Política

Se va este domingo alguien que no quiso ser Presidente y asume una figura que pretende la ocupación plena del cargo. Difieren ambos en la ambición. O el coraje. Milei se volvió más pragmático y ni siquiera incorporó Milei a su Gabinete adláteres de su correntada anarca. Va a gobernar solito. 

En vísperas de su asunción formal como presidente de la Argentina, va quedando claro que Javier Milei, sostenido en el apoyo de la opinión pública y una votación excepcional, está dispuesto a obrar con una amplitud y un pragmatismo que no se le reconocían a priori. Los empieza a mostrar con las designaciones que va produciendo, que no responden a la idea de enclaustrarse en una facción de derecha y dar por muerto al peronismo que propugna Mauricio Macri, su socio en la UTE “Pacto de Acassuso”.

El brutal ajuste que contiene el proyecto ómnibus que Javier Milei enviará al Congreso "no lo conocen los funcionarios que están siendo nombrados. No sé si asumirían si se enteraran", dicen.

Javier Milei archivó la ley de presupuesto 2024 y les dijo a sus diputados que prorrogará el actual para tener mayor manejo de los recursos excedentes para el ajuste. ¿Existe un pacto de gobernabilidad? 

Algo no suena bien. ¿Por qué razón el tercer presidente más votado de la historia argentina después de Perón y de Yrigoyen asumirá en condiciones de extrema fragilidad política combinadas con su extraordinaria robustez de origen? Javier Milei llega al poder con la menor fuerza parlamentaria que haya tenido un presidente, sin ningún gobernador propio, casi sin intendentes, sin un partido como no sea un armado electoral, sin cuadros con experiencia, carente de poder sindical y de vínculos con las organizaciones sociales, con la Iglesia católica en la vereda de enfrente, desprovisto de acuerdos partidarios. No son simples debilidades que contrastan con la fortaleza del respaldo popular, son los extremos nunca vistos de ambas cosas. Milei ya es un presidente de récords, el problema es que bate récords antagónicos. 

El tema parecía al margen de la agenda de la transición. Un informe de la UCA describe la nueva escalada de los niveles de pobreza. Unos días antes, Alberto Fernández había intentado descalificar las cifras oficiales. Pero la gravedad del cuadro supera el cálculo político 

El Javier Milei de segunda generación que nació el 19 del mes pasado ha puesto al tope de sus prioridades el problema de la deuda en llamas que le deja el kirchnerismo: la denominada “bola de Leliqs”. Pero su principal problema no es financiero, sino político: cómo manejar las expectativas en su primer año de gestión. 

Intriga: Mauricio Macri se ha desilusionado con Javier Milei o se molestó porque ningún hombre de su confianza accedió a la primera línea del futuro gobierno. Nada en ministerios o secretarías, ni siquiera colocó a Bernardo Sarabia Frías en la Procuración del Tesoro –va Rodolfo Barra, cuestionado por su militancia adolescente, en lugar de reparar en sus últimos 50 años como jurista–, tal vez elegido para desarmar juicios del Estado. 

Con idas y vueltas, marchas y contramarchas el presidente electo intenta enfrentar la crisis, armar el gabinete y organizar un oficialismo parlamentario todo al mismo tiempo y en 20 días. 

La perspectiva de que los dos espacios derrotados terminen fracturándose entusiasma a los mileístas, que prefieren ver los beneficios y no los costos: a veces negociar con uno es más eficiente y más barato que con muchos 

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