Política

Macri y Bullrich debaten si integrar o no un futuro gobierno de Milei, en cuyo caso se romperá Juntos; gobernadores y senadores mantuvieron la unidad, pero en Diputados habría un quiebre. Massa aprovecha la crisis para captar votos de centro y clase media 

Enojado, Luis Barrionuevo ya anunció que abandona a Javier Milei en el apoyo que le venía dando. Mauricio Macri ya asumió la conducción del nuevo Cambiemos de Verdad para enfrentar a Sergio Massa.

La polémica apremiante de ahora, al menos en Juntos por el Cambio, consiste en decidir qué hará esa coalición frente al balotaje de dentro de poco más de veinte días 

El gobierno que viene tendrá que armar un show de distracción mientras realiza el ajuste e inicia las reformas inevitables. 

En 2003, ganaba Kirchner contra rivales atomizados. En 2015, se unieron el PRO y la UCR y llegaron a la Rosada. Ahora, están a punto de separarse. Un país sin una oposición fuerte es una invitación al autoritarismo y los excesos. 

El peronismo perdió más de 3,5 millones de votos; el resultado del ministro de Economía es más meritorio, entonces, cuando se lo compara con la penuria de Unión por la Patria 

El triunfo de Sergio Massa en las presidenciales fue la segunda sorpresa electoral del año. La primera había sido el de Javier Milei en las PASO, pero hay diferencias decisivas entre uno y otro. 

El desastre es silente. La sociedad argentina llega a las elecciones de hoy, que marcarán buena parte de su existencia en los próximos años, casi sin exponer los signos de la tragedia que atraviesa. Ese drama desprovisto de síntomas visibles explica en parte la impotencia de los encuestadores para ofrecer resultados creíbles y terminantes en las vísperas del acto electoral.

Como a un vernissage surrealista se asiste a las elecciones de hoy. Algunas muestras de cierta irracionalidad:  

Javier Milei y Sergio Massa son candidatos con impronta personalista; Patricia Bullrich cambió hacia la idea de la coralidad, con apoyo de dirigentes como Macri y Rodríguez Larreta 

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