Política

A las históricas regulaciones del Estado argentino se le deben agregar el enorme cúmulo de nuevas regulaciones, fideicomisos y reglamentos que establecieron los Kirchner; por eso, la reforma de Milei es más profunda que la de Menem 

El presidente sigue con la iniciativa que trae desde la campaña. Sus dichos deben ser hechos. Las comparaciones con Carlos Menem lo emparentan a sus éxitos y ¿con su fracaso? 

Un debate institucional de baja calidad ha dejado en segundo plano la estrategia política del nuevo gobierno que se apoya tres pilares: la percepción de la crisis como oportunidad, el decisionismo como instrumento y la polarización como táctica. 

Cuando cambió el ecosistema, los dinosaurios no sabían que acababa de comenzar el período de su extinción. Tal vez algo de eso haya sucedido en la noche del miércoles pasado, cuando Javier Milei anunció por un decreto de necesidad y urgencia la mayor desregulación de la economía que se recuerde. Carlos Menem y Domingo Cavallo hicieron una importante desregulación en los años 90, pero la economía no había vivido todavía la vasta experiencia reguladora del kirchnerismo.

Sin Robespierre no hubiera habido Revolución francesa. Discusión bizantina sobre el protagonismo de ese mítico personaje, símbolo de la anticorrupción y la transparencia, el más amado por todas las mujeres aunque no se le conoce que haya tenido vínculo con ninguna (tampoco con hombres). No es el caso de Javier Milei, obvio, pero su gravitación personal en el nuevo proceso argentino parece identificarlo con aquel jacobino de la primera República de Francia: siempre adelante y con iniciativas que generan otro tipo de terror en el sistema corporativo del país. Solo falta que pueda implementarlas. 

Hay una diferencia grande entre jugar a los cowboys que ser un cowboy. Decretos y negocios privados con fondos públicos, sin conducción política. 

Javier Milei está convencido de que su megadecreto es la auténtica y más eficaz motosierra con la que está cortando el nudo gordiano que ha venido estrangulando al país “desde hace 100 años” 

Un Presidente con ansias de figuración presencial. Cambió a Mick Jagger por el arrojado Charly García. Rockero al fin. Justo el mismo día dos resoluciones clave, traumáticas. Y prestadas. 

Con su megadecreto desregulador, el Presidente se arriesga a que, por primera vez, un DNU sufra el rechazo en ambas cámaras del Congreso 

La oposición manifestó mayoritario rechazo a la desregulación de 300 leyes por decreto. ¿Se reunirá el Congreso para tratar el decreto? ¿Hay Plan B? 

Top