “la casta” comparten un plato, frente al temeroso repliegue de políticos y empresarios que no quieren ganarse un enemigo si llega a la Corte 

Karina Milei y Santiago Caputo salieron victoriosos de la última batalla de poder contra Nicolás Posse, el jefe de Gabinete desplazado. 

Recién el miércoles 29 por la noche, el Gobierno consiguió que se aprobara el dictamen de mayoría sobre la Ley de Bases, que ahora deberá atravesar el examen del plenario de la Cámara de Senadores. 

Javier Milei habilitó una zona de cierto confort para transitar de forma menos tumultuosa su vínculo con lo que él denomina la casta. La jerarquización del rol de Guillermo Francos en el gobierno parece recoger la traumática experiencia de La Libertad Avanza en el Congreso a partir de esa intransigencia, sólo mitigada por la evidente intervención del hasta hace poco ministro del Interior para encarrilar la sanción de la Ley Bases. Aunque su designación como nuevo jefe de Gabinete en reemplazo de Nicolás Posse sea el resultado de la primera crisis de magnitud en el oficialismo a solo seis meses de iniciada su gestión. 

Conclusiones lógicas de los cambios en el Gabinete Nacional al comienzo de la semana. Pero sus derivaciones podrían ser aún más amplias de lo ya es un consenso generalizado: el guiño a la política tradicional. 

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