Política

La victoria de Milei es el éxito de un candidato sin estructura, que se constituyó en figura pública hace cinco años defendiendo ideas ultraliberales y restaurando la consigna “que se vayan todos” 

La sociedad argentina decidió abandonar el territorio conocido para adentrarse en un tiempo político cargado de innovaciones 

Fin de ciclo. ¿Nueva era? Eso auguró el nuevo presidente electo
No hubo milagro para el oficialismo. Hubo una ola de votos para Javier Milei, que arrasó con la magia de Sergio Massa. No fue el enojo contra el miedo. Fue el enojo más el miedo. 

En el país de los próximos años las certezas serán una nostalgia. Sea Javier Milei o Sergio Massa el próximo presidente, lo que se avecina es un período presidencial de notable fragilidad parlamentaria. Dos personalidades tan predispuestas a un fuerte liderazgo de la administración, sea cual fuere el elegido, deberán aprender o renovar la aptitud para la permanente negociación política.

Señales. La piedra movediza del tipo de cambio probablemente será la primera de las dificultades que tendrá la nueva gestión.

En un cierre electoral a plena incertidumbre, la antinomia que se impone tiene que ver con el espanto que generan uno y otro candidato en distintas porciones de la población 

La mayor parte de los que van a las urnas opinan en contra de esa teoría de la evolución, para ese gentío los dos candidatos no parecen los mejores de la Naturaleza. Kaput Darwin. 

Las chances del candidato libertario de ganar crecerían si se quedase con más del 70% de los votos que obtuvo Patricia Bullrich en octubre; la fiscalización de los comicios, la mayor duda 

El expresidente dio señales de cómo piensa "controlar" las iniciativas del líder libertario que no estén en su agenda. Busca tranquilizar a los votantes que teman los desbordes del líder libertario. 

Sergio Massa está cerca de conseguir el objetivo que se planteó cuando diseñó su campaña para llegar a la presidencia de la Nación. Su estrategia estuvo basada en un partido de tres tiempos y finalizarlo en el balotaje con el candidato al que creía que tendría más chances de derrotar: Javier Milei. El último debate dejó la sensación que el plan está a punto de concluir tal cual fue pergeñado. De todas formas, los partidos se ganan cuando el árbitro decreta el final y las victorias no pueden ser celebradas antes de tiempo.

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