Política

“Si tuvieras tres meses de tasa de inflación de 20% mensual, es obvio que no sé qué porcentaje de los jubilados va a morir de hambre, pero estrictamente, algo vas a tener que hacer. Ahora, vamos al revés. Yo creo que hay mucha ilusión por parte de algunos colegas míos de que esto se va a corregir licuando. Es decir, te hacés el “tonto”, demorás un poco el reajuste de la jubilación, los empleados públicos, cosas por el estilo. En primer lugar, eso no es la casta, porque ojo que vos dijiste -voy por la casta-. Esa no es la casta, le pegás a todos. Segundo, es todo transitorio, Duhalde en términos de poder adquisitivo bajó el gasto, bajó la desocupación, pero bajó los salarios promedios a la mitad”. 

El debate por el DNU y el proyecto de ley ómnibus, que el gobierno confía en que sean aprobados, se mezcla con las idas y vueltas en los nombramientos y la ausencia de funcionarios con firma autorizada.

El Presidente sigue adelante con su plan pero el Congreso y el Poder Judicial ponen trabas a su paquete reformas. Trascendidos sobre su gabinete y su mesa chica. Los antecedentes macristas que el jefe de Estado prefirió omitir. El rol de Patricia Bullrich 

Con matices, los gobernadores, el Congreso, los tribunales y los sindicatos esperan señales de diálogo político; por el contrario, el presidente avanza en una confrontación a todo o nada 

El Congreso es el escenario de una prueba central. Influyen las características de los temas en cada Cámara. Pero el tema de fondo sigue siendo la compleja señal política de las urnas: vale sólo el 56% del balotaje o se considera también el 30% de las primarias y la primera vuelta 

En la primera semana del año, el Gobierno enfrenta seis debates clave que pueden marcar el rumbo de su gestión. Entre el conflicto y la búsqueda de consensos. 

Las cuatro paradas del programa de Caputo: el ajuste y el fin de los feudos empresariales y políticos; aumento de retenciones; bono en dólares para importadores; y levantamiento del cepo 

La llegada de Javier Milei al poder abrió una brecha mayor a la habitual entre la discusión de los políticos y la realidad del ciudadano común. El debate sobre la constitucionalidad del DNU 70 o el megaproyecto de ley enviado al Congreso son poco más que ruido mediático, algo a lo que se dedican la oposición y el periodismo, pero que resulta irrelevante para amplios sectores sociales arrasados por la pérdida de ingresos vía inflación. Ni de la oposición ni de los medios surge una sola idea practicable para conjurar la actual crisis. 

La intención tiene el verdadero sabor de una revolución. El corpus jurídico de Javier Milei, contenido en un extenso decreto de necesidad y urgencia y en un gigante proyecto de ley, significa lisa y llanamente el diseño de otro país.

Aunque desea ser un rabino, Milei es un cura. Al menos, responde a la definición elemental y bien pensante que describe a un sacerdote: carece de vínculos matrimoniales, no tiene hijos, parece consagrado a una sola actividad. Para colmo, con escasos amigos, el único espejo examinador del Presidente lo constituye su hermana Karina, también sin hijos, con relaciones no perennes, dedicada a la exclusiva fraternidad.

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