Política

El candidato oficialista emparcha un modelo económico muerto, pero tiene una gran ventaja: compite con un político improvisado que recibió a última hora ayuda de un profesional como Macri. 

Aunque Sergio Massa ganara el próximo balotaje, Cristina Kirchner conoce el estilo del actual ministro de Economía y, sobre todo, está al tanto de que se propone terminar con ella 

Nadie conoce hoy los "puestos funestos" que podría conceder Massa a los radicales, ni siquiera si obtendrá fotografías con quienes lo apoyan. En la otra vereda, se le atribuye a Macri una influencia tipo El Padrino sobre Milei por la lista de ministeriables. 

Macri decidió irse de la coalición la noche del martes 24 de octubre, cuando les abrió las puertas de su casa en Acassuso a Javier Milei y a su hermana Karina 

Ni la corrupción ni la economía definieron el voto mayoritario el 22. Tampoco lo harán en la segunda vuelta. Ganará quien asuste menos. 

El desabastecimiento de combustible de estos días en el país es el telón de fondo más expresivo que podría tener la confrontación entre Sergio Massa y Javier Milei. 

La negación y la descalificación del adversario, la construcción del rival como amenaza y enemigo, buscan obligar a la ciudadanía a optar por uno u otro, sin matices.

El triunfo de Massa reagrupó al antikirchnerismo. Hay radicales que juegan abiertamente para el peronista y otros que se hacen los distraídos. Con dos candidatos no puede haber tres posiciones.  

Tanto Kirchner como Macri vislumbraron antes el escenario de tres tercios. Pero Cristina vio dos tercios populistas y Macri dos liberales. El balotaje dirá cuál de los dos acertó. CFK y el resto del peronismo se sostuvieron en circunstancias adversas. Macri y el espacio del cambio -por disidencias- perforaron su piso. 

Un sector importante de la sociedad argentina sufre una depresión aguda desde el domingo pasado. Sergio Massa y Javier Milei convocan al amor o al odio, a la adhesión o al rechazo. No hay grisura posible en la relación de la sociedad con ellos.

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