Política

Decadencias como Dios manda conocieron los egipcios, los griegos, los chinos, los romanos, los españoles. La decadencia argentina, en cambio, es de tipo sui generis, elástica, un poco absurda. Va y viene. O por lo menos eso se prefiere creer a menudo al amparo de aquella legendaria invocación religiosa a una buena cosecha, nada de caer en las garras del pesimismo sombrío. 

Uno de los indicios más obvios de que el peronismo se aproxima a una derrota electoral ha sido la desaparición de Cristina Kirchner de la campaña después del tercer lugar en las PASO

Si gana Milei en primera vuelta, o si llegan al ballotage Massa o Bullrich, habrá una implosión en el peronismo, o en Juntos por el Cambio. Cómo sería la nueva fotografía política de la Argentina

Capitanich controló Chaco los últimos 16 años y el peronismo llevaba varias temporadas sin resignar territorios en el norte del país; pese al aprendizaje de las PASO, la exministra procura atar su suerte a las victorias provinciales 

Apostaba a quedar bien parado para la etapa que se avecina a nivel nacional.
Es la sexta provincia que pierde el PJ. El intríngulis Axel Kicillof. 

El impacto de la caída del peronismo en Chaco fue inmediato. El peronismo recibe la quinta derrota provincial tras los triunfos de JxC sobre el PJ en San Juan, San Luis, Chubut y Santa Fe y una mala performance de Milei en todos los casos. El interrogante es si habrá impacto nacional. 

A veces, se parece al dueño de una quermés rifando artículos del hogar a precios módicos; otras veces, simula ser un filántropo dispuesto a donar su fortuna personal, aunque él es generoso solo con el dinero del Estado. Sergio Massa está preparando su futuro, haya ganado o perdido en las próximas elecciones presidenciales, e imagina ese destino de la mano de Javier Milei. El peronismo, en rigor, está entornando al líder libertario. “¿Saben cuál es la diferencia entre Massa y Milei? Ninguna”, pregunta y se responde un importante funcionario del gobierno de Alberto Fernández.

Para ayudar a Massa candidato, Massa ministro armó un “plan platita” que baja impuestos, desfinancia al Tesoro y reparte fondos entre aliados (piqueteros y otros) por $3 billones. 

Sergio Massa supervisa en persona la fiscalización paralela a la de Unión por la Patria que está montando en la provincia de Buenos Aires para las elecciones del 22 de octubre. El ministro de Economía necesita evitar que su candidatura a presidente vuelva a ser víctima de un corte de boleta. Una maniobra, sospecha, en la que están detrás los intendentes peronistas, particularmente los del conurbano. Los resultados en esa región parecerían darle la razón. 

Los trabajadores deben alistarse para el inevitable choque devaluatorio, al necesario paso, según cualquiera de los tres candidatos, para un orden y equilibrio económico. Lástima que haya antes que cruzar el Sahara. Y no se sabe cuánto dura la travesía. 

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