Política

La ideología pintarrajea con trazos dramáticos la realidad. Que el oficialismo se quiere llevar puesta la Constitución. Que también se propone cerrar el Congreso. O que tal vez el gobierno de Javier Milei no pueda cumplir su mandato. De esto último dieron cuenta Leopoldo Moreau, con una clara insinuación, y el cineasta Adolfo Aristarain, quien directamente convocó a la sublevación popular hasta terminar con el gobierno de Milei. Dejemos tales incitaciones al golpismo en manos del fiscal Carlos Stornelli, que ya hizo la denuncia.

 

El kirchnerismo se retiró del poder con un récord mundial de inflación (211%) lo que obliga a Javier Milei a un feroz ajuste, pero debilita a la vez cualquier intento de restauración “K” 

“A mí no tienen que evaluarme con un político tradicional”, le decía, pacíficamente, Javier Milei esta semana a una periodista con la que tiene trato diario, en la Casa Rosada. Lo dice en la misma semana en la que estalló desproporcionadamente contra otra periodista, a raíz de una información errónea sobre sus perros, un punto de extrema sensibilidad para él, aunque una minucia en medio del maremoto de urgencias en él está embarcada la Argentina. ¿Quién de los dos es Milei? Ambos, tal vez. 

Desde el 10 de diciembre, cuando asumió la presidencia, Javier Milei literalmente hace y deshace (avanza y retrocede, opina en un sentido y cambia de criterio sin complejo, designa funcionarios, los aparta y amenaza con hacerlo, como ocurrió esta semana con su vocero); se somete a muy escasas deliberaciones o mediaciones (incuestionable caso aparte: Karina Milei, su hermana y secretaria general de la Presidencia). 

“Yo creo que hubo un uso indiscriminado de los tribunales, de las agencias del Estado, para perseguir opositores. Yo quiero paz, que miremos para adelante. Basta de guerras judiciales. Por eso sacamos la facultad de querellar a la OA y la UIF. No están para eso”, aseguró el ministro de Justicia, Mariano Cúneo Libarona, días atrás en una entrevista con el colega Luis Novaresio en LN+. 

Hace un mes comenzó el gobierno de Javier Milei. En ese mismo lapso, también se han iniciado los últimos mandatos de la mayoría de los intendentes del Gran Buenos Aires tras la última modificación de la ley que se hizo a finales del 2021 y les permitió un mandato más. Salvo en los casos donde las elecciones de octubre alumbraron nuevos alcaldes, en el resto de las comunas se puso en marcha la cuenta regresiva para los liderazgos territoriales. 

Javier Milei impulsa reformas históricas y combate la corrupción pero preocupa el funcionamiento del Gabinete y los interlocutores. Karina Milei y el deseo de cambiar a Guillermo Francos por Menem. 

En la Casa Rosada aseguran que en los primeros 30 días de mandato del Presidente estuvo "todo dentro de lo esperado".
La "resistencia" de la "casta" y la falta de coordinación en el Gabinete.

No se discute una cuestión de principios sobre los límites del poder. Un ejemplo: las nueve coincidencias con la ley para Alberto Fernández. El bloque de UxP expone dureza, sin espacio para diferenciaciones. Colabora el discurso oficialista cargado de advertencias al Congreso 

Javier Milei parece haber alcanzado inusualmente rápido los límites de sus posibilidades. Libra dos batallas, una en los mercados, y otra contra las estructuras de poder, y en ambas enfrenta obstáculos cada vez más condicionantes. En ambas también cualquier negociación es ilusoria. Las medidas para enfrentar la crisis heredada no mejoran por ser negociadas. Simplemente aciertan o no. 

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